En tiempo de transición, por el cambio de mando
presidencial, en Chile, en un escenario político, formal: un gobierno de
izquierda le hará entrega a un gobierno de ultra derecha la conducción del
poder ejecutivo.
Debido a la solemnidad del acto, se encontrarán el 11
de marzo de 2026 varios mandatarios, de lado a lado. Y, por cierto, hay un conjunto
de encuentros auspiciosos que debieran enmarcar la gala impecable de la
democracia.
Será un concierto de conversaciones bilaterales, entre
países, ministros, representantes de la monarquía española, ya que viene un
rey, vienen representantes políticos europeos, latinoamericanos, y es evidente
que el escenario diplomático de las agendas se despliega en su totalidad.
Chile se prepara para despedir a un gran presidente,
el compañero Gabriel Boric. La historia en su perspectiva no solo lo absolverá.
Ya se sabe que, el futuro en política, con democracia electoral mediante, nadie
la tiene escrita. Aunque, Steve Bannon lleve a veces a dudarlo. Sobre su
generación y lo que quede de ella, también está por escribirse.
Desde otro punto de vista: será interesante para Chile,
conocer a la presidenta de México. Que conozcan de cerca a Luis Ignacio Lula Da
Silva. Al lado de una fotografía con Bachelet, Claudia Sheinbaum y Boric.
Hasta ahí, íbamos bien.
Sin embargo, producto de la estrategia geopolítica iniciada por Trump, muchas de estas benevolencias pueden quedarse en palabras de buena crianza. Y, en un estreno de un guion mal escrito para el nuevo ministro de Relaciones Exteriores: Francisco Pérez Mackena.
El Debut de un Ministro
A menos de veinte días de la pose de José Kast, las
últimas medidas diplomáticas del gobierno de Trump, que ahora generaron
incomodidad en Chile, tendrán efecto. Y, los responsables ya no estarán en este
gobierno saliente, y por cierto comenzarán a resbalarse hacia el gobierno y la
gobernabilidad de los nuevos habitantes del palacio.
Una emergencia no contabilizada que se coló como
piedra en el zapato. Una emergencia que a la ciudadanía le importa poco, tal
vez, quien sabe; pero que a los involucrados los puede dejar bastante
complicados y dañados. Y, sobre todo al país en términos simbólicos, de
identidad y cultura bastante entristecida.
Aparte de ser un evidente gesto de mal trato, de
inmiscuirse en asuntos propios de la soberanía de Chile, el asunto por primera
vez dividide a la élite política. La ultra derecha y quienes la financian con
viajes pagados, incluido los medios de comunicación que controlan, han
modificado el mensaje que antes defendía la unidad de los chilenos y chilenas
de cara a los desafíos internacionales. Y muestra en su revival, la cara
pusilánime, ante un acto evidente de vasallaje.
En efecto, esto permite recordar que tal vez uno de
nuestros problemas sea que, quienes han formado parte de esta élite económica,
desde los primordios de la colonia, y la independencia, aún no reconocen, ni
identifican los contenidos de los comportamientos de esa condición vasalla. Es
decir, aún no traen al saber consciente, por qué actúan de ese modo sumiso y
sometido frente a propuestas imperiales.
Lo cierto es que, entramos de lleno a la contradicción
que representa ideológica y culturalmente el gobierno de Kast, y al primer
divorcio entre la ingeniería comercial y la política cultural, de la diplomacia,
y de su gobernanza.
Algunos esperaban que esta situación se dilatara, que
hubiera más tiempo de luna de miel. Sin embargo, Trump mandó a su recadero:
Marco Rubio, a aguar la fiesta cuando se esperaba que el buen vino chileno
regase la garganta de los invitados e invitadas.
Antecedentes Regionales
El año recién pasado, 2025, una mañana cualquiera,
Brasil recibió la misma bofetada diplomática que por estos días recibió Chile.
Trump en su deseo de aparecer tomando las riendas del principal país de
Sudamérica, le negó la visa al máximo representante, en ese momento, del
Tribunal Supremo de Justicia y a su familia. Además, agregó en el veto, otros
integrantes del mismo poder del Estado federado y a sus respectivas familias.
Las razones del veto fueron una intromisión política
aberrante para quienes todavía creen en la soberanía de los pueblos. Y, no tuvo
ningún empacho de hacerlas públicas en estruendosas declaraciones por redes
sociales.
En esa ocasión, se trataba de la defensa de Jair
Bolsonaro por el acto golpista ocurrido el 8 de enero, una semana después del
presidente Lula haber asumido el gobierno. Acusaba al Tribunal Supremo de
Justicia y a su presidente Alexandre de Moraes, de actuar políticamente, con parcialidad, persiguiendo
a un ex presidente de actuar probo. Por lo mismo, condicionaba la concesión de
las visas a la liberación y la amnistía del acusado.
También, vociferó por días la aplicación de un
“tarifazo” que obligó a los empresarios del agro negocio a silenciar su
discurso anti izquierda, y anti gobierno, buscar alianzas estratégicas dentro
del suelo estadounidense, pero, sobre todo, a construir alianzas
político-diplomáticas dentro del país, en unidad nacional.
En efecto, por algunos días, los medios de
comunicación timoratos buscaron amparar el discurso de Trump, y cobijarse bajo
este nuevo comando que remecía al multilateralismo. También buscaron
silenciarse, de cara a la evidente agresión e intromisión en los asuntos
internos. En este caso de un poder del estado: el Judicial. Sin embargo, a poco
andar, como resultado interno, y externo, Brasil salió airoso.
Se defendió la soberanía del país. El Tribunal Supremo
de Justicia (TSJ) llevó a Bolsonaro y a otro ex general de la república a la
cárcel. El parlamento sigue dividiendo aguas entre la defensa de la democracia
y el apoyo a una ultra derecha que cuestiona y rechaza la democracia electoral,
Trump ablandó su lenguaje, no efectivó el tarifazo, y Lula mantiene la
gobernanza y el liderazgo en el país.
Con el presidente de Colombia, Gustavo Petro hizo lo
mismo. Primero lo maltrató ante la opinión pública internacional, lo amenazó de
intervención. Todas payasadas que más o menos, terminaron con una invitación a
la Casa Blanca.
Y así vamos, en Venezuela, “extrajo” a Maduro, dejó a
una sucesora, y la historia es conocida. Fue por el negocio del petróleo.
Siguió con Cuba. México y Brasil mandaron ayuda, y se desalinearon de la orden
de Trump. Así estaban las cosas, con los chilenos y chilenas mirando al cielo,
pasando piola, cuando cayó el banderazo.
Con los países y representantes de gobiernos como
Milei en Argentina y que considera sus aliados políticos, Trump re arma
configuraciones de conducción y liderazgo, al tiempo que, en su propio país, comienza
a decaer y hasta los europeos comienzan a cansarse.
En las últimas semanas, a nivel interno, Trump
enfrenta variadas situaciones hostiles en su intento de comandar la región y su
país: el caso Epstein, derrotas electorales que avecinan resultados de los
comicios de noviembre, invalidación de su política de tarifas desde la
Justicia, intentos de acusaciones constitucionales, etc. Por lo mismo, quién se
junte con él, “ahora”, y en este contexto, no va a salir muy bien parado. Más
arriesga que gana.
El Mal Trato Trampista llegó a Chile
No es un buen trato diplomático y claramente es abusiva
la acción de Trump. Como se señaló con anterioridad, la agresión y la falta de
respeto, la intromisión en asuntos internos propios de la soberanía de cada
país, ya les había tocado a varios países de la región. Y parece que, por el
cambio de mando, ahora le tocaba a Chile.
El 11 de marzo se verificará el forado del daño. Sin
duda Kast, ya tiene un traspié y otra emergencia de la contingencia. Además de
los incendios. La inmigración dejo de nombrarse.
A nivel interno, aunque Kast viaje a Miami, pagado por
empresarios chilenos, la diplomacia de la cancillería ya evidenció su primer
quiebre. No se trata de “una” política exterior, se trata de poner sobre la
mesa los intereses económicos y financieros de quienes van a gobernar Chile, -a
través- del presidente Kast. En este sentido, cabe recordar, que los chilenos y
chilenas tenemos derecho a saber quién pone los dineros, para que, con qué
objetivo, y quienes son los que ganaran con esta inversión.
En este contexto, el viaje al exterior y el encuentro propiamente
tal, tiene sus riesgos. Trump no está siendo bien evaluado en su país. Algunos
republicanos estadounidenses en el parlamento ya le quitaron el piso. Y, el
círculo internacional de alianzas de Trump viene en devaluación. Hasta la
mismísima señora Meloni en Italia no coincidió, ni lo apoyó respecto de
Groenlandia.
Desde América, Mark Carney primer ministro de Canada,
pasando por México y Brasil, los países más grandes de la región con sus
respectivos liderazgos actuales, no lo tienen en alta estimación diplomática, y
han tenido sus encontrones y sus respectivas paradas de carro.
A Kast no le conviene enmarañarse en esta guerra geopolítica estratégica. Y, no le conviene porque: por una parte, los empresarios e industriales del Agro negocio chileno tienen clara su parada y cómo van en esa. Y, por otra parte, la empresa China Movile Internacional (CMI) también opera con una filial, CMI Reino Unido Limitada. Es decir, tenemos al Reino Unido en el negocio y proyecto del cableado. Contando además con que: la empresa estatal China se estableció en Hong Kong para gestionar sus operaciones internacionales. Es decir, además de China, están 2 países grandes en el proyecto.
En la majadería se repite el lema: otra vez son los negocios, el comercio, las finanzas y no la ideología, ni la política. La pregunta del millón es: ¿Qué hará entonces el presidente con este lema o dilema?
Los Desafíos de Chile este 11 de Septiembre
Este tiempo va a ser un periodo extraordinario de
producción de escenarios diplomáticos, de configuración de encuentros e
intercambios. Muy movido para cada uno de los asistentes en términos de definición
de agenda.
Sin embargo, en un contexto donde hay relaciones
internacionales entre países que se encuentran tensionadas, también se
escenificarán esas problematicidades en estos encuentros.
Para empezar, la instalación de Marco Rubio como el
representante de Trump en el cambio de mando va a jugar un rol. Y desde Chile,
el rol que cumpla el senador de derecha Iván Moreira (UDI) como integrante de
la comisión de relaciones exteriores será importante. Los otros senadores se
van el mismo 11 de septiembre, y se los echara de menos, sobre todo a José
Miguel Insulza que se maneja en estas materias, y tiene una abundante
experiencia en el manejo de las relaciones exteriores.
Es relevante e importante considerar para la ocasión al
representante del Senado, por la presencia institucional de un poder del estado,
que democráticamente acompañará los 4 años de gobierno del presidente que
asume, porque representa a la derecha política, y, porque lo que estará en
juego en dichas conversaciones es el presente y futuro de la ONU. Con ello, la
posición que Chile adopte no es neutra, sea en su defensa, sea en la negación
de su valor. También estará en juego la candidatura de Bachelet y la propuesta
de reforma de la ONU.
En este contexto, también podría llegar a tener un rol
relevante el otro senador de derecha integrante de esta comisión: Rojo Edwards.
Aunque con menos experiencia y más díscolo, si se atuviera a la prudencia, la
ecuanimidad que la situación requiere y amerita, capaz que bien pudiera ser de
utilidad. Ante la duda, mejor abstenerse porque el horno no está para bollos.
Al finalizar y como dato de la causa se consigna que:
el ministro de trasportes y telecomunicaciones, su familia, subsecretarios y
sus respectivas familias, al parecer tenían tránsito y circulación garantizada
hacia Estados Unidos ya que tienen visa. La mayoría en Chile no tiene visa, y
si la tiene, no sabe que la tiene.

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