lunes, 28 de septiembre de 2020

 

La Trazabilidad del Virus y sus Protocolos




A estas alturas de la pandemia y de la situación planetaria, en el contexto de la galaxia, el estado de la globalización no se discute.

Existe una globalización en las redes sociales que viaja en la búsqueda de algoritmos para imponer conversaciones polarizadas, noticias falsas, trucos conversacionales. Modelos o patrones de razonamiento.

Y, también existe otra globalización que se descompone al ritmo de las diferencias y los nacionalismos emergentes. Identidades pulverizadas, procesos de subjetivación que caminan y gravitan desde el campo a la ciudad, sobre todo desde la ciudad hacia otras ciudades

En efecto, a nivel internacional, es imposible no considerar el contexto polarizado China – Estados Unidos. El rol de Rusia y los países europeos, Canadá y América Latina en general en términos de su posicionamiento.

Es cierto que, junto a lo anterior, también hay una búsqueda de autenticidad, una sincera voluntad de generar cambios, de asumir las transformaciones, los saltos cuánticos y cualitativos en nuestra vida social que van a ocurrir y están ocurriendo desde febrero en Europa y desde inicios de marzo en adelante.

Y es cierto también que hay una interrogante acerca de cómo la ciudadanía de cada país y del mundo en general, encauzaran, revisaran y ponderaran estas dimensiones.

Si como dicen muchos, el virus vino para quedarse; es inevitable hablar, conversar, reflexionar sobre, por ejemplo de:


La Internacionalización de la Vida Social



1.-Imaginen que Estados Unidos elige un presidente de aquí a menos de un mes, e imaginen que, en ciertas ciudades, han salido milicias a la calle metiendo miedos pandémicos para que lo gente no vaya a votar. Sobre todo, a los adultos y ancianos.

Imaginen que hasta la semana pasada Trump no había zanjado en su mente quehacer en caso de tener que anunciar su derrota electoral.

Es decir, a menos de un mes, no está pensando ni se le pasa por la mente que en breve podría dejar la Casa Blanca.

Es muy delirante eso porque significa que no aceptará lo que diga los electores.

Y mientras, las redes sociales están absolutamente cuestionadas en términos de su intervención en el proceso y en su rol en esta campaña.

Se ha llegado incluso a poner en cuestión la democracia en este clima electoral y en el clima previo de crisis del estado policial.

Si viene es hay un silencio internacional debido a la campaña electoral, es evidente que hay un nivel de conflictividad galopante que se acentuará.

2.- Imaginen que Europa está viviendo variados contrastes respecto al control de todas las variables mencionadas con anterioridad. Alemania, España, Italia, Francia han ido construyendo un camino en relación con la pandemia y en relación con la política de Trump y China. Entre tanto, hay países más pequeños que muestran niveles de regulación y control notables.

3.- Visualicen Canadá y México si se considera la vecindad de Estados Unidos hacia el norte y hacia el sur. No son necesariamente favorables a la conducción de Trump. Entonces se puede imaginar que tendremos 4 años más de polarización si se autoproclama ganador de las elecciones en noviembre.

4.- Sudamérica mantiene en tensión a Brasil con un presidente que no consigue mostrar cifras de apoyo en relación con el control de la pandemia ni tampoco en relación con su liderazgo favorable desde su ubicación geográfica a Trump. Esto es importante para la región en general debido a su tamaño, a la cantidad de población y a la situación de sus fronteras. Tiene frontera con Venezuela, Perú, dos Guyanas, Surinam, Argentina, Paraguay, Bolivia, Uruguay. Además, concentra todo el manejo y control de la amazonia en un momento complejo ecológico y medioambiental para el planeta.

Argentina busca mostrar una forma de salida a la pandemia y una forma de re-ordenarse financieramente. Y en Chile, el Plebiscito de Octubre mostrará al mundo una nueva forma política de dirimir conflictos en democracia y sobre la democracia.

En general, en muchos países, todos los conflictos políticos han quedado relegados por la situación generada por el virus. Y a la espera de un reordenamiento que no termina de asentarse.

La Internacionalización de la Vida del Domicilio



Si como dicen muchos, el virus vino para quedarse; es inevitable hablar, conversar, reflexionar sobre, por ejemplo,

1.- las cadenas de farmacias, los laboratorios y sus intereses comerciales.

Lo que sea la salud cobra aquí muchas áreas de preguntas y dudas. Por una parte, en términos del desarrollo científico y tecnológico, está la cuestión de la generación, construcción, divulgación de información sobre el virus SAR 2 code 19. Y de ahí, hasta garantizar la sobrevivencia del capitalismo, o de cómo se re-organizar el capitalismo global pos pandemia a través de la implementación del salvataje vacunas, configuran un rango de experiencias humanas que no terminan de tener un orden.

Mientras, por cierto, otras formas de ponderar la productividad, es decir el trabajo, la fuerza de trabajo, la especialización, la recuperación de los ritmos laborales entran a la conversación.

Los ritmos de las ciudades y las metrópolis sucumbieron. Y es probable que como resultado determinados grupos urbanos citadinos busquen cambiar sus entornos de reproducción de la vida social.

2.- El cambio en la forma de producir trabajo, la pérdida de empleos, las normas y leyes que rigen y regirán la vida productiva en tiempos de teletrabajo, enfermedades derivadas del teletrabajo, etc.

Desde antes de la pandemia, se sabía que los procesos de automación tendrían un efecto sobre la pérdida de empleos. Lo que no se sabía es que surgirían nuevos empleos a partir de las nuevas formas de organizar la sobrevivencia, el confinamiento, la reclusión temporal.

Ya desde antes de la pandemia se hablaba de perdida de empleabilidad humana por sustitución de máquinas. Sin embargo, en contexto de pandemia al parecer se generó un descentramiento de esta cuestión. Se familiariza, o se busca un domicilio a un cierto tipo de trabajo. Otros tipos de trabajo están en vías de extinción, otros desaparecieron completamente, y otros surgirán como nuevos emprendimientos.

Se vienen nuevas formas de dominación capital-trabajo, nuevas demandas sociales laborales producto del control y la regulación del trabajo-hecho-en-casa, etc.

3.- El ámbito financiero y económico, el rol de la internet para las operaciones de venta, pagos y prestación de servicios ha sido notable. Incluido la introducción de la robótica de alta sofisticación tecnológica en el ámbito de los negocios.

El impacto de la operatividad de las empresas, las financieras, los bancos para regular la vida comercial entre países y al interior de cada país ha sido un proceso de activación evidente. Y, por cierto, como se encamina y se le hace seguimiento a todo ello, merece atención. Y regulación.

Lo que ocurre en esta dimensión con la ciudadanía es muy interesante de evaluar y medir. Aún no se puede ponderar la distancia y la sociabilidad que se ha construido entre las personas y sus referentes maquínicos empresariales y financieros a través de las plataformas comerciales en internet y la iniciación de los robots telefónicos.

Se estima que cada vez existirá más distancia entre los ciudadanos que acceden a redes, a programas de intercambio de información por internet, a plataformas de negocios y los y las ciudadanas que no conocen los computadores, o analfabetos digitales.

4.- La función de las comunicaciones, la circulación de información a través de las redes y medios digitales sea políticos, de salud, en la pandemia tampoco es un detalle menor.

Lo que es verdad es que la ciudadanía del planeta ya no sabe en que creer, en quien confiar, en quien confidenciarse. Tal vez, la calle, el barrio, los negocios pequeños en las esquinas de cada cuadra, las relaciones entre vecinos resurjan y recuperen una vitalidad pérdida.

5.- Las formas y procesos educativos cambiaron y cambiarán el rumbo de los aprendizajes que harán y haremos todos los seres humanos, en todas las edades.

El manejo de los celulares, los tablets, los computadores aumentaran y aumentaron su importancia acercando a los diferentes sectores urbanos, y separaron a los sectores rurales alejados de las grandes torres transmisoras de internet.

6.- La dimensión de género que ha tenido, tiene y tendrá la pandemia.

Específicamente esto se refiere al modo como las mujeres se insertan en estos procesos de organización de la vida familiar y del trabajo. Se refiere, al modo como la organización de la vida doméstica durante este tiempo de confinamiento y reclusión ha modificado la vida de las mujeres de todas las edades, incluso, con el consecuente aumento de las violencias ejercidas en su contra.

7.- Y finalmente está también la experiencia de la reclusión, el confinamiento, la presencia del virus en términos de nuestras conversaciones y en la organización de la vida cotidiana. Estamos hablando de nuestros afectos, de las formas de expresarlos, hasta las distancias y proximidades sociales de los espacios de trabajo.

Es muy extraño y complejo lo que todas las variables anteriores hacen del sujeto confinado y del actor social de esa experiencia. Incluso afecta el cómo se experimenta, procesa, distribuye, y fluye la información.

A estas alturas, no sabe en que creer y en que se sostienen la credibilidad, la fe pública, la confianza y la confidencia. Por cierto, han sufrido en estos tiempos o al menos reconozcamos que han sido alteradas.

Es en el contexto de reflexión e intimidad, que la palabra “protocolo” comienza a cobrar un sentido y una presencia inesperada en nuestras conversaciones y acuerdos.

En la actualidad y de aquí en adelante esta noción junto a la de trazabilidad comenzará a cobrar relevancia para la ciudadanía que busca definir criterios de proximidad y distancia social. Incluso, para los procesos de subjetivación que buscan definir credibilidad y confianza, ética ciudadana en relación con lo que las instituciones, el Estado y los propios gobiernos hagan, ejecuten, vehiculen en términos de políticas públicas.

A nivel de cada ser humano, el protocolo son la serie de pasos que deberá cumplir tanto para salir al mundo como para dejar que otros se acerquen a su mundo y/o entorno. El conjunto de procedimientos que cada quien deberá internalizar y proyectar en la organización de su vida cotidiana y familiar de contactos en términos de cercanía y lejanía social considerando su lugar de descanso, su domicilio, la calle, la vereda, el lugar de trabajo, los espacios de comprar, etc.

En un cierto sentido, el protocolo define los niveles de confianza, de intimidad, de confidencialidad que cada ser humano buscara definir a partir de la experiencia de vivir en un estado de pandemia.

La trazabilidad si bien es cierto busca medir y hacer el seguimiento de la posibilidad de contacto con el virus, es decir, busca identificar la secuencia del contacto, o de la exposición. Por otra parte, unida al protocolo, es la elaboración del miedo a la exposición del virus de parte de cada ser humano o persona.

Es decir, es la consciencia, o el “darse cuenta” en su revisión de fuga de la protección. Por eso, es por una parte miedo y por otra elaboración y procesamiento de seguridad y protección. Casi por ensayo y error.

De cualquier modo, protocolo y trazabilidad son las palabras de orden para estos tiempos. Cada quién dimensionara en su fuero interno la secuencia de acciones de proximidad y distancia que ambas conjugan en la búsqueda de un ordenamiento social.