jueves, 12 de septiembre de 2019

A Muerte Lenta



Se me pierden las promesas...

Y cada vez más los compromisos se vuelven taciturnos.

Se desdibujan las obsesiones...

Y todos los silencios, de todas las paciencias juntas,
Que alguna vez no se anclaron en todos los detalles
Se encajonan, 
Un suspiro tras otro.


Se me acaba el tiempo, inhalo
O tal vez comienza otro, 
Exhalo el justificativo.

Solo veo la mirada repasando una huella de los recuerdos impúdicos,
Y también el borde de los otros, risueños de vergüenzas
Como en un muro de registros de pequeñas constancias.


Se me acorta el recorrido por este laberinto,
Y a veces me detengo absorta ante una sugerencia del memorial,
En el umbral de ese vericueto que me sobresalta de pequeñez,
Me retiro sigilosa en busca de una compasión mañosa 
-que diluya la sospecha sobre el acontecimiento.


Otras veces simplemente me quedo en un sentimiento errante de despedida,
En la certeza de que no habrá otra vez una visita.


No estoy en el presente ni en el ahora
Simplemente me dejo ir en un cansancio de la vida humana
en la forma que me habita por estos tiempos desolados.

Acontece que el mundo que da vueltas susurra pura flema,
La tierra que me sostiene gime, y agita su sobrevivencia volcánica.
Mis sueños me traen a la mano océanos sublevados en altas mareas
Que no alcanzan a volar de auspicios y buenos augurios.



Septiembre 2019 


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