El 11 de Marzo cambió de
olor
La impermanencia nos indica
que el estado de las cosas puede cambiar y no solamente puede cambiar para
bien, sino para desestabilizar lo que se aprecia, en términos de bien común y
bienestar ciudadano.
Hace unos días atrás, al
finalizar febrero, escribía sobre los buenos auspicios posibles de configurar
de cara al cambio de mando en Chile y la entrega de la banda presidencial,
desde un presidente de izquierda Gabriel Boric, hacia un representante de la
ultraderecha José Kast. Era interesante recrear el ambiente de preparación del
escenario, la fiesta de la democracia en actividades republicanas, y las
experiencias ciudadanas en relación con las visitas ilustres que nos
visitarían, las conversaciones que se podrían abrir para Sudamérica y el mundo.
A poco andar, cambió el
clima, se tensó el ambiente, y las visitas esperadas comenzaron a bajarse del
avión. Especialmente algunas importantes como Marco Rubio principal soporte de
las relaciones exteriores del actual gobierno del Donald Trump en EE.UU. Y, acá en Chile se
bajó Michelle Bachelet. Se bajaron otras presencias de mandatarios extranjeros,
y lo que se mantiene en el escenario, a excepción del Rey de España y el
presidente de Brasil Lula de Silva, son más bien un cerco de mandatarios de
dudosa trayectoria democrática, centrados en estilos de liderazgos, y ejercicio
del poder cuestionables en lo formal por su excentricidad. El caso que salta a
la vista y como botón de muestra es el presidente Milei de Argentina.
Sin embargo, hacia dentro,
lo que más llama la atención es el tono, el ánimo, el clima, y la forma de
reaccionar de la derecha chilena de cara a lo que se espera que sea su ingreso
a la conducción del país. En vez de estar contentos, alegres, buscando los
modos de respetar e incentivar las tradiciones, todos cual más cual menos, se
embarcaron en desatar un clima beligerante, y una retroalimentación vasalla al
presidente electo, como si en verdad le temieran, a la distancia y al recuerdo,
del presidente Boric y a la candidatura a la ONU de la ex presidenta Bachelet.
Mientras, el país cansado de
las polarizaciones, busca ajustarse en vano, a la posibilidad de conversaciones
inteligentes, educativas, y políticamente sanas, sobre todo, entre los
representantes de los 3 poderes del Estado, quienes tienen el deber: ético y
moral de proporcionar a la ciudadanía, cualidades de comprensión,
entendimiento, confianza en las instituciones públicas.
Por lo mismo, cuesta
entender la conflictividad comunicacional generada por la situación del “cable
chino”. En verdad, es de una irresponsabilidad “absoluta”. Cuesta entender desde
la ciudadanía que, en momentos tan graves para la humanidad como la guerra
declarada en curso desde Israel y Estados Unidos a Irán, los responsables
políticos de este país, y que conducirán la nación, den sustentación
injustificable a hechos condenables de intervención extranjera que tienen un
costo de vidas humanas a diario.
Ejemplo de esto es que: mientras,
hay ciudadanos y ciudadanas en Linares o Parral, que se levantan a comprar
derivados del petróleo como gas y gasolina para guardar y abastecerse porque la
guerra detonada les permite entender que todos estos productos van a subir y va
a existir escasez, el presidente electo asista a una reunión en Miami a
rendirle pleitesía al principal responsable de este estado bélico mundial.
Las Comunicaciones Opacas que cambiaron el Estado de Ánimo
Las comunicaciones se
vuelven opacas cuando en determinados contextos surgen acusaciones en disputa
por la verdad y la falsedad, la certeza y la mentira, la falacia y la tergiversación. Y, los actores y actrices del mundo político, haciéndose cargo de la responsabilidad
social de la estatura que invisten deberían a lo menos compartir el valor de “filtrar”
lo que dicen, lo que hablan, lo que expresan en sus gestos y comunicaciones
verbales y no verbales.
Los aspectos que generaron “ruidos”
comunicacionales en las actuales circunstancias son las siguientes:
- - Las declaraciones
del ministro del interior entrante señor Claudio Alvarado respecto de las conversaciones
sostenidas por el actual presidente y el presidente entrante, en relación con
el proyecto de cable chino de fibra.
- - Las
declaraciones del presidente entrante señor José Kast en relación al mismo tema
post instalación de un quiebre en las conversaciones relativas al cambio de mando.
- -Las declaraciones
de la ministra vocera entrante señorita Mara Sedini en varias entrevistas a
medios.
- - La
ausencia o déficit de declaraciones del ministro de relaciones exteriores entrantes
de cara a las declaraciones del ministro saliente.
- - Las
declaraciones de la derecha en general, principalmente, los representantes
desde el parlamento en relación con lo ocurrido a propósito del proyecto y el
actual gobierno.
En efecto, no se trata de justificar
acciones y comportamientos por un cambio de “estilo” o por los significados de
las palabras. No se trata de un cambio de la semántica en la construcción de la
narrativa de uno y otro gobierno. De lo que se trata, es que estamos viviendo
un momento álgido en el mundo, y deberíamos políticamente estar buscando sostener
un lugar equilibrado en relación con: nuestra soberanía, la soberanía de Chile,
y tomar decisiones en concordancia.
De lo que se trata entonces es
de sostener una cierta consistencia y coherencia en las acciones de gobernanza
comunicativa. Esto es, importa sostener:
1.- la cuestión de la mentira,
y como se construye verdad en el espacio político.
2.- la cuestión de la acción
del trabajo en equipo o su ausencia o déficit.
3.- la cuestión de
responsabilizar a quién corresponda, y no al adversario político sin evaluar ni
hacer seguimiento de las propias falencias.
4.- la cuestión del
tratamiento de las confianzas.
Reflexiones Finales
Lo ocurrido y escenificado a
través de los medios de comunicación revela lo evidente:
- - Falta
de comunicación entre los diferentes ministros que asumen el gobierno en
relación con el problema principal y los traspasos. Falta de intercambio de
información para definir el “estilo”.
No hay una narrativa común
de los ministros entrantes e involucrados en el proyecto del cable chino en
términos de la información que recibieron. Y, como no hay una narrativa, con un
sentido común trasmitible, se genera presión, insatisfacción, y responsabilidades
no compartidas sobre el trabajo, las funciones y el desempeño. En síntesis,
confusión.
- - Falta
de configuración de una respuesta desde el “equipo ministerial” entrante que
sea coherente, sostenible hacia dentro y válida, creíble hacia fuera.
Esta circunstancia generó ruido
hacia fuera. Mostró ambivalencias, disonancias entre las diferentes respuestas,
incluye las declaraciones del presidente entrante que se expuso ante el país
demostrando inconsistencia en sus definiciones, urgiendo a su propio sector de
apoyo, en el sentido de interpelarlos a enrarecer más el ambiente en la
búsqueda de contrarrestar lo dicho.
- - Exposición
innecesaria y debilitadora del Ministro del Interior entrante.
No es por acaso que la UDI,
el partido político en el cual milita, sale en masa a incendiar la pradera
responsabilizando al gobierno de Boric. En esta circunstancia, salir a incendiar
la pradera con recriminaciones, mesclando las situaciones y los temas tampoco
ayuda.
Al cierre, solamente queda verificar
que efectivamente el Partido Republicano, el Partido del presidente entrante
tiene una forma de llevar las comunicaciones que necesita aquilatar. Los medios
de comunicación con lo sucedido calibraron la vulnerabilidad de su aparato de
asesores comunicacionales, la debilidad del formato en que encuadraran sus
declaraciones. Esta vez dejaron de ser vasallos, y volvieron a preguntar lo que la ciudadanía quiere saber y no solamente a escuchar lo que se quiere
responder.
El encuadre demostró poca
flexibilidad, poco dinamismo y solamente recordar: hace tiempo que Chile dejó de estar en un
regimiento con disciplinamiento militar.

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