lunes, 23 de febrero de 2026

Chile: camino al 11 de Marzo

 



En tiempo de transición, por el cambio de mando presidencial, en Chile, en un escenario político, formal: un gobierno de izquierda le hará entrega a un gobierno de ultra derecha la conducción del poder ejecutivo.

Debido a la solemnidad del acto, se encontrarán el 11 de marzo de 2026 varios mandatarios, de lado a lado. Y, por cierto, hay un conjunto de encuentros auspiciosos que debieran enmarcar la gala impecable de la democracia.

Será un concierto de conversaciones bilaterales, entre países, ministros, representantes de la monarquía española, ya que viene un rey, vienen representantes políticos europeos, latinoamericanos, y es evidente que el escenario diplomático de las agendas se despliega en su totalidad.

Chile se prepara para despedir a un gran presidente, el compañero Gabriel Boric. La historia en su perspectiva no solo lo absolverá. Ya se sabe que, el futuro en política, con democracia electoral mediante, nadie la tiene escrita. Aunque, Steve Bannon lleve a veces a dudarlo. Sobre su generación y lo que quede de ella, también está por escribirse.

Desde otro punto de vista: será interesante para Chile, conocer a la presidenta de México. Que conozcan de cerca a Luis Ignacio Lula Da Silva. Al lado de una fotografía con Bachelet, Claudia Sheinbaum y Boric.

Hasta ahí, íbamos bien.

Sin embargo, producto de la estrategia geopolítica iniciada por Trump, muchas de estas benevolencias pueden quedarse en palabras de buena crianza. Y, en un estreno de un guion mal escrito para el nuevo ministro de Relaciones Exteriores: Francisco Pérez Mackena.

El Debut de un Ministro

A menos de veinte días de la pose de José Kast, las últimas medidas diplomáticas del gobierno de Trump, que ahora generaron incomodidad en Chile, tendrán efecto. Y, los responsables ya no estarán en este gobierno saliente, y por cierto comenzarán a resbalarse hacia el gobierno y la gobernabilidad de los nuevos habitantes del palacio.

Una emergencia no contabilizada que se coló como piedra en el zapato. Una emergencia que a la ciudadanía le importa poco, tal vez, quien sabe; pero que a los involucrados los puede dejar bastante complicados y dañados. Y, sobre todo al país en términos simbólicos, de identidad y cultura bastante entristecida.

Aparte de ser un evidente gesto de mal trato, de inmiscuirse en asuntos propios de la soberanía de Chile, el asunto por primera vez dividide a la élite política. La ultra derecha y quienes la financian con viajes pagados, incluido los medios de comunicación que controlan, han modificado el mensaje que antes defendía la unidad de los chilenos y chilenas de cara a los desafíos internacionales. Y muestra en su revival, la cara pusilánime, ante un acto evidente de vasallaje.

En efecto, esto permite recordar que tal vez uno de nuestros problemas sea que, quienes han formado parte de esta élite económica, desde los primordios de la colonia, y la independencia, aún no reconocen, ni identifican los contenidos de los comportamientos de esa condición vasalla. Es decir, aún no traen al saber consciente, por qué actúan de ese modo sumiso y sometido frente a propuestas imperiales.

Lo cierto es que, entramos de lleno a la contradicción que representa ideológica y culturalmente el gobierno de Kast, y al primer divorcio entre la ingeniería comercial y la política cultural, de la diplomacia, y de su gobernanza.

Algunos esperaban que esta situación se dilatara, que hubiera más tiempo de luna de miel. Sin embargo, Trump mandó a su recadero: Marco Rubio, a aguar la fiesta cuando se esperaba que el buen vino chileno regase la garganta de los invitados e invitadas.

Antecedentes Regionales

El año recién pasado, 2025, una mañana cualquiera, Brasil recibió la misma bofetada diplomática que por estos días recibió Chile. Trump en su deseo de aparecer tomando las riendas del principal país de Sudamérica, le negó la visa al máximo representante, en ese momento, del Tribunal Supremo de Justicia y a su familia. Además, agregó en el veto, otros integrantes del mismo poder del Estado federado y a sus respectivas familias.

Las razones del veto fueron una intromisión política aberrante para quienes todavía creen en la soberanía de los pueblos. Y, no tuvo ningún empacho de hacerlas públicas en estruendosas declaraciones por redes sociales.

En esa ocasión, se trataba de la defensa de Jair Bolsonaro por el acto golpista ocurrido el 8 de enero, una semana después del presidente Lula haber asumido el gobierno. Acusaba al Tribunal Supremo de Justicia y a su presidente Alexandre de Moraes, de actuar políticamente, con parcialidad, persiguiendo a un ex presidente de actuar probo. Por lo mismo, condicionaba la concesión de las visas a la liberación y la amnistía del acusado.

También, vociferó por días la aplicación de un “tarifazo” que obligó a los empresarios del agro negocio a silenciar su discurso anti izquierda, y anti gobierno, buscar alianzas estratégicas dentro del suelo estadounidense, pero, sobre todo, a construir alianzas político-diplomáticas dentro del país, en unidad nacional.

En efecto, por algunos días, los medios de comunicación timoratos buscaron amparar el discurso de Trump, y cobijarse bajo este nuevo comando que remecía al multilateralismo. También buscaron silenciarse, de cara a la evidente agresión e intromisión en los asuntos internos. En este caso de un poder del estado: el Judicial. Sin embargo, a poco andar, como resultado interno, y externo, Brasil salió airoso.

Se defendió la soberanía del país. El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) llevó a Bolsonaro y a otro ex general de la república a la cárcel. El parlamento sigue dividiendo aguas entre la defensa de la democracia y el apoyo a una ultra derecha que cuestiona y rechaza la democracia electoral, Trump ablandó su lenguaje, no efectivó el tarifazo, y Lula mantiene la gobernanza y el liderazgo en el país.

Con el presidente de Colombia, Gustavo Petro hizo lo mismo. Primero lo maltrató ante la opinión pública internacional, lo amenazó de intervención. Todas payasadas que más o menos, terminaron con una invitación a la Casa Blanca.

Y así vamos, en Venezuela, “extrajo” a Maduro, dejó a una sucesora, y la historia es conocida. Fue por el negocio del petróleo. Siguió con Cuba. México y Brasil mandaron ayuda, y se desalinearon de la orden de Trump. Así estaban las cosas, con los chilenos y chilenas mirando al cielo, pasando piola, cuando cayó el banderazo.

Con los países y representantes de gobiernos como Milei en Argentina y que considera sus aliados políticos, Trump re arma configuraciones de conducción y liderazgo, al tiempo que, en su propio país, comienza a decaer y hasta los europeos comienzan a cansarse.

En las últimas semanas, a nivel interno, Trump enfrenta variadas situaciones hostiles en su intento de comandar la región y su país: el caso Epstein, derrotas electorales que avecinan resultados de los comicios de noviembre, invalidación de su política de tarifas desde la Justicia, intentos de acusaciones constitucionales, etc. Por lo mismo, quién se junte con él, “ahora”, y en este contexto, no va a salir muy bien parado. Más arriesga que gana.

El Mal Trato Trampista llegó a Chile

No es un buen trato diplomático y claramente es abusiva la acción de Trump. Como se señaló con anterioridad, la agresión y la falta de respeto, la intromisión en asuntos internos propios de la soberanía de cada país, ya les había tocado a varios países de la región. Y parece que, por el cambio de mando, ahora le tocaba a Chile.

El 11 de marzo se verificará el forado del daño. Sin duda Kast, ya tiene un traspié y otra emergencia de la contingencia. Además de los incendios. La inmigración dejo de nombrarse.

A nivel interno, aunque Kast viaje a Miami, pagado por empresarios chilenos, la diplomacia de la cancillería ya evidenció su primer quiebre. No se trata de “una” política exterior, se trata de poner sobre la mesa los intereses económicos y financieros de quienes van a gobernar Chile, -a través- del presidente Kast. En este sentido, cabe recordar, que los chilenos y chilenas tenemos derecho a saber quién pone los dineros, para que, con qué objetivo, y quienes son los que ganaran con esta inversión.

En este contexto, el viaje al exterior y el encuentro propiamente tal, tiene sus riesgos. Trump no está siendo bien evaluado en su país. Algunos republicanos estadounidenses en el parlamento ya le quitaron el piso. Y, el círculo internacional de alianzas de Trump viene en devaluación. Hasta la mismísima señora Meloni en Italia no coincidió, ni lo apoyó respecto de Groenlandia.

Desde América, Mark Carney primer ministro de Canada, pasando por México y Brasil, los países más grandes de la región con sus respectivos liderazgos actuales, no lo tienen en alta estimación diplomática, y han tenido sus encontrones y sus respectivas paradas de carro.

A Kast no le conviene enmarañarse en esta guerra geopolítica estratégica. Y, no le conviene porque: por una parte, los empresarios e industriales del Agro negocio chileno tienen clara su parada y cómo van en esa. Y, por otra parte, la empresa China Movile Internacional (CMI) también opera con una filial, CMI Reino Unido Limitada. Es decir, tenemos al Reino Unido en el negocio y proyecto del cableado. Contando además con que: la empresa estatal China se estableció en Hong Kong para gestionar sus operaciones internacionales. Es decir, además de China, están 2 países grandes en el proyecto.

En la majadería se repite el lema: otra vez son los negocios, el comercio, las finanzas y no la ideología, ni la política. La pregunta del millón es: ¿Qué hará entonces el presidente con este lema o dilema? 

Los Desafíos de Chile este 11 de Septiembre

Este tiempo va a ser un periodo extraordinario de producción de escenarios diplomáticos, de configuración de encuentros e intercambios. Muy movido para cada uno de los asistentes en términos de definición de agenda.

Sin embargo, en un contexto donde hay relaciones internacionales entre países que se encuentran tensionadas, también se escenificarán esas problematicidades en estos encuentros.

Para empezar, la instalación de Marco Rubio como el representante de Trump en el cambio de mando va a jugar un rol. Y desde Chile, el rol que cumpla el senador de derecha Iván Moreira (UDI) como integrante de la comisión de relaciones exteriores será importante. Los otros senadores se van el mismo 11 de septiembre, y se los echara de menos, sobre todo a José Miguel Insulza que se maneja en estas materias, y tiene una abundante experiencia en el manejo de las relaciones exteriores.

Es relevante e importante considerar para la ocasión al representante del Senado, por la presencia institucional de un poder del estado, que democráticamente acompañará los 4 años de gobierno del presidente que asume, porque representa a la derecha política, y, porque lo que estará en juego en dichas conversaciones es el presente y futuro de la ONU. Con ello, la posición que Chile adopte no es neutra, sea en su defensa, sea en la negación de su valor. También estará en juego la candidatura de Bachelet y la propuesta de reforma de la ONU.

En este contexto, también podría llegar a tener un rol relevante el otro senador de derecha integrante de esta comisión: Rojo Edwards. Aunque con menos experiencia y más díscolo, si se atuviera a la prudencia, la ecuanimidad que la situación requiere y amerita, capaz que bien pudiera ser de utilidad. Ante la duda, mejor abstenerse porque el horno no está para bollos.

Al finalizar y como dato de la causa se consigna que: el ministro de trasportes y telecomunicaciones, su familia, subsecretarios y sus respectivas familias, al parecer tenían tránsito y circulación garantizada hacia Estados Unidos ya que tienen visa. La mayoría en Chile no tiene visa, y si la tiene, no sabe que la tiene.


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