viernes, 6 de marzo de 2026

El 11 de Marzo cambió de olor

 

El 11 de Marzo cambió de olor

La impermanencia nos indica que el estado de las cosas puede cambiar y no solamente puede cambiar para bien, sino para desestabilizar lo que se aprecia, en términos de bien común y bienestar ciudadano.

Hace unos días atrás, al finalizar febrero, escribía sobre los buenos auspicios posibles de configurar de cara al cambio de mando en Chile y la entrega de la banda presidencial, desde un presidente de izquierda Gabriel Boric, hacia un representante de la ultraderecha José Kast. Era interesante recrear el ambiente de preparación del escenario, la fiesta de la democracia en actividades republicanas, y las experiencias ciudadanas en relación con las visitas ilustres que nos visitarían, las conversaciones que se podrían abrir para Sudamérica y el mundo.

A poco andar, cambió el clima, se tensó el ambiente, y las visitas esperadas comenzaron a bajarse del avión. Especialmente algunas importantes como Marco Rubio principal soporte de las relaciones exteriores del actual gobierno del Donald Trump en EE.UU. Y, acá en Chile se bajó Michelle Bachelet. Se bajaron otras presencias de mandatarios extranjeros, y lo que se mantiene en el escenario, a excepción del Rey de España y el presidente de Brasil Lula de Silva, son más bien un cerco de mandatarios de dudosa trayectoria democrática, centrados en estilos de liderazgos, y ejercicio del poder cuestionables en lo formal por su excentricidad. El caso que salta a la vista y como botón de muestra es el presidente Milei de Argentina.

Sin embargo, hacia dentro, lo que más llama la atención es el tono, el ánimo, el clima, y la forma de reaccionar de la derecha chilena de cara a lo que se espera que sea su ingreso a la conducción del país. En vez de estar contentos, alegres, buscando los modos de respetar e incentivar las tradiciones, todos cual más cual menos, se embarcaron en desatar un clima beligerante, y una retroalimentación vasalla al presidente electo, como si en verdad le temieran, a la distancia y al recuerdo, del presidente Boric y a la candidatura a la ONU de la ex presidenta Bachelet.

Mientras, el país cansado de las polarizaciones, busca ajustarse en vano, a la posibilidad de conversaciones inteligentes, educativas, y políticamente sanas, sobre todo, entre los representantes de los 3 poderes del Estado, quienes tienen el deber: ético y moral de proporcionar a la ciudadanía, cualidades de comprensión, entendimiento, confianza en las instituciones públicas.

Por lo mismo, cuesta entender la conflictividad comunicacional generada por la situación del “cable chino”. En verdad, es de una irresponsabilidad “absoluta”. Cuesta entender desde la ciudadanía que, en momentos tan graves para la humanidad como la guerra declarada en curso desde Israel y Estados Unidos a Irán, los responsables políticos de este país, y que conducirán la nación, den sustentación injustificable a hechos condenables de intervención extranjera que tienen un costo de vidas humanas a diario.

Ejemplo de esto es que: mientras, hay ciudadanos y ciudadanas en Linares o Parral, que se levantan a comprar derivados del petróleo como gas y gasolina para guardar y abastecerse porque la guerra detonada les permite entender que todos estos productos van a subir y va a existir escasez, el presidente electo asista a una reunión en Miami a rendirle pleitesía al principal responsable de este estado bélico mundial.

Las Comunicaciones Opacas que cambiaron el Estado de Ánimo

Las comunicaciones se vuelven opacas cuando en determinados contextos surgen acusaciones en disputa por la verdad y la falsedad, la certeza y la mentira, la falacia y la tergiversación. Y, los actores y actrices del mundo político, haciéndose cargo de la responsabilidad social de la estatura que invisten deberían a lo menos compartir el valor de “filtrar” lo que dicen, lo que hablan, lo que expresan en sus gestos y comunicaciones verbales y no verbales.

Los aspectos que generaron “ruidos” comunicacionales en las actuales circunstancias son las siguientes:

-   - Las declaraciones del ministro del interior entrante señor Claudio Alvarado respecto de las conversaciones sostenidas por el actual presidente y el presidente entrante, en relación con el proyecto de cable chino de fibra.

-    -  Las declaraciones del presidente entrante señor José Kast en relación al mismo tema post instalación de un quiebre en las conversaciones relativas al cambio de mando.

-     -Las declaraciones de la ministra vocera entrante señorita Mara Sedini en varias entrevistas a medios.

-     - La ausencia o déficit de declaraciones del ministro de relaciones exteriores entrantes de cara a las declaraciones del ministro saliente.

-     - Las declaraciones de la derecha en general, principalmente, los representantes desde el parlamento en relación con lo ocurrido a propósito del proyecto y el actual gobierno.

En efecto, no se trata de justificar acciones y comportamientos por un cambio de “estilo” o por los significados de las palabras. No se trata de un cambio de la semántica en la construcción de la narrativa de uno y otro gobierno. De lo que se trata, es que estamos viviendo un momento álgido en el mundo, y deberíamos políticamente estar buscando sostener un lugar equilibrado en relación con: nuestra soberanía, la soberanía de Chile, y tomar decisiones en concordancia.

De lo que se trata entonces es de sostener una cierta consistencia y coherencia en las acciones de gobernanza comunicativa. Esto es, importa sostener:

1.- la cuestión de la mentira, y como se construye verdad en el espacio político.

2.- la cuestión de la acción del trabajo en equipo o su ausencia o déficit.

3.- la cuestión de responsabilizar a quién corresponda, y no al adversario político sin evaluar ni hacer seguimiento de las propias falencias.

4.- la cuestión del tratamiento de las confianzas.

Reflexiones Finales

Lo ocurrido y escenificado a través de los medios de comunicación revela lo evidente:

-     - Falta de comunicación entre los diferentes ministros que asumen el gobierno en relación con el problema principal y los traspasos. Falta de intercambio de información para definir el “estilo”.

No hay una narrativa común de los ministros entrantes e involucrados en el proyecto del cable chino en términos de la información que recibieron. Y, como no hay una narrativa, con un sentido común trasmitible, se genera presión, insatisfacción, y responsabilidades no compartidas sobre el trabajo, las funciones y el desempeño. En síntesis, confusión.

-     - Falta de configuración de una respuesta desde el “equipo ministerial” entrante que sea coherente, sostenible hacia dentro y válida, creíble hacia fuera.

Esta circunstancia generó ruido hacia fuera. Mostró ambivalencias, disonancias entre las diferentes respuestas, incluye las declaraciones del presidente entrante que se expuso ante el país demostrando inconsistencia en sus definiciones, urgiendo a su propio sector de apoyo, en el sentido de interpelarlos a enrarecer más el ambiente en la búsqueda de contrarrestar lo dicho.

-     - Exposición innecesaria y debilitadora del Ministro del Interior entrante.

No es por acaso que la UDI, el partido político en el cual milita, sale en masa a incendiar la pradera responsabilizando al gobierno de Boric. En esta circunstancia, salir a incendiar la pradera con recriminaciones, mesclando las situaciones y los temas tampoco ayuda.

Al cierre, solamente queda verificar que efectivamente el Partido Republicano, el Partido del presidente entrante tiene una forma de llevar las comunicaciones que necesita aquilatar. Los medios de comunicación con lo sucedido calibraron la vulnerabilidad de su aparato de asesores comunicacionales, la debilidad del formato en que encuadraran sus declaraciones. Esta vez dejaron de ser vasallos, y volvieron a preguntar lo que la ciudadanía quiere saber y no solamente a escuchar lo que se quiere responder.

El encuadre demostró poca flexibilidad, poco dinamismo y solamente recordar: hace tiempo que Chile dejó de estar en un regimiento con disciplinamiento militar.


No hay comentarios:

Publicar un comentario