domingo, 29 de marzo de 2026

El affaire Cicardini: el orden y la disciplina

 


El affaire Cicardini: el orden y la disciplina

Hablar desde la experiencia y practica militante socialista

Después de más de 26 años de militancia institucional ininterrumpida en el Partido Socialista de Chile, en democracia; después de reconocer la propia militancia en la clandestinidad, incluso con nombre “chapa”, es decir, con un nombre falso para autoprotección y protección de los demás, en tiempos de dictadura durante los años ochenta en la universidad, no consideraba, la voluntad ni la tentación de escribir para defender la institucionalidad, la disciplina de la práctica partidaria militante, la organización y su constitución.

En efecto, en mi historia tanto clandestina, como institucional partidaria que data de los años ochenta, he sido ingresada dos veces al Tribunal Supremo del PSCH. El TSPSCH (tribunal supremo del partido socialista de Chile) es la instancia máxima donde se evalúan los comportamientos políticos considerados anómicos, faltos a la fraternidad, a la institucionalidad, legalidad, principios y ética partidaria socialista.

La primera vez fue en tiempos de dictadura por cuestiones de desvíos a la línea de conducción del PSCH. En ese tiempo, se procuraba construir puentes hacia la Democracia Cristiana al interior de la vida universitaria para configurar los centros de alumnos de manera democrática.

Específicamente, en cuanto integrante de la directiva del centro de alumnos de la Escuela de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Chile, habíamos concordado configurar un pacto político que no consideraba el lugar de privilegio que este partido consideraba le correspondía, ya desde ese tiempo, en la propuesta de unidad para la recuperación de la democracia.

En verdad, entre los alumnos y alumnas de filosofía de la PUC, ese partido no tenía mayor votación, entonces, se consideró que no se podía entregarles la presidencia del centro de alumnos de la escuela, solamente porque era una exigencia de unidad antidictatorial. En esa circunstancia apoyamos una articulación distinta de la lista del centro de alumnos y alumnas, propiamente de izquierda. El Partido Socialista en la clandestinidad, decidió sancionar a los y las socialistas que integraron ese pacto y articulación política que dejó fuera de la conducción a la DC, aplicando una sanción de suspensión fuera del partido. Fue un tiempo de congelación de la militancia que tuvo una duración de 5 meses.

Personalmente, al acatar la decisión partidaria, seguí siendo parte de la dirección del centro de alumnos de Filosofía, aunque en paralelo, comenzó la militancia en el movimiento feminista en Santiago, en tiempos de Julieta Kirkwood también socialista de la tendencia de los “suizos”. De manera tal que, cuando desde el partido vinieron a buscarme para retomar el quehacer partidario, ya era tarde, estaba comprometida en la participación movimientista feminista socialista que, en ese momento, le había dado un sentido más contundente a la propia trayectoria política. Así que amablemente señalé que ese sería mi lugar de participación y lucha en adelante. No dejaba de ser socialista, solamente que había despertado a la consideración de que la lucha de las mujeres no era secundaria a la lucha del proletariado: o iban juntas o no iban.

La segunda vez, fui enviada al Tribunal Supremo ya siendo militante “institucional” en un partido legalizado en la Región del Maule, en democracia, posterior al año 2.000 y siendo parte constitutiva del Tribunal Supremo de la Regional del Maule. Es decir, junto a otros tres compañeros formaba parte de este órgano regional cuando desde Santiago, y de manera centralizada, se decide aplicar la sanción mediante la que se descabeza, a nivel regional, a este órgano conformado institucionalmente. Y, con ello, se deja sin efecto y se desautoriza la constitución de la mesa regional de conducción del Partido.

Fue un procedimiento bastante engorroso, ocurrido en la Región del Maule, ya en tiempos democráticos y bajo el control del parlamentarismo regional de la institucionalidad partidaria. Con esto lo que se quiere explicar es que eran los parlamentarios quienes asumían el control de las decisiones partidarias a nivel regional, con sus respectivos lotes o tendencias, y, por lo tanto, cuando “determinadas circunstancias coyunturales” no le eran favorables a sus prácticas políticas, decidían de manera centralizada, a nivel nacional capitalino, sacar de la articulación a quienes consideraban “en indisciplina”. En la ocasión, el parlamentario y su tendencia decidieron sacar a todo el Tribunal Supremo legalmente constituido en la Región del Maule por conveniencia de su lote para la constitución de la directiva de acuerdo a sus intereses.

Aunque la molestia y la sensación de mal trato duró un tiempo, esta vez no consideré salirme del Partido. De algún modo, percibí el aprendizaje de la jerarquía, el ordenamiento institucional, y la presencia del factor disciplinario. Mientras, se generó consciencia y reflexión sobre la praxis militante en el sentido de observar y comprender la dinámica, el juego del poder en la constitución de posiciones al interior de las tendencias o lotes, y dentro de la institución partidaria.

El relato anteriormente expuesto solamente tiene sentido si considera el propósito de comprender y proponer un orden de lo acontecido esta semana en el Senado de la República. Y, como funciona la institucionalidad partidaria.

El affaire Cicardini

La opinión pública y principalmente las redes sociales han sido objeto esta última semana de marzo de un hecho ocurrido en el senado de la república y que dejaron en evidencia la forma en que se ejecuta y se practica la disciplina partidaria.

La presidenta del Partido Socialista, en su segundo mandato por 2 años del cual aún no se cumple formalmente 1 año, en lo que va de este segundo periodo a cargo de la conducción, se ve “obligada” por las circunstancias factuales de explicar que: las declaraciones de la vicepresidenta de la mujer del PS, senadora Cicardini, por lo tanto, también integrante de la dirección nacional, ahora, en el senado, no representan la vocería ni el sentir de la institución en su conjunto, ni de la bancada de senadores del Partido Socialista.

En lo concreto, la senadora por la región del Maule y actual presidenta del Partido Socialista Paulina Vodanovic, en un acto de afirmación de la institución partidaria, indica, en la sala del senado que la vocería de Cicardini, también senadora, y por cierto vicepresidenta de la actual dirección en ejercicio, no representa a los 9 parlamentarios senadores socialistas, ni por ende tampoco representa, a todo el Partido Socialista de manera institucional.

Y lo hace, en tiempos de redes sociales, donde los likes y emoticones definen a los adeptos democráticos, y a quienes defienden la democracia. Son tiempos de linchamientos mediáticos en los cuales se exalta la rabia, las tensiones, y en los que las polarizaciones ganan adeptos y lucro. Son tiempos en los que el compromiso y los argumentos no se compran porque la racionalidad no vende réditos. Entonces, estamos en un tiempo en el que “todo vale” para el flash foto, la portada en los diarios, y la trasmisión por el tik tok de turno encendiendo los ánimos. Es el tiempo de los destemplados.

Dejar que la Polvareda Baje

El resultado de estas intervenciones fue el linchamiento público de la senadora por el Maule, actual presidenta del Partido Socialista Paulina Vodanovic, con un construido liderazgo nacional reconocido y empoderado con proyección presidencial futura.

En efecto, hasta el momento no hemos descubierto más que la pólvora en relación con las respuestas ante el estampido de participación en las redes sociales de los destemplados de siempre: dejar que la polvareda baje. Así como tampoco, no hemos descubierto más que la articulación de los movimientos sociales para hacerle frente a la conculcación de los derechos logrados.

Para ambas, se requiere de tiempo, mesura, templanza, ecuanimidad, buscar los acuerdos, con bastante paciencia.

Ahora, en relación específicamente con lo ocurrido en el Senado entre dos mujeres líderes del Partido Socialista es importante señalar inicialmente que ambas son dirigentes muy queridas para las militantes, ambas han luchado por llegar a los puestos que hoy ocupan, y ambas son mujeres de logros políticos y electorales potentes. Ambas tienen ejercicio y construcción de liderazgo distintos, haciendo énfasis en aspectos y cualidades que dimensionan, y resaltan, características de posicionamiento político diferencial ciudadano.

El Partido Socialista y sus militantes así lo entendió en abril del 2025 al entregarle una alta votación interna por segunda vez a la actual presidenta, senadora Paulina Vodanovic, y también una votación considerable a la vicepresidenta Daniela Cicardini. Ambas pertenecen a diferentes tendencias y lotes internos. Y, ambas, de acuerdo a los estatutos, terminarán internamente su mandato, y no podrán ir a la re elección debido a que completan dos periodos en sus respectivos cargos.

Considerando este contexto, es sano que los mismos militantes y la sociedad comprendan en concordancia, la importancia de la recuperación de la racionalidad de los argumentos y por sobre todo del diálogo, la discusión y el debate a nivel interno y externo. Y es democrático que se puedan hacer y comprender las debidas distinciones entre: los espacios y escenarios en los que se hacen las discusiones y controversias, las instancias en las que se participa y se dialoga, los escenarios de los acuerdos, o se practica el escarnio público porque vende.

En ese sentido, recuperar la sensatez para tomar decisiones en relación con las políticas de alianzas, la construcción de la unidad, es lo que necesita toda la oposición, y también el Partido Socialista.

A modo de síntesis al cierre de esta opinión y de las argumentaciones que van y vienen, solamente destacar lo siguiente: 9 de 10 senadores a través de su jefe de bancada socialista, el actual senador Juan Luis Castro, le hacen ver a la senadora Vodanovic, en breve, es decir en un tiempo acotado, que debe retomar su rol de presidenta del PSCH en el senado de la república. Los 9 entienden, saben, y están conscientes que “algo” de lo dicho por Cicardini en la sala del Senado a propósito de la votación y del Ministro Quiroz, no se ajustó a la institucionalidad, no solamente del quehacer en el Senado, sino a los acuerdos previos de la bancada y del mismísimo Partido Socialista.

En efecto, la senadora Cicardini es parte miembro de la dirección nacional del Partido Socialista de Chile en la actualidad, donde comparte "conducción" de mesa con la presidenta. Por lo mismo, si la presidenta del PS es convocada por 9 senadores -en la ocasión- y se “omitía” o se "silenciaba", ante la petición de renuncia que Cicardini le solicitaba al ministro de hacienda el señor Quiroz, el acto de habla aparecía como una petición “consensuada y deliberada” del Partido Socialista, de su bancada de senadores, y no, como lo que realmente estaba siendo: una vocería particular de la senadora. 

Consecuentemente esto tendría efectos colaterales procedimentales e institucionales que el PS no estaba en condiciones de asumir. Dicha petición de renuncia de Cicardini, por cierto, se había salido del libreto acordado entre los 10 senadores representantes del PS en el Senado, Y, además fue en locus, in situ, es decir, sin tiempo para detener, paralizar el habla de la vicepresidenta y senadora, para continuarla en privado. La institucionalidad partidaria ya había sido puesta en riesgo y por sobre todo, expuesta. 

En un momento político en la que se requiere calma, recuperación de sensatez para la construcción de política de alianzas, en que se requiere reflexión, para recomponer vínculos societales dada la fragmentación que genera las redes sociales y post derrota electoral, es necesario e importante recuperar la disciplina partidaria y el tono de las críticas. No están los tiempos para “incendiar la pradera”.

Demás está señalar, que falta una educación cívica política ciudadana que posibilite distinguir los espacios de las alocuciones. El Senado de la República no es la plaza pública, ni la protesta callejera, ni la asamblea de junta de vecinos y vecinas. Ni mucho menos las redes sociales.


viernes, 27 de marzo de 2026

Recoger Cañuela

 

Cuando la gente ha decidido votar y escoger como presidente del país a una persona como José Antonio Kast, en medio de una polarización y rigidez ideológica, es muy difícil determinar el tiempo que le tomara, a ese mismo electorado, en cuestionar y evaluar si su opción fue la adecuada.

A estas alturas, eso ya da lo mismo.

En principio, lo más probable es que cada quién votante de Kast, asumirá la disonancia cognitiva buscando elementos de refuerzo, que lo lleven a ocultar la dimensión de la valoración que: por estos días le puedan indican el error, o la equivocación. Buscará justificaciones fáciles que puedan tapar el seguimiento evaluativo crítico.

Algunos plantearan abiertamente sus discrepancias, y al parecer los efectos de las comunicaciones, ya que esa planificación seguirá siendo un flanco. Y claro, también está el factor de negación de la realidad. El aquí no ha pasado nada.

Sin embargo, es evidente que ya se incuba un distanciamiento que se presenta como desorden. Y, desmantelamiento del aparato del Estado.

De cara a los hechos evidentes de una gobernabilidad desbordada al menos comunicacional y de público conocimiento, cada quién, elector o electora de Kast, se planteará la posibilidad de callar, silenciar la situación, a la espera que surjan otras oportunidades. Y/o, en la espera, de que pueda cambiar el cuadro general, asunto que tiene cuatro años de duración.

Entre tanto, se viene el seguimiento que se le pueda hacer a lo que se viene en estos cuatros años que ya partió con una luna de miel corta. 

La cuarta y última opción, es que precisamente ocurra un desgaste, y una intoxicación informativa, medidas de shock de tal magnitud, que el cansancio, la molestia determine otro rumbo.

En el Seguimiento: Medidas en Revisión en el tiempo de Gobernanza

Toda la legislación y decretos firmados que, se han solicitado detener en la Contraloría General de la República relativos al medioambiente, derechos humanos y sociales: educación, seguridad, etc., ¿qué pasará con ellas? ¿cuál será el destino de esas medidas?

¿Van a eliminar la información? ¿La van a tramitar? O, ¿apuestan a la pérdida de memoria? Y, ¿cuál es el plan al respecto? Algo tendrá que decir Dorothy Pérez, en todo esto. ¿Los procedimientos de retención tienen una temporalidad constitucional? ¿tendrán un tiempo delimitado de revisión? O más bien de lo que se trata es ¿de "mandarlos a la huesera" de la burocracia estatal?

Se agrega a lo anterior, el seguimiento a las medidas económicas implementadas y el famoso tarifazo del 3%. ¿Cuál es su consistencia? 

 Y lo que continua es ¿van a seguir con el relato de que Chile se cae a pedazos? Y, la emergencia. Y bla bla bla. Ante semejante relato, es necesario invocar a la práctica de la misa diaria: La paz sea con ustedes.

En Chile, hay una meridiana claridad, desde la experiencia y el aprendizaje que la conflictividad social no le hace bien a nadie. Así como la memoria del aprendizaje, nos reitera que el tiempo en política tienen otras dimensiones si le siguen echando agua a la cazuela.

Una Unidad en Construcción

Estamos en tres guerras al mismo tiempo. Lo que pasa es que Netanyahu y Trump han estado en las decisiones de esta última, con efectos comerciales bien nefastos. Y son las clases medias las que van a pagar el pato.

Y, en este escenario, la oposición política también tiene sus acomodos.

El seguimiento a la postulación de Bachelet va a estar presente en la discusión.

Y, en términos de la organización civil hay también tiempos distintos y dinámicas en desarrollo. Es evidente que los movimientos sociales van a salir a las calles a hacer sus propias demandas y seguimientos sobre todo en aquellos aspectos que perciban como atropellos.

En términos sociales de recalque, por el intento de restauración del antiguo régimen, aparecerá la evocación de la dictadura. La paranoia pos dictatorial se vuelve hacer presente en el estado del animus societatis.

Dicho aparte: no conozco historia de movimientos sociales que no signifiquen detenciones, fichajes, desapariciones, etc. En ese sentido vuelve a la memoria ese Marx del 18 Brumario. Esa lectura de la historia que una vez se escribe como trágica y otra vez como farsa. Al parecer, esta vez sería la farsa.

Es tiempo de conversaciones internas en los partidos políticos

Aunque la contingencia tiende a mantener el foco en las reacciones del día a día. Y, los medios y las redes se concentran en eso. Entre los militantes hay conversaciones, y por las redes sociales también se comentan, discuten asuntos.

Sin embargo, los partidos políticos de oposición aún no construyen un clima interno favorable que permita sancionar ciertos dilemas planteados por esta última derrota electoral. Y, esta construcción interna y ese ambiente puede demorar más de lo esperado dificultando la política de alianzas, las articulaciones en relación al tipo de oposición que se haga a este gobierno y por, sobre todo, al tono. Mientras algunos seguirán propiciando el "tono altanero", otros buscaran el " tono dialogante", otros buscaran el "tono fisiológico del cómo voy en esa".

 


jueves, 19 de marzo de 2026

Chile: La Contingencia no es necesariamente la Gobernanza

 

Chile: La Contingencia no es necesariamente la Gobernanza

Evidentemente el actual presidente José Antonio Kast no evaluó debidamente “el alineamiento” y apoyo al presidente Donald Trump de Estados Unidos de Norteamérica. Tampoco al gobierno de Netanyahu en Israel. Tanto en la configuración de su gabinete, en los tratos ni acuerdos firmados en Miami llamado “escudos de las Américas”, ni tampoco en los efectos de la guerra iniciada contra Irán el 28 de febrero del 2026 para con la ciudadanía.

Ya en la configuración de su gabinete, desde la nominación en adelante fue quedando meridianamente claro que, la balanza, no solamente estaba del lado del dinero y los intereses cognitivos instrumentales de los empresarios, industriales, confederaciones de los mismos, sino que, además, en la mayoría de los ministerios con peso político y económico existía un implícito, en algunos casos explícito, compromiso con el “mundo israelí de Netanyahu”, principalmente en lo que refiere al gran negocio de las armas y la defensa.

Por lo mismo, cuando el 7 de marzo el presidente Kast llegó a Miami, creyendo que iba a “pagar una manda” estaba contento con el deber cumplido. Estaba saldando una deuda de campaña, y comenzaba a pagar la colaboración de apoyo estratégico político para su gobernanza.

En efecto, su imaginario pragmático no avanzó hacia la comprensión del significante y el significado del despliegue de esta “nueva” guerra. Ese mismo día que lo llevó a Miami, la guerra declarada por sus principales socios, el gobierno de Trump y Netanyahu ya llevaban 7 días, los cuales, al día de hoy, ya serán casi un mes, y con señales amplias de deterioro para el mundo en lo que respecta al alza del petróleo y sus derivados.

En este transcurso de tiempo, sus amigos y aliados, comienzan progresivamente a quedar cada vez más aislados en su empeño y esfuerzo de restauración imperial. A estas alturas casi toda Europa decidió no entrar ni acompañar a Trump, en una guerra que declararon no ser suya, liderada especialmente por España.

En efecto, ya sabemos que el tiempo en política se cobra su propia dimensión, a la cual por cierto se agrega la experiencia de que en los últimos años hemos asistido a 2 guerras: Rusia y Ucrania, e Israel y Palestina con la evidencia del genocidio en Gaza.

En retrospectiva, Kast y parte de sus votantes, la derechita cobarde y la derechita de las 3 B, estaban contentos con la “extracción” de Maduro en Venezuela, estaban contentos con la actual situación de aprieto y posible invasión a Cuba, no se incomodaron ni prestaron atención, cuando desde Itamaraty, la cancillería brasileña, que dicho sea de paso, tiene una historia de relaciones diplomáticas con 10 países frontera en Sudamérica, a través del presidente Lula, aconsejó no asistir al cambio de mando, declarando la situación como una “descortesía”.

Se aclara aquí lo de los 10 países fronteras con los cuales Brasil tiene límites de cuidado diplomático para certificar algo bien simple. Un país que debe definir políticas de diplomacia y cuidados de frontera con 10 países, no solamente tiene un historial de cancillería y protocolo al respecto, sino que una cierta experiencia en la conducción de las relaciones entre países. Mientras Chile tiene frontera solamente con 3 países: Perú, Bolivia y Argentina. Brasil en cambio, además de estos 3 países nombrados y con los que tiene que cuidar relaciones, lo hace con la Guyana: francesa y holandesa, Surinam, Venezuela, Colombia, Uruguay, Paraguay. Por lo mismo, no solamente estamos describiendo un trato descuidado, una desprolijidad, sino un error innecesario comenzada la gobernabilidad.

Inundación de la Zona

El 11 de septiembre, al asumir Kast su construcción de gobernabilidad, y la celebración de su investidura y posesión del mandato presidencial, la mayoría de los chilenos y chilenas ya habían comenzado a comprar los derivados del petróleo para su uso doméstico, previendo el alza por la guerra declarada y en curso. Es decir, en Chile ya comenzaba a sentirse los efectos de esta guerra.

Por cierto, sin considerar esta contingencia, el radar y los drones palaciegos, tenían preparada otro tipo de “intervención comunicacional”. Bien distinta. Se trataba de la “inundación de la zona” tal cual fuera propuesta y diseñada por Steve Bannon para el primer gobierno de Trump. Buscaban con ello, el efecto de dejar “boquiabierta a la gente”, delante de la cascada de actividad fiscalizadora en concordancia con la propuesta restauradora de gobernanza.

Como supuestas medidas de este “revival” de “ordenamiento restaurador teocrático e imperial”, la gobernabilidad generó un retiro de todas las medidas de contraloría, a saber, 40 decretos que afectan al medio-ambiente. Por su parte, el ministerio de hacienda, -vía sendos oficios- ordena a todos los ministerios reducir el gasto en un 3%, previos aspavientos declarados de norte a sur en relación con déficit en las finanzas públicas y problemas con la caja fiscal. 

Se agrega a lo anterior que, el mismísimo 12 de septiembre antes que el subsecretario de Estado Norteamericano Christopher Landau dejara el país, en una reunión bilateral con Kast, ya en su calidad de presidente, firmó una declaración conjunta para el establecimiento de consultas sobre minerales críticos y tierras raras.

Es decir, después del vilipendiado “cable chino”, el proyecto submarino de fibra óptima que buscaba conectar Valparaíso con Hong Kong para mejorar la conectividad digital con Asia e impulsado por China, el Chile de Kast comienza por reforzar esta “subordinación amistosa” de la autonomía y el manejo de sus recursos minerales.

Entre tanto, y ante todas estas noticias en desarrollo, la población asiste desde su casa, a la información sobre el alza de los derivados del petróleo, y, la guerra continúa, con el prestigio de Trump y Netanyahu a la baja. Los ahora amigos principales de esta gobernanza local van en franco deterioro.

También, la ciudadanía observa la ausencia de la política de los acuerdos y la generación de consensos en la cámara baja para la conformación de las mesas, lo que por cierto aumenta el declive de los guardarraíles de la democracia en uno de los principales poderes del Estado.

Se suma a lo anterior, el ausente nombramiento de las secretarias regionales ministeriales, que, de algún modo, permiten a las regiones y comunas involucrarse en el ordenamiento gubernamental desde sus cercanías territoriales. Para un gobierno que tenía planificado el quehacer de la emergencia descentralizada, estos hechos no dejan de ser “insólitos” e “irreverentes” al movimiento de restauración del antiguo régimen conservador.

Las Salidas Imprevistas

En efecto, sin palabras de comunicación que generen un marco de conversaciones o diálogos posibles, con validación de argumentaciones en torno al bienestar y lo deseable para la construcción de la política, y consecuentemente las políticas públicas, se asiste a un desbordamiento de imprevisibles consecuencias. Y esto ocurre, precisamente porque la gente no está disponible para escuchar que: no hay ni habrá solución a sus problemas financieros de organización de la vida doméstica.

Por muchos argumentos que entregué el ministro de Hacienda, la inundación de información no contempla el efecto del incremento del agua en el estado de ánimo. Como en el tarot, el "agua de la inundación" representa aquí el espacio de las emociones en el temperamento de las personas y su forma de reaccionar.

La imposición de ese ritmo y ordenamiento mediático, a modo de inundación, requiere no solamente de la consideración de los efectos climáticos y naturales, sino, además, se deben apreciar los contextos cotidianos mundiales e históricos en los cuales cada quién construye su mundo de la vida. 

Es cierto que, a una proporción de la ciudadanía le puede importar la restauración de un cierto orden idílico romántico, una narración desplegada para reacondicionar la sensiblería existente, pero más temprano que tarde, esa misma ciudadanía distinguirá rápidamente que se trata de un plan que oculta el cercenamiento de sus derechos, y un tratamiento desigual del gobierno de emergencia.

Los chilenos y sobre todo las chilenas, demoraran poco tiempo en percatarse que no existen razones para que este gobierno deba hacerse cargo de la deuda que generará la guerra que sostiene Trump y Netanyahu con Irán. No respaldará la amistad entre los gobernantes, la complicidad y el sometimiento a las reglas financieras que esos gobiernos buscan imponerle a Chile. 

La ciudadanía atará luego los cabos sueltos para distinguir entre la emergencia para ciertos estratos de la población, y la nueva élite de gobierno que se instala. Distinguirá la discriminación, el empobrecimiento y la indignidad que se enquista en una gobernanza enmarcada en la propuesta de los empresarios de eliminar los feriados irrenunciables.

En tiempos en que los movimientos sociales se encuentran con una fuerza de convocatoria fragmentada, las calles tal vez no serán necesariamente la alternativa de resiliencia y resistencia.

En tiempos de democracias complejas y redes sociales controladas por plataformas digitales que buscan polarizar las opiniones, dicotomizar y generar burbujas ideológicas calcificadas, y rendidas a los emoticones, se hace difícil hacer pronósticos y construir hipótesis sobre la forma que asumirá el comportamiento y la expresión de la distancia social.

En tiempos en que las mismas plataformas digitales nos conducen al abandono del lenguaje hablado, comunicado, en que vamos cada vez más, perdiendo el entendimiento comunicativo de la racionalidad, la enunciación, la discursividad, en pro de la manipulación instrumental con fines de poder y dinero, al parecer nos queda apostar a la recuperación de la presencialidad de las conversaciones cara a cara como camino al andar.

Siguiendo a Habermas, reestablecer los puentes comunicativos, estableciendo acciones lingüísticas que donen sentido al día a día, por ahí al parecer va por ahora la cosa. Mientras, la gobernanza de la restauración termine haciendo nata.


viernes, 6 de marzo de 2026

El 11 de Marzo cambió de olor

 

El 11 de Marzo cambió de olor

La impermanencia nos indica que el estado de las cosas puede cambiar y no solamente puede cambiar para bien, sino para desestabilizar lo que se aprecia, en términos de bien común y bienestar ciudadano.

Hace unos días atrás, al finalizar febrero, escribía sobre los buenos auspicios posibles de configurar de cara al cambio de mando en Chile y la entrega de la banda presidencial, desde un presidente de izquierda Gabriel Boric, hacia un representante de la ultraderecha José Kast. Era interesante recrear el ambiente de preparación del escenario, la fiesta de la democracia en actividades republicanas, y las experiencias ciudadanas en relación con las visitas ilustres que nos visitarían, las conversaciones que se podrían abrir para Sudamérica y el mundo.

A poco andar, cambió el clima, se tensó el ambiente, y las visitas esperadas comenzaron a bajarse del avión. Especialmente algunas importantes como Marco Rubio principal soporte de las relaciones exteriores del actual gobierno del Donald Trump en EE.UU. Y, acá en Chile se bajó Michelle Bachelet. Se bajaron otras presencias de mandatarios extranjeros, y lo que se mantiene en el escenario, a excepción del Rey de España y el presidente de Brasil Lula de Silva, son más bien un cerco de mandatarios de dudosa trayectoria democrática, centrados en estilos de liderazgos, y ejercicio del poder cuestionables en lo formal por su excentricidad. El caso que salta a la vista y como botón de muestra es el presidente Milei de Argentina.

Sin embargo, hacia dentro, lo que más llama la atención es el tono, el ánimo, el clima, y la forma de reaccionar de la derecha chilena de cara a lo que se espera que sea su ingreso a la conducción del país. En vez de estar contentos, alegres, buscando los modos de respetar e incentivar las tradiciones, todos cual más cual menos, se embarcaron en desatar un clima beligerante, y una retroalimentación vasalla al presidente electo, como si en verdad le temieran, a la distancia y al recuerdo, del presidente Boric y a la candidatura a la ONU de la ex presidenta Bachelet.

Mientras, el país cansado de las polarizaciones, busca ajustarse en vano, a la posibilidad de conversaciones inteligentes, educativas, y políticamente sanas, sobre todo, entre los representantes de los 3 poderes del Estado, quienes tienen el deber: ético y moral de proporcionar a la ciudadanía, cualidades de comprensión, entendimiento, confianza en las instituciones públicas.

Por lo mismo, cuesta entender la conflictividad comunicacional generada por la situación del “cable chino”. En verdad, es de una irresponsabilidad “absoluta”. Cuesta entender desde la ciudadanía que, en momentos tan graves para la humanidad como la guerra declarada en curso desde Israel y Estados Unidos a Irán, los responsables políticos de este país, y que conducirán la nación, den sustentación injustificable a hechos condenables de intervención extranjera que tienen un costo de vidas humanas a diario.

Ejemplo de esto es que: mientras, hay ciudadanos y ciudadanas en Linares o Parral, que se levantan a comprar derivados del petróleo como gas y gasolina para guardar y abastecerse porque la guerra detonada les permite entender que todos estos productos van a subir y va a existir escasez, el presidente electo asista a una reunión en Miami a rendirle pleitesía al principal responsable de este estado bélico mundial.

Las Comunicaciones Opacas que cambiaron el Estado de Ánimo

Las comunicaciones se vuelven opacas cuando en determinados contextos surgen acusaciones en disputa por la verdad y la falsedad, la certeza y la mentira, la falacia y la tergiversación. Y, los actores y actrices del mundo político, haciéndose cargo de la responsabilidad social de la estatura que invisten deberían a lo menos compartir el valor de “filtrar” lo que dicen, lo que hablan, lo que expresan en sus gestos y comunicaciones verbales y no verbales.

Los aspectos que generaron “ruidos” comunicacionales en las actuales circunstancias son las siguientes:

-   - Las declaraciones del ministro del interior entrante señor Claudio Alvarado respecto de las conversaciones sostenidas por el actual presidente y el presidente entrante, en relación con el proyecto de cable chino de fibra.

-    -  Las declaraciones del presidente entrante señor José Kast en relación al mismo tema post instalación de un quiebre en las conversaciones relativas al cambio de mando.

-     -Las declaraciones de la ministra vocera entrante señorita Mara Sedini en varias entrevistas a medios.

-     - La ausencia o déficit de declaraciones del ministro de relaciones exteriores entrantes de cara a las declaraciones del ministro saliente.

-     - Las declaraciones de la derecha en general, principalmente, los representantes desde el parlamento en relación con lo ocurrido a propósito del proyecto y el actual gobierno.

En efecto, no se trata de justificar acciones y comportamientos por un cambio de “estilo” o por los significados de las palabras. No se trata de un cambio de la semántica en la construcción de la narrativa de uno y otro gobierno. De lo que se trata, es que estamos viviendo un momento álgido en el mundo, y deberíamos políticamente estar buscando sostener un lugar equilibrado en relación con: nuestra soberanía, la soberanía de Chile, y tomar decisiones en concordancia.

De lo que se trata entonces es de sostener una cierta consistencia y coherencia en las acciones de gobernanza comunicativa. Esto es, importa sostener:

1.- la cuestión de la mentira, y como se construye verdad en el espacio político.

2.- la cuestión de la acción del trabajo en equipo o su ausencia o déficit.

3.- la cuestión de responsabilizar a quién corresponda, y no al adversario político sin evaluar ni hacer seguimiento de las propias falencias.

4.- la cuestión del tratamiento de las confianzas.

Reflexiones Finales

Lo ocurrido y escenificado a través de los medios de comunicación revela lo evidente:

-     - Falta de comunicación entre los diferentes ministros que asumen el gobierno en relación con el problema principal y los traspasos. Falta de intercambio de información para definir el “estilo”.

No hay una narrativa común de los ministros entrantes e involucrados en el proyecto del cable chino en términos de la información que recibieron. Y, como no hay una narrativa, con un sentido común trasmitible, se genera presión, insatisfacción, y responsabilidades no compartidas sobre el trabajo, las funciones y el desempeño. En síntesis, confusión.

-     - Falta de configuración de una respuesta desde el “equipo ministerial” entrante que sea coherente, sostenible hacia dentro y válida, creíble hacia fuera.

Esta circunstancia generó ruido hacia fuera. Mostró ambivalencias, disonancias entre las diferentes respuestas, incluye las declaraciones del presidente entrante que se expuso ante el país demostrando inconsistencia en sus definiciones, urgiendo a su propio sector de apoyo, en el sentido de interpelarlos a enrarecer más el ambiente en la búsqueda de contrarrestar lo dicho.

-     - Exposición innecesaria y debilitadora del Ministro del Interior entrante.

No es por acaso que la UDI, el partido político en el cual milita, sale en masa a incendiar la pradera responsabilizando al gobierno de Boric. En esta circunstancia, salir a incendiar la pradera con recriminaciones, mesclando las situaciones y los temas tampoco ayuda.

Al cierre, solamente queda verificar que efectivamente el Partido Republicano, el Partido del presidente entrante tiene una forma de llevar las comunicaciones que necesita aquilatar. Los medios de comunicación con lo sucedido calibraron la vulnerabilidad de su aparato de asesores comunicacionales, la debilidad del formato en que encuadraran sus declaraciones. Esta vez dejaron de ser vasallos, y volvieron a preguntar lo que la ciudadanía quiere saber y no solamente a escuchar lo que se quiere responder.

El encuadre demostró poca flexibilidad, poco dinamismo y solamente recordar: hace tiempo que Chile dejó de estar en un regimiento con disciplinamiento militar.