Se me pierden las promesas...
Y cada vez más los compromisos se vuelven taciturnos.
Se desdibujan las obsesiones...
Y todos los silencios, de todas las paciencias juntas,
Que alguna vez no se anclaron en todos los
detalles
Se encajonan,
Un suspiro tras otro.
Se me acaba el tiempo, inhalo
O tal vez comienza otro,
Exhalo el justificativo.
Solo veo la mirada repasando una huella de los recuerdos impúdicos,
Y también el borde de los otros, risueños de
vergüenzas
Como en un muro de registros de pequeñas constancias.
Se me acorta el recorrido por este laberinto,
Y a veces me detengo absorta ante una
sugerencia del memorial,
En el umbral de ese
vericueto que me sobresalta de pequeñez,
Me retiro sigilosa en busca de una compasión
mañosa
-que diluya la sospecha sobre el acontecimiento.
Otras veces simplemente me quedo en un sentimiento errante de despedida,
En la certeza de que no habrá otra vez una
visita.
No estoy en el presente ni en el ahora
Simplemente me dejo ir en un cansancio de la
vida humana
en la forma que me habita por estos tiempos
desolados.
Acontece que el mundo que da vueltas susurra pura flema,
La tierra que me sostiene gime, y agita su sobrevivencia
volcánica.
Mis sueños me traen a la mano océanos
sublevados en altas mareas
Que no alcanzan a volar de auspicios y buenos
augurios.
Septiembre 2019