miércoles, 1 de octubre de 2025

Las 3 B en la Política

 


A modo de aclaración, las 3 b en política surge en Brasil en tiempos de Bolsonaro como una forma de explicar el clivaje cultural de su apoyo electoral, en el parlamento, y a nivel popular. Ya no es lo bueno, bonito y barato en el mercadeo, sino que, se refiere a: la biblia, el buey y la bala como sedimentos de mundos que configuran una cultura política que resiste, se acomoda a los cambios de época, y defiende estilos de vida.

Un clivaje cultural es una sensibilidad o configuración mental que los actores políticos y sociales, adscriben, defienden. No es un estanco o compartimento rígido incomunicado de otros clivajes presentes en una conversación o diálogo. Se entrelazan caracteres para defender su modo de vida.

Un clivaje cultural en el espacio de las relaciones sociales, de las comunicaciones y del espacio político es un relato, narración, opinión que busca explicar una visión de mundo a la que se adhiere.

En este caso específico de las 3 b, se trata de una formación no susceptible a la crítica, ni es reflexiva. No está disponible para ofrecerse a una argumentación desde una cierta racionalidad, y en este sentido, es simplemente una creencia fidelizada que se trasmite y que busca ampliar su radar de acción, de anclaje en la población.

La B de la Biblia

Al comienzo de estos tiempos, la Biblia en política ya no designa al catolicismo sea del alto o bajo clero. La biblia no representa la cristiandad tradicional amparada bajo lo apostólico y romano. Desde hace ya unos veinte años en adelante, específicamente se trata de la organización de las iglesias y de los pastores evangélicos con el objetivo de arrimarse y acceder al poder político.

En efecto, durante los últimos años han alcanzado una cuota considerable de parlamentarios en la cámara de diputados, y un nivel de influencia considerable que los llevó a la cúspide precisamente con Bolsonaro. En “Apocalipsis en los Trópicos” un documental de Netflix se explica de una manera bastante sorprendente su cultura, sus procedimientos, las formas de expresión que hacen de su fe, la forma de fidelización, y por sobre todo, su estilo peculiar de instrumentalizar las creencias y la propia religión en su base cristiana, para empoderarse y movilizarse en las redes y circuitos del campo del poder político.

Como estructuración en el poder político, el clivaje de la biblia, inicialmente busca organizarse a través de un partido político, busca ganar elecciones para ocupar el parlamento, y, ubicaciones en diferentes lugares del poder ejecutivo en el estado. Como base aliada de apoyo a cualquier gobierno: defienden valores conservadores respecto del lugar de la mujer en la vida social en general. Se posicionan en contra de la defensa de las políticas públicas que tienen como objetivo la promoción de los derechos sexuales y reproductivos.

Pueden ser considerados negacionistas en relación al uso del “género” como categoría de comprensión diferencial de la realidad de las mujeres y las diversas sexualidades. Sobre explotan la dimensión de la mujer en la familia, tanto en la reproducción de hijos, como en la reproducción del rol materno y la división socio sexual del trabajo. Y cuando llegan a los espacios políticos de representación popular, precisamente en ellos, sobre valoran esta condición de las mujeres: su equipamiento biológico anatómico.

En términos generales, la expresión de la diversidad sexual es considerada una patología o una enfermedad, no una opción. Por lo tanto, la heterosexualidad se constituye en la norma. En una ley. Este clivaje al amalgamarse con los otros 2 (la bala y el buey) resulta conmovedor en la consolidación del enclave conservador.

En términos de su inserción territorial rural urbana, la organización de las iglesias a través de la figura del pastor, se empodera en espacios donde se ha debilitado progresivamente el poder del Estado. Es decir, en lugares en los cuales, las diferentes organizaciones sociales pierden conexión con el Estado en cuanto gobernabilidad y gobernanza, pierden gestión y eficiencia, pierden protección y cuidado ciudadano. En estos contextos, surgen estas organizaciones de iglesia llenando un vaciamiento de lo propiamente colectivo de la sociedad, a partir de la explotación de un sentimiento de fe devocional. 

El pastor de iglesia se apropia por trasferencia o por un cierto traslape, de un cierto remanente de contenidos culturales constituídos otrora, en la relación social propia al sistema de inquilinaje: entre la familia del inquilino y el patrón de fundo en términos de lealtad, subordinación, y afectividad. Modificando el sentido y el significado de la figura del protector que por cierto, ya no es el Estado.

La B de la Bala

Lo primero que surge en el imaginario social en términos de procedencia de este referente y clivaje cultural actualizado es el fascismo agrícola y rural en la Italia. Tiene una abundante cinematografía que la describe como sangrienta, violenta y prepotente. Posteriormente se extiende hacia las fuerzas paramilitarizadas no solamente en el campo, sino en la ciudad al servicio de la defensa de intereses de la clase dominante de los terratenientes, y, por cierto, de la propiedad de las industrias y la defensa armada a través del crimen organizado del territorio.

En el campo, surgen como defensa de la propiedad agrícola, la defensa de la hacienda, al momento de la emergencia de la expropiación de tierras, y el cambio de la fuerza de trabajo agrícola. Sobre todo, con el proceso de modernización agro exportadora. Y aquí se unen con la tercera B, la del buey.

El clivaje de la bala tal como su nombre lo expresa tiene como fundamento la idea que el orden social y político, el control y el uso del poder requieren no solamente de las instituciones del Estado que lo garanticen, vale decir las fuerzas armadas, sino que, además, los propietarios tienen que valerse y generar sus propios medios útiles que les permitan, cuando la situación lo amerite, usar las armas en la protección y defensa de sus intereses, por cierto, de sus tierras y de lo que ellas producen.

La bala sirve para protegerse de los sublevados de la tierra.

El clivaje de la bala, asume el postulado que la propia seguridad y la protección de la propiedad privada y de los bienes amerita la posesión y el uso de armas. Históricamente han estado detrás de todas las intervenciones militares que posteriormente han derivado en dictaduras autoritarias sanguinarias.

Independientemente que actúen en las sombras, buscan influir en todas las decisiones de política económica que les conciernen en relación con las modernizaciones que experimenta el campo, la agricultura de exportación, así como el trabajo.  

En Brasil, tienen una fuerte expresión política llamada bancada parlamentaria "ruralista", que se corresponde con los grandes exportadores de productos agrícolas del país. De hecho, en la historia política se suele hablar de los gobiernos del “café con leche” que sirve para designar la alianza de producción agrícola del café y la ganadera, de la leche.

El componente de la bala es la acción disponible para defender tanto a la biblia como al buey. Es el golpe de fuerza y de sometimiento cuando no se alcanza el argumento, la reflexión, el voto, la opinión o el consenso. Y las propias creencias, la fe, no se sostienen.

El componente de la bala opera hoy día en las redes del narcotráfico, en las redes del sicariato. En sus excesos, y en sus vericuetos de crímenes como el de Julia Chuñil.

Por cierto, la bala está en todo el cuerpo militarizado, pero especialmente en el “bajo clero” asociado al cultivo de la biblia evangélica fidelizada.

Se entiende por alto clero militar, al cuerpo del generalato y relativo a quienes tienen carrera militar ya que acceden a puertos de gobierno, y a un cierto circuito de favores y prebendas, relativas al capital simbólico del alto mando en su maridaje con las familias y linajes del país.

Y, por cierto, se entiende por bajo clero, que compone y usa la bala, a quienes pertenecen a las fuerzas armadas, pero como sostenedores de la jerarquía de mando: el vulgar perraje. Son ellos los que deben estar disponibles para salir a defender con la bala, lo que se les solicita desde la jerarquía. Y, por lo mismo, en esta cualidad radica: lo popular de su condición y lo familiar de su centramiento. 

Es decir, durante el siglo XXI, la bala militarizada en su base de bajo clero se hizo evangélica, y fue fidelizada al calor de los rituales de la biblia y del pastor de iglesia. La bala militar no se democratizó en la transición ni con el retorno a la democracia. 

El bajo clero militar de la bala genera un maridaje con la b de la biblia, y en ese espacio, reproducen el modelo cultural tanto en el campo como en la ciudad. La bala del bajo clero militar, permanece culturalmente en el vínculo de vasallaje moral con el pastor, y la del alto clero, venida a menos, permanece fidelizada a los abolengos del pasado que les dio el antiguo régimen autoritario dictatorial. 

El clivaje de la bala también está normalizado en la vida citadina a través de la emergencia, institucionalización y consolidación de empresas privadas que otorgan, venden: seguridad y protección a los bancos, y a las empresas para la circulación del dinero.

La B del Buey

La B del buey es la b de la ganadería, ya que la carne es un producto de exportación en Brasil, y por lo mismo ocupa grandes sectores del campo. En efecto, su productividad, industrialización y exportación requieren de un poder político que las defienda.

En Chile, se corresponde con todo el amplio trabajo en la tierra y con la producción agrícola. Y en la política conservadora, busca tener visibilidad en la defensa de la vida campesina, aunque con su componente cultural expresivo diferencial del fundo, del inquilinaje.

En el centro del país, bajo este componente cultural de origen rural se mezclan todas las costumbres y tradiciones del campo. El rodeo, las corridas de caballo, el cultivo y la tradición huasa, la tradición ecuestre, las danzas y los bailes considerados nacionales, las comidas que preferentemente se preparan con carne como los asados, etc. Y, por cierto, a este componente también se encuentran asociados todos los derivados de la producción y el consumo de la cerveza y del vino: un producto tradicional y de exportación.

En los últimos años y productos del avance de la cultura de derechos humanos, este estilo de vida ha entrado en pugna con quienes defienden los derechos de los animales, sobre todo, teniendo en consideración el trato del vacuno en los rodeos costumbristas.

En el sur de Chile, el producto derivado de este componente es la leche y los diferentes tipos de quesos. Puede incluso extenderse a la manutención de la oveja, la cabra, la alpaca y lo que producen.

Sin embargo, con el paso de los años, el buey de allá, y la política industrializada de la tierra, definida desde lo agrícola por las grandes forestales, no son necesariamente operables en los bueyes, sino en el lobby en el parlamento, y por cierto, la bala en la defensa de la ocupación de terrenos para las grandes plantaciones.

Las 3 B en Chile

Desde el punto de vista de la presencia de clivajes en esta campaña electoral del 2025, y la búsqueda de los comunes denominadores que definen ciertas posiciones de los votantes de derecha, es evidente que el Partido Social Cristiano, el Partido Republicano y el Partido Nacional Libertario, se sitúan y posicionan desde las 3 b. Se articulan, se mezclan, se refuerzan.

Cualquiera de estos partidos políticos, han buscado tener presencia en el parlamento, definiéndose desde alguno de estos clivajes o usando los 3. El más evidenciado en la opinión pública es el clivaje bíblico, porque suele comprenderse como una política institucional religiosa, y, por lo tanto, se percibe, curiosamente, como un mal menor, controlable. Opera en contra de las mujeres liberales, las diversidades sexuales, y es postulado por las propias mujeres conservadoras que han alcanzado lugares políticos con visibilidad electoral. Y, como es una expresión religiosa, aunque sea negacionista de valores civilizatorios, sus vocerías son aceptadas como parte de la libertad de expresión.

Los clivajes de la bala y el buey en sus recauchajes políticos han sido invisibilizados, operan en las sombras o los pasillos de los tres poderes del Estado, y, el cuarto poder de los medios de comunicación. Ahora, además, en las redes sociales.

Estos clivajes ya no hacen alarde del poder que ostentan, sino más bien, recurren al poder de la influencia del dinero, en el caso del clivaje del buey. Y, el poder de la bala, recurre al silenciamiento, a la quema del cuerpo del delito, al poder del chantaje al amedrentamiento y la amenaza, a través de las redes sociales. Todos juntos calibran el poder de la ignorancia, el temor tan presente en la vida post pandemia para infundir y propagar un apocalipsis del Estado-Nación.

Los tres partidos de las 3 b tienen a Kast y Kaiser como candidatos presidenciales, cual más, cual menos, operan en el negacionismo de todos los acuerdos civilizatorios construidos en las últimas décadas: ciencia, cambio climático, derechos humanos. Por lo mismo, su narrativa se sostiene en torno a polaridades, y la construcción de superlativos catastróficos que solo reconocen el bien y el mal en la vida societal.

El clivaje de las 3 b se ha unido en esta campaña electoral para ocultar su adhesión a un cierto pinochetismo no elaborado en relación con los derechos humanos, la democracia liberal y la comprensión del Estado de Bienestar. En su fuero confesional interno se articulan en torno a la supremacía blanca, y a la obediencia propia del vasallaje moral que logra articular el carácter populista dicotómico de la burbuja ideológica en la que buscan encapsular al electorado.

martes, 12 de agosto de 2025

¿Donde está la Motivación para apoyar una Candidatura?

 

En defensa de la democracia     

Desde que triunfó la candidata del Partido Comunista, a los electores y electoras, se les viene haciendo muy difícil defender o construir un cuento, o una narrativa heroica, que por una parte defienda el legítimo derecho hacer un camino y un proceso de decisión acerca de por quién votar, y por quién apostar en la credibilidad y la confianza, en la debida reflexión. Se viene haciendo difícil la participación ciudadana comprometida, dificil constituir el deseo de paz social y de progreso, en un horizonte democrático, con ánimo de reformas y no de reacciones ni de revoluciones pasadas de revoluciones. Bombardeada por los medios de comunicación y las redes sociales, tampoco se permite, procesar y poner en la balanza los hechos de la actual gobernanza. Simplemente se trata de aplicar el negacionismo a ultranza.

La derecha haciendo alarde de un travestismo pinochetista único, se desvela por acentuar un ácida crítica a la gobernabilidad como si de lo que se tratase es de exorcizar a una identidad demoniaca, que tiene poseída al país por un conjunto de males, que solamente será espantada, de cara al ascenso del Partido Republicano liderado por el señor Kast: la representación del bien.

En efecto, la derecha ultra reaccionaria lanza un discurso feroz y polarizado sobre el actual gobierno. Se olvida de la pérdida electoral a la gestión del último proceso constituyente, se olvida de su posición en el parlamento en relación con todas las leyes votadas en beneficio de Chile, las mujeres, y los y las trabajadoras: ley de 40 horas, ley de AFP y PGU, ley papito corazón, ley voto obligatorio, ley Tea, ley de trato, por citar algunas.  Y a muchos y muchas, cuando no la mayoría nos hace pisar el palo de la polarización ideológica que, cual máquina de moler carne, busca que caigamos en la convicción de que caminamos hacia el matadero de la resignación. La derrota está a la vuelta de la esquina.

Mascamos una chilenidad, engendro del siglo XXI, producto de la alta migración y la baja natalidad. Cabalga en los jinetes del apocalipsis del narcotráfico, las redes tránsfugas de corrupción que cruza los diferentes poderes del estado, la delincuencia de las balas locas, el desánimo mundial de guerras y exterminio. Y claro, al parecer, los salvadores de la patria estarían en el partido republicano. Nos olvidamos, o se blanquea el hecho que, dicho partido, hace un año le propuso al país: una constitución negacionista, reaccionaria en relación con los derechos adquiridos de las mujeres, reaccionaria en relación con los trabajadores y trabajadoras del país, cercenadora de los derechos medioambientales.

Lo que silencia Kast, lo que calla Kast, lo que blanquea Kast es la ausencia de una propuesta convincente sobre la defensa de la democracia. Y, la silencia de manera astuta y sagaz bajo un discurso provocativo y simplista sobre el aparente retroceso de la izquierda frente amplista generacional, y el aparente ascenso del comunismo come-guagua.

Sobre el Frente Amplio: Una palabra

Es reconocible que el frente amplio no va a salir o terminar el gobierno con el mismo estado de ánimo vencedor y heroico con el que entró. Ya no tienen esa épica, aunque puede servirles para mantenerse unidos hasta que surja otra. Tampoco va a salir derrotado hacia la inexistencia. Saldrá más que sobreviviente. Es un partido fuerte, un partido que logro posicionar a una generación, y que, gracias al actual presidente, se articula junto a otros partidos políticos en una coalición más amplia.

Es cierto que en algún momento se le subieron los humos a la cabeza, pero después de las sucesivas elecciones tendrán el tiempo de madurar y analizar su propia forma de construir poder. Su propia “voluntad de poder”.

Sobre el Partido Comunista: Otra Palabra

Es cierto que en materia internacional no hay aceptación de la política que ha sostenido dicho partido. No le vamos a dar más vuelta a este asunto porque resulta en una comida indigesta de tanto darle vueltas y vueltas. No tiene sentido y cada vez se va pareciendo más a una resaca de curadera mal agestada.

También es cierto que, se está transformando la disciplina exagerada del partido único, en el polvo que está debajo de una alfombra deshilachada. Aún se mantiene en la sala de recepción, o el antiguo living de las casas de antaño, pero sin restauración.

Entonces reconozcamos que: de este material añejo, los periodistas y comunicadores buscan, cada vez que pueden, sacar a pasear polémicas opiniones e intentos de conducción desajustados de la realidad.

La realidad es que la candidata Jara, el día en que venció las elecciones se transformó en la candidata de nueve partidos, todos ellos con pergaminos, abolengos poderosos de inserción y defensa de la democracia en Chile. Defensa de los derechos humanos Incluso, el PC chileno, tiene bastante más pergaminos democráticos que la mayoría de los militantes y líderes del partido republicano.

En defensa de la Democracia del Proceso

Es cierto, hay que ajustar motores. Y en ese ajuste, la democracia liberal como principio tiene que ser un sello de compromiso irrestricto. Pero eso quiere decir además, que se busca validar la posibilidad de reformas de acuerdo a las contingencias contextuales del país, y se busca prosperar en formas más adecuadas de defender los derechos sociales como la salud, la educación, el trabajo. No es entreguismo.

En ese entonces, el cuento que se debe escribir en el registro de defensa de la democracia es la valoración de un proceso electoral y de un derecho a que cada ciudadano y ciudadana vayan construyendo y restaurando su estimación a la verdad posible. Y en esta circunstancia, la valoración y estimación del proceso, implica aceptar que: la ciudadanía debe ir auscultando y desprendiendo las propias formas de autoritarismo que como resabios están presentes tanto en la derecha como en la izquierda.

Si lo que queremos y deseamos es converger en un estado de bienestar y en una gobernabilidad amable, es necesario despejar la altanería de la aplicación y ejecución del pensamiento único, aclarar los cuestionamientos que surgen hacia una moral desprovista de empatía y propia del vasallaje.

Desde la postura del centro, la izquierda hacia el comunismo, se trata de proveernos de conversaciones y diálogos que permitan ablandar las capas de prejuicios “anticomunistas” con el asombro, la risa y la carcajada, sin miedo, sin temor. Pero también, desde el comunismo se trata de construir respuestas y acercamientos sobre distancias y juicios de realidad históricos basados en la exclusión de ciertas prácticas democráticas liberales y emancipatorias del feminismo y el socialismo.

Se entienden las resistencias y los resabios de “mansplaining” existentes, pero ellas pueden transformarse en las piedras del zapato diario para avanzar como país en ciudadanía. Es algo que la derecha no va hacer. La derecha no va a salir del closet. Ya comenzó por encerrar a sus monstruos bajo siete llaves y ocultar, blanquear, silenciar sus míseras existencias. Y sus fijaciones están en la exaltación y el ataque a los monstruos del adversario: el oficialismo, el actual gobierno.

Entonces, la otra jugada, la otra apuesta que por cierto es un desafío es atreverse a sacar a la calle nuestro propio monstruo “come guagua”. Desamarrar ese nudo es el desafío. Develar, mostrar para ver si le podemos llegar hacer cariño. No se trata de defenderlo, o criticarlo, sino exponerlo para que sea la ciudadanía la que enjuicie y juzgue. Despojarse, en el proceso de campaña electoral, de los propios mecanismos construidos culturalmente y bajo el disciplinamiento autoritario. Deconstruir las calcificaciones ideológicas autoritarias y regresivas de las polarizaciones que buscan mantenernos en cualquiera de las dos burbujas y trampearnos la construcción de realidad del cruce de puentes. En una de esas, le damos el palo al gato.

Es otra forma de construir el orden deseado.

miércoles, 18 de septiembre de 2024

El Caso Hermosilla: ¿Estallido Social 2024?

 

El Tráfico de Influencias

En lo que va del “estallido” Hermosilla por las redes y los medios de comunicación, es interesante circunscribir el posicionamiento de los actores en el escenario de los afectados. Se trata de funcionarios de gobierno, pasando por funcionarios del poder judicial, hasta funcionarios relacionados con el campo político.

Es raro el clima de septiembre por la memoria del 11 de septiembre, en el que se conmemoran además las fiestas patrias, y el estallido social del 19 de octubre.

En general, en este último tiempo se ha tendido a desprestigiar la sensación de malestar social y colectiva de esta movilización social que tuvo expresión en la plaza dignidad y a nivel nacional, en todas las plazas y calles de Chile. Por eso, además, es raro el clima de este tiempo.

En este contexto, ha resultado interesante escuchar no solamente las primeras declaraciones del presidente Boric, en relación con la detención del principal investigado, sino, los ministros de estado, específicamente, Interior, Justicia y Derechos Humanos, secretaria general de la Presidencia, gobierno. etc. También, representantes del poder judicial como los fiscales y por cierto todos aquellos actores que, como profesionales, expertos, sea actores relevantes propios a la élite, o a los colegios profesionales envueltos en el asunto: léase colegio de abogados, por ejemplo, y las mismísimas universidades.

En efecto, estamos ante un problema del sistema político que se inicia en uno de los tres poderes del Estado, el judicial, pero traspasa a todos los otros poderes: político y legislativo, incluso el comunicacional y de las instituciones y las empresas que prestan servicios al estado.

Aunque tradicionalmente no se considera a los medios de comunicación y su acceso a los mismos como envolvente. Sin embargo, es cierto no está constituido como el cuarto poder del Estado, es un poder que hace posible la legitimación de la información y las comunicaciones. Son un poder. Y, a la fecha no ha sido visitada por la jurisprudencia. Entonces, al parecer, ha llegado el tiempo en que se haga una conversación.

La Transparencia

Interrogantes vienen y van. A estas alturas se reconoce que hay intereses económicos poderosos en este país ejerciendo influencias indebidas en el espacio político. O, sea ya van varios casos desde SQM en adelante, incluido el gran negocio de las fundaciones.  Y, si es así, en la pragmática, en la realidad, vinieron para quedarse.

Entonces interesa despejar: ¿en qué condiciones se regularán las conversaciones de lo que se entiende por privado? Lo privado cuando se trata de la familia de linaje compartido es aceptable. Pero, al tratarse de red de amistades de negocios y sus conversaciones, hay que hacer una demarcación porque el delito de tráfico de influencias también tiene límites e indicaciones. Y, en esa estamos, para verificar el daño, y la corrupción.

La Élite

La conversación sobre lo que sea la élite, nunca había estado tan en boga a partir del estallido Hermosilla. Y eso es porque el pelaje de la élite cambió. Se democratizaron los accesos al poder, y claro que cien años no es nada, ante la impermanencia. Entonces, hay quienes buscan en la élite y ciertos protagonistas de ella, los cabezas de turco de este episodio, aunque para ello es necesario que dezgranar el choclo.

El futbol, el deporte, los personajes de televisión y de los reality shows, entraron a la opinión pública y al parlamento hace ya unos veinte años.

Hay algunos que indican que se perdió la formación, los partidos políticos perdieron la visión cultural y de formación que le es propia. Esto para informar a la ciudadanía que la verdad aún tiene vestuario. Sin embargo, antes habían características de la élite que ya no corren en estos tiempos, y que son de responsabilidad de otras instituciones. El campo que conforma la opinión pública y de aquellos y aquellas que acceden a la misma para influir en la política propiamente tal, no es la misma que advino al inicio de la transición en los años noventa al finalizar el siglo pasado. Entonces cabe preguntarse: ¿cual es la élite que se descompone en este estallido que no está en las plazas, ni en las calles, pero está en los medios y en las redes?

En esos años, el acceso a las mejores universidades, el clivaje familiar, el acceso al sistema de herencia eran las monedas de cambio y de circulación e inclusión. Pero hoy, la élite ha ido desdibujando esos contornos, otros apellidos chilenos y chilenizados, conforman no solo la burguesía financiera, sino, la burguesía oligárquica y por lo tanto las redes. 

Hasta ese aire aristocratizante decadente que antes emergía en las conversaciones, hoy por hoy, se diluye por entre medio de clivajes culturales provenientes de aspectos religiosos como los evangélicos, por ejemplo, que tienen una representación en el congreso.

A inicios del siglo XXI, en un artículo que escribiera sobre la opinión pública en Chile, dimensionar ese cambio que ya se percibía sobre todo para los estudiantes de comunicaciones, muchos de los cuales en sus tesis ya se interrogaban sobre la entrada de los futbolistas al mundo de la política, no parecía sin embargo, interrogarse necesariamente, sobre su efecto en la constitución del campo de la política, ni siquiera en cuanto líderes de opinión pública.Las comunicaciones se preocupaban con el traspaso de la fama, el prestigio, conseguidos en un cierto espacio acotado de lo público, y la influencia, el impacto que aquello tenía no hacia la política sino más bien, hacia la ciudadanía.

No se entendía muy claramente el proceso que el propio quehacer político funcional diluía en el rasgo popular propiamente tal, hacia lo electoral. Y, esa dilución desaguó en los propios partidos políticos que aceptaron con un cierto júbilo, la levedad del proceso mediante el cual, las ideas, los posicionamientos estrictamente políticos, devenían en una suerte de liquidez. Los propios partidos cambiaron su fisonomía, sus gustos, sus preferencias, su estilo sea sobrio o estridente, su moda. Tenemos un parlamento diverso, una nueva generación en los sillones.

En algún momento de ese periodo fue fácil definir la whisky-izquierda, por ejemplo, fue fácil definir la distinción del corte de pelo, de la barba, del vestuario, de las formas de decoro que empoderaba a una cierta élite. Isabel Allende, la escritora en alguno de sus libros, indica que las clases medias eran sobrias, modestas, y educaban a sus hijos e hijas, en ese decoro, de la educación pública y la privada era sobria ante la ostentación. No eran amigas del derroche, del exceso. Las mujeres no solían pintarse la cara en exceso, no solían dejarse las uñas largas, y se valoraba “lo natural” como estilo de vida. No había mucho postizo. No se conocía la inteligencia artificial.

Y, la élite que asumió el poder en 1990, tenía esa impronta. Basta revisar las imágenes de época de la élite circulante a través de los medios de comunicación y se puede observar formas simbólicas que claramente hoy están en desuso. En efecto, hoy la élite cambió, la política cambio de apellidos, aunque algunos se mantienen, y entramos en la explosión de los cinco minutos de fama de Andy Warhol de una generación que toma el control de esa circunstancia ante los medios de comunicación. 

Pero desde esa cambio, se mantuvo y sostuvo una élite vinculada a lo que representa Chacwick y por cierto Hermosilla.

Al inicio del proceso de democratización, en los noventa, la élite que entró a lo público, de algún modo estuvo definida y circunscrita a lo ya conocido. Se abrió, pero quienes entraron fueron nuevos en el parlamento, y fueron pocos quienes quedan hasta hoy día. Posteriormente, se fueron integrando nuevos giros culturales con la nueva mayoría, incluso después de R. Lagos. De hecho, la democracia cristiana no volvió a comandar el país, el centro se diluyó y la élite que copaba ese espacio derivó en extinción.

Tal vez, Piñera, le entregó al país la emergencia de una élite ricachona, arribista, ya no siútica, sino más bien, criolla consumista, abigarrada y estridente. Es la otra cara de la elite "profunda" de las redes de amistad.

De hecho, son pocos y pocas los sobrevivientes y resilientes de esa época. Sin reggaetón.

Por lo mismo, ya en los últimos veinticinco años, al inicio del siglo XXI, entramos en una redefinición de la élite. Los criterios sobre educabilidad y formación universitaria no son los mismos. La privatización de la educación superior tiene otros enclaves de formación de la derecha y de lo que esa élite quiere proponer como tal al país. Ya no interesa si un integrante de la élite es formado en la Pontificia Universidad Católica, o en la Universidad de Chile, o en las Universidades del Consejo de Rectores. Tener un título profesional de la USS (Universidad San Sebastián o USTO o Los Andes o de una universidad cualquiera, otorgan a da un impulso suficiente para ser considerado y evaluado positivamente. Incluso, de atraer cierta característica de neutralidad ideológica rara, pero al parecer satisfactoria a la constitución del poder.

En la actualidad, las habilidades requeridas para entrar al espacio político se camuflan de otro modo y aunque hay intentos de consolidación de los rasgos que con anterioridad eran relevantes, la democratización insiste en derrumbar y tirar el mantel, más que guardar el polvo debajo de la alfombra a modo de reliquia patrimonial de la familia.

Lo mismo ocurre con los apellidos y con los clivajes que históricamente condujeron la política en los poderes del estado. Es cierto, que hay linajes que se mantienen, pero en su mayoría han cambiado y de hecho en los últimos años los gobiernos no solamente han ampliado esa inclusión, sino que además la nueva generación que asumió el comando, arribó con linajes regionalistas, no necesariamente capitalinos.

De cualquier manera, no se puede despachar una élite sin considerar el clivaje en su proveniencia y procedencia. Y, no se puede entender el clivaje de una élite sin las diferenciaciones culturales, o las que apuntan a consideraciones territoriales, del tipo: capital y provincia, capital región, rural y urbana, centro y periferia. También del tipo de burguesías, y oligarquías.

Por eso, el caso de este estallido tiene un derrumbe patriótico extraño.

domingo, 18 de agosto de 2024

Amor y Macaya: un revival no digerido

 

Es extraño el estado de ánimo y sobre todo la visión de mundo que se han presentado ante la opinión pública en el último tiempo en Chile. Se trata del caso Macaya y al caso Amor. Ambas familias, que, por diferentes motivos, y en diferentes espacios de la política, resultan envueltas en problemas de alta tensión. Ambas, por constituirse en el ámbito de abusos y violaciones a los derechos humanos.

Los datos de las situaciones que se analizan se vuelven a posicionar en un espacio relativo a la moral, y por consiguiente en las coordenadas de lo que se conceptualiza como negacionismo desde el punto de vista de su funcionamiento, sea dispositivo de discernimiento, visión de mundo, y construcción de ordenamiento social. Hasta construcción de sentidos de gobernanza.

Los caminos a los que se llega al negacionismo de algún modo son parecidos. Tanto Macaya hijo como Amor hija, buscan defender a sus respectivos padres, figuras paternas, padres de familia, hombres, heterosexuales, representantes de un orden simbólico, referentes de un ordenamiento social y de una cultura.

En ambos procesos, tanto el hijo como la hija, al defender a sus padres de hechos que están en la justicia, fidelizan su capacidad de razonamiento debido al vínculo paternal, y al hacerlo, sueltan el discernimiento, la autonomía de juicio, y lo peor, con ello, vacían de la construcción del juicio moral propio a la de la ciudadanía adulta y democrática. Y, por cierto, en general a la ética del bienestar comunitario que debería auto sustentar la comunidad política en general en términos del marco o referente de conversaciones.

Por lo mismo, la declaración con una visión certera, experta, y sabia de la psiquiatra socialista Fanny Pollarolo titulada "la profundidad de la herida" es aclaradora en el sentido que focaliza y centra, delimita lo que está en juego, respecto Isabel apellidada Amor al igual que su padre en relación con el ocaso de un nombramiento para ocupar un cargo público. Y, que afecta a la sociedad chilena en su conjunto.



Ahora, es a partir de la reflexión sobre los contenidos de los trechos de entrevistas de la ciudadana en comento, y las declaraciones de exigencia de reparación moral, que surge inevitablemente la comparación con lo ocurrido con el padre e hijo Macaya. Y, en este sentido, lo que más llama la atención posterior a la aclaración en las respuestas de ambos es el filtro que opera ante las entrevistas, la ambiguedad del descentramiento y la relativización del lenguaje para afirmar e identificar la presencia del "mal".

Ambos "creen" en lo que sus padres les dicen, y hacen de esas voces, una defensa, en democracia, de hechos delictivos. En el efecto, reiteran la "desconsideración de la víctima" de manera directa o de manera indirecta. Y, constituyen la reiteración de la violación y el abuso incluso del derecho a la memoria y a la verdad. 

Es complejo, presentar el antecedente de la entrevista psicológica realizada para obtener el cargo en el caso de Isabel Amor, y judicial en el caso del senador Macaya ya que se supone que ambas entrevistas “debieran” preservar la privacidad y confidencialidad propia a la situación.

La primera en tanto entrevista de selección de personal de parte de una empresa / consultora privada para el Estado y gobierno de Chile, en la alta dirección pública; y el segundo en tanto que testigo favorable al acusado por caso de abuso en proceso ante el poder judicial.

En ambos casos, a posteriori lo que se observa es que se buscó "blanquear" el delito, el abuso, la violación del derecho humano cometido por la figura paterna. Personalmente, no supongo la intencionalidad o la mala fe en las omisiones del juicio moral, o si se prefiere en la defensa que hacen ambos, hijo e hija, de los delitos de sus padres. Es decir del “blanqueo de memoria” que deriva en la constitución del negacionismo en ambos casos. A partir de la lectura de Pollarolo sobre el caso Amor, y la propia reflexión sobre Macaya, lo que interesa presentar es la derivación ética sobre el estado de nuestros “lapsus” en la inacción.

En efecto, ambas cuestiones siguen siendo de interés nacional, precisamente porque sirven de base, para pensarlas, ambas, desde una manera y perspectiva civilizatoria. Mientras, lo único que se advierte es la inmadurez, los inevitables enclaves de insensatez, falta de historia de Chile, falta de conciencia. Ante los cuales, solo queda apelar al "valor".

En el caso de la hija Amor, una cierta narrativa política hace una defensa que se parapeta en una suerte de egocentrismo victimizado al punto, que la ciudadanía tiene derecho a preguntarse: ¿cómo es posible que en pleno siglo XXI en una democracia que ya se la quisieran los chinos, los rusos, los ucranianos, los venezolanos, los israelíes,  los palestinos, etc., existan mujeres adultas jóvenes que salgan a detener el normal avance de las conversaciones políticas, con tamaños apoyos comunicacionales?

En el caso de Macaya, tuvo que renunciar a la presidencia de su partido, a la vocería del mismo, y se le bajó el perfil a la discusión pública sobre su función senatorial.

Contexto Reflexivo

Piaget, Erickson y Guilligan ya desde la mitad del siglo pasado y a comienzos de este siglo XXI inauguraron estudios sobre la construcción del discernimiento moral por etapas en los seres humanos. Guilligan incluso en la Voz Diferente, especificó con ejemplos el modo como las mujeres y el género expresaban y ejercitaban la moral.

Específicamente en Chile, el currículo de filosofía y psicología de los adolescentes de tercero y cuarto medio desde los años noventa en adelante contemplaba la enseñanza de las etapas de desarrollo moral, tanto las de Piaget como las de Erickson. En ambas propuestas, se consigna por cierto que el joven adulto, pasado los 18 años es capaz de discernir el comportamiento abusivo. Y la ley contempló por tanto incluso el discernimiento pasado los 16 años.

Es más, en las etapas de desarrollo moral definidas por Erickson que es más amplia, se consignan características más relevantes que deberían llevar al joven adulto hacia el altruismo moral, sobre el cual se instituye la sociedad de manera estable. La edad de los jóvenes adultos estirando la cuerda se ubicaría hasta los 35 -37 años de edad.

Posteriormente y al inicio de este siglo, en la enseñanza universitaria, los módulos de Ética, Valoración y Sociedad, y de Responsabilidad Social en todas las mallas curriculares de todas las graduaciones, es decir en estudiantes de entre 19 y 22 años, se buscaba en la reiteración, poner el refuerzo en la construcción de los mínimos éticos ciudadanos propuesto por Adela Cortina, y en la experiencia moral (Humberto Giannini) como capacidad y ejercicio cotidiano de valorar lo bueno y lo malo, y de aprender a ponderar en la esfera laboral la necesaria colocación de límite cuando los hechos, situaciones, casos lo requieran.

En efecto, desde un cierto punto de vista, fidelizar la capacidad de razonamiento se vincula a la etapa del desarrollo moral que no debiera darse en la etapa adulta según Erickson, Guilligan, Piaget. Y, en términos generales, todos los discursos y narrativas político sociales parten del supuesto habermasiano de existencia de deliberación en las comunicaciones: las cuales se dan entre pares. Y he aquí entonces que, transcurrido el primer cuarto del siglo XXI, constatamos que no es ese el nivel en que se circunscribe la conversación política que se vehicula en la opinión pública, en los medios de comunicación. 

¿Qué ha sucedido desde entonces que nos encontramos con dos casos en lo que va el año, en los cuales el discernimiento de un hijo e hija “adulto y joven adulto” se suspende, se bloquea, se niega por la construcción de una suerte de “fidelización del discernimiento y del juicio moral”?  

Al punto esto ocurre que, caemos redondo o redonda en conversaciones pifiadas, con este tipo de entretelones, en las cuales la psicología de las entrevistas especializadas "guatean" por "déficit", "error", "corte y confección de perfil adecuado" para ajuste o encaje a la legalidad vigente. Cabe preguntarse en concreto: ¿Qué pasó con los filtros a la entrevista en profundidad que debieron ser realizados por la psicóloga y/o psicólogo en tres sesiones en el caso de Isabel Amor? Estamos hablando de un sistema de expertos que opera como aval de consultoría privada pagada por el Estado para proporcionar a “los y las mejores”. Estamos hablando de entrevistas donde la profesional se niega a afirmar, confirmar un delito. Se trata de una dulta joven que "no sabe como hablar del hecho". La vaguedad, la imprecisión para delimitar la falta, conduce al relativismo y ambiguedad moral.

Todo ello ocurre porque efectivamente, y no es un detalle menor, que los hijos e hijas pasada cierta edad joven adulta, al parecer no tienen juicio moral sobre las acciones y comportamientos de sus padres. Y, no es un detalle menor que en estos casos, lo hagan en la defensa de una visión política autoritaria, y no democrática. Por cierto, para el feminismo, no es un detalle menor, que la defensa se haga en orden a en última instancia reivindicar el orden de la jerarquía patriarcal de las familias.

Por lo mismo, desde el punto de vista de la ética ciudadana, de la ética normativa, lo que está en juego es la construcción de criterios comprensibles no solamente para uso de los expertos, a la política y a las profesiones, sino también para el necesario autocuidado.

Es cierto que la fidelización ha sido elaborada en la economía como trato a lograr hacia los clientes. Es cierto también que al sostener a la base un vínculo de fe, en términos generales, hay una aceptación de la palabra, en este caso del otro, que no se cuestiona, aunque por la edad, se apelaría a que al menos a nivel introspectivo se diera una cierta elaboración como sentimiento crítico. Sin embargo, la fe, y el carácter de la fidelización, cuando se refiere a creencias, que justifican un orden religioso, suelen mantenerse sin elaboración racional dentro de cada individuo. Por lo mismo, al parecer surgen en la acción, como un padrón de normalización de comportamientos, propios a un autoritarismo que en su resabio se adecua a la banalización del mal.

En este sentido último, desde el punto de vista de la memoria, se plantea como exigencia analítica, la elaboración del mal. En verdad, la obediencia al interior de ciertos grupos e instituciones tiene, entrega por educación, socialización, sesgos en los sujetos que no se adecuan a las democracias complejas.  

 

domingo, 28 de julio de 2024

El Caso Macaya


A estas alturas del desarrollo del caso Macaya, ante la opinión pública, es interesante desenredar la madeja porque siguen surgiendo aristas que complejizan el rol de las instituciones del Estado, el rol y el funcionamiento de quienes se deben a ellas. 

Está el poder judicial quien lleva el caso de abuso sexual de menores a Eduardo Macaya. 

Está el poder político a través de la intervención o participación de un senador de la república, presidente de un partido político, que es hijo del principal acusado. Están las instituciones del Estado que con el pasar de los días se ven envueltas en el enredo de la madeja.

Cada uno de estos poderes, a través de sus actores van conjugando un guión que termina siendo cuestionado por la ciudadanía. 

Una primera consideración se ofrece al distinguir lo que debiera ser propio a la esfera pública y lo que debiera ser propio al ámbito privado, doméstico o familiar. Del cruce, desdoblamiento,  diferencia, de lo que se entienda por acción "propia" a cada espacio, resultara el posicionamiento que el sujeto tendrá respecto de la materia de la agenda pública, y la velocidad e intensidad con que releve el hecho.

Una segunda consideración aporta significaciones a los hechos cuando estos ocurren en el ámbito privado doméstico familiar y son derivados hacia la justicia. Es interesante destacar aqui, los procedimientos, el respeto a la secrecía, al sigilo de la investigación, la protección a las víctimas, a la presunción de inocencia hasta que el tribunal determine la culpabilidad y el comportamiento que en tanto que tal, quienes tienen un posicionamiento político deben guardar, mantener.

Una tercera consideración deviene de la forma como la ciudadanía y cada sujeto van evaluando el proceso y construyendo su propia acción política.

Se comienza con la publicación a través de medios de comunicación de contenidos del proceso judicial, en que un senador de la república defiende la inocencia de su padre acusado de comportamientos abusivos hacia menores. Es decir, amparado en una función pública, admite el hecho judicial y declara la inocencia de su padre y, se ajusta en lo público, a lo que dicta la ley: presunción de inocencia.

En el despliegue de la situación, se realiza la publicación de las declaraciones hechas en el proceso judicial, en calidad de "testigo", en defensa del acusado una vez que el tribunal declara al imputado como culpable de a lo menos dos delitos hacia dos menores de edad. Aquí, no solamente se enreda la narrativa de justificación, sino que se enreda el discernimiento, en el trasplante de funciones en la defensa de intereses privados y familiares. 

Continúa complejizandose la situación cuando al establecer la detención del imputado se vuelve a enredar a dos instituciones del Estado de Chile: la institución de Gendarmería, por un trato privilegiado al victimario y culpable de delitos. Y, se agrega, la institución de la Defensoria de la Niñez, por denunciar en el espacio público que, durante el proceso judicial, recibió llamadas telefónicas y preguntas de parte del "senador" por el estado del proceso judicial.

Se agraba más aún, con las declaraciones sobre el mismo proceso que hace el "senador" y presidente de partido en un medio de comunicación. Una narrativa poco feliz frente a la cual la ciudadanía reacciona con diversar movilizaciones sociales.

Se busca bajarle el perfil a la situación, con la renuncia de parte del senador, a la presidencia del partido politico. Sin embargo, la situación no se allana a una comprensión más conclusiva de parte de la ciudadanía. 

La medida adoptada por el Partido Político no es suficiente.Tampoco lo es el reconocimiento del error de parte de un senador de la república. Y, entonces podemos preguntar ¿por que no es suficiente?

No es suficiente porque precisamente lo ocurrido se sitúa en el ámbito de lo ético normativo, de la experiencia moral, del estandar cívico que debiera tener un alto funcionario público en su acción pólitica. Es decir, se trata de un hecho que convoca a la ciudadanía a manifestarse en el ámbito del "bienestar comunitario", de la alta política, del bien común.

No se trata solamente de dirimir sobre los conflictos de intereses que aquejan en este caso al senador y su familia. Se trata también del tráfico de influencias, del ejercicio del poder representantivo de quién ostenta un cargo de elección popular.  En última instancia, también se trata de colocar discernimiento democrático en el ámbito familiar y privado porque es precisamente la base del bien común.

Es cierto, hay un ruido instalado cuando se mezcla el sigilo de protección de las víctimas menores de edad, a cuando, se silencia el hecho porque es una cuestión de familia, o se busca intencionalmente descalificar el abuso, porque ocurre en un espacio doméstico. 

Lo privado, en un cierto sentido también es investido como público cuando en la domesticidad de la familia hay abuso, violación o violencia y se busca acceder a la justicia. Y al parecer, eso es lo que se debe dilucidar aquí. Es decir, en este lugar no puede operar la obsecuencia. Al menos la ciudadanía no la espera de un legislador, sobretodo de un legislador.

Lo privado también da cuenta de lo democrático cuando es sometido a la ley, y cuando hay justicia o se busca aplicarla. Y, esa es la convicción que al parecer aún no es confirmada con claridad. Esa es la convicción que le falta a Chile, el de la igualdad ante la ley en los tribunales.






sábado, 27 de julio de 2024

viernes, 23 de septiembre de 2022

Dibujar los bordes - Desde el impacto, la decepción, interrogantes, camino, señales

Na Primeira todos caem

na segunda cai quem quer

na terceira cairá

quem vergonha näo tiver   (Joäo Luís de Sousa - Assentamento Rural de Urna  PB - Brasil, septiembre 1998)

La votación y los datos me dejaron reflexiva, pensativa acerca de Chile. Es un cultura electoral de voto obligatorio que se expresó en las urnas. Sumada a la derecha que ya conocemos, la que dice representar la república. Y, la conservadora pipiola de la burguesía santiaguina, liberal en materia económica. Y su reproducción en el parlamento. 

Sin embargo lo que más me impresionó es que en su gran mayoría son una cultura del modelo de libre- mercado, con la consecuente introyección de ciertos patrones de consumo y acceso a redes. La experiencia modernizante de la democratización de títulos universitarios y técnicos. Conjugándose con nuevas amalgamas, clivajes desconocidos. 

 Ahora tengo claro que el escenario político cambió. El segundo partido que tiene mayor cantidad de militantes es el PG. Hay un Partido Republicano. Seguro que se legalizaran nuevos partidos. El Partido Amarillo al parecer se legalizará de hecho. El Partido tiene gente que viene desde un clivaje cultural comunista, socialista,  izquierda Mapu - Moc. Pasando por la DC hasta Evopoli.  

Y, un primer descanso a la caída: Huenchumilla con un mandato para la constitución. Junto a Provoste representan linaje ancestral, pueblos originarios estarán también presentes. 

Dibujar los Bordes

El significado de la noción partisana asociada a prácticas revanchistas en los ánimos no me ayuda enaltecer la expresión societal desde el bienestar. Y la conversación de los espacios televisivos francamente agota a mi salud mental. 

Fue un tiempo de muchas mentiras falsas circulando por las redes.  

El clima de amenaza y agresivo lo experimenté cuando en la escuela en la cual trabajo, algunas profesoras querían tener acceso al nuevo texto. Tuve acceso a ellos y se los lleve. Se lo iba a dejar en manos, cuando un alumno me grita: Rechazo. Yo iba caminado por el pasillo y no lo miré. No vi su rostro. Me quedó claro que identificaba la imagen iconográfica de edición del libro. Y me grito para que lo escuchara. Rechazaba solo al reconocer la imagen del texto. No respondí, ni siquiera di vuelta la cara. 

Me desbordan esos comportamientos y me inhiben socialmente. Y además el uso de las redes, fue abrumador.   

Pegarse en la Cabeza: la oración que molesto a los Eunucos Pos Modernos

Un cierto realismo acompañado de experiencia me hizo caer en la realidad. Identifiqué ciertas formas partisanas de comportamientos. Y llegué algunas obviedades:  los amarillos llegaron para quedarse. Y, claramente el senado se la jugó, ganó,  y al quedar en ese espacio la pelota de la constitución se transformaron en la guinda de la torta. Lo mismo el parlamento.

Hasta resucitaron el TPP11. 

#Seguimos