lunes, 29 de diciembre de 2025

Chile y sus repertorios: reflexiones de una campaña electoral

 



Chile y sus repertorios: reflexiones de una campaña electoral (primera parte)

En la cultura, en la historia reciente de Chile desde el 73 en adelante y en la memoria debería haberse encontrado el sentido subyacente que defendiera la opción de un voto presidencial. Se trataría de una cultura que otorga no solamente una memoria, un imaginario social y simbólico, sino un estilo de vida.

Es cierto que, a partir del ejercicio de una gobernabilidad nacional y regional, en este último periodo presidencial, se construyó un zanjón entre la generación de los baby boomers, y las generaciones actuales incluida los k-pop, los reguetoneros, los narcos delirantes hip-hoperos. Y, es cierto que, hay otro zanjón, hundido en el clivaje de la biblia evangélica, el buey de la hacienda, y la bala militar, o a estas alturas paramilitar narcotizada. Se trata del clivaje de las tres B chilenas: un símil a las 3b brasileñas. ( https://lililetelier.blogspot.com/2025/10/las-3-b-en-la-politica.html )

Sin embargo, mientras, la zanja de las edades y las generaciones se tomó de un tiempo del cual no se disponía, dada la urgencia de los acontecimientos; la zanja de las 3b bien pudo, no disolverse, sin tal vez, bañarse en un mismo río.

Al primer zanjón había que hacerle un drenaje, una forma de recauchaje. Y al segundo, había que colocarle un estado nación, un estado de bienestar, un estado tres puntos cero. Y es por eso que el horizonte de la memoria jugaba un rol importante, novedoso, y crucial en estas elecciones.

En efecto, la mayoría de quienes concurrieron a votar mayores de cuarenta y cinco años se dan cuenta y se auto notifican que existe y asisten a: un revival pinochetista en esta elección. Se trata sin embargo de un revival de la desmemoria, de la amnesia, de las lagunas mentales porque se trata de una memoria que se erige, resiste desde el antiguo régimen, y se defiende como una identidad a conservar desde inicios de la transición.

En la actualidad, este revival anda a la orden del día, y del clima, porque un día se vale de un travestismo brutal que busca definirse desde el centro hacia la derecha, y otro día es un deslavamiento o blanqueamiento social negacionista. Sin embargo, el que resulta ser definitivamente un "empacho" como se acostumbraba llamar antiguamente a una dolencia, es este último: el deslavamiento o blanqueamiento de la memoria como resultado incomprensible de la invisibilidad, la incomunicación, que revela un déficit de la digestión debida.

A propósito de este déficit, y solamente como constatación del hecho, le escuché decir a algunos jóvenes por estos días lo siguiente: “este pinochetismo de ahora tiene una expresión impúdica y una sinvergüenzura en defensa del negacionismo de la ciencia, de la cultura, de los Derechos Humanos, del avance de las mujeres, del cambio climático, y más recientemente frente al genocidio de Gaza”. Sin embargo, lo peor, es que se mantuvieron tras las sombras durante el advenimiento de la democracia. Cual fuerza oscurantista, masticaron el cambio de régimen político, pero no alcanzaron a digerirlo en su expresión comunicativa, -y ahora buscan reactualizarse mientras dure el revival de restauración-.

Entre tanto, y como zanja mental, se les generó a nivel neuronal, una pifia de comprensión y por sobre todo de conexiones que no permiten la reflexión sobre estas circunstancias históricas del siglo XXI.  Se trata de expresiones identitarias que no alcanzaron a definirse desde un estado laico protector. O, en su ausencia, construyeron lealtad con sus respectivas iglesias y pastores.

Este pinochetismo desvergonzado e impúdico que ha estado presente en el Chile desde el 73 en adelante, se pensaba que estaba de algún modo acorralado, que tenía guardarraíles generados por el establecimiento y construcción de la cultura de una ética de mínimos desde los noventa, pero no ha sido así. Es un sector de expresión ciudadana, que se reconstituyó post estallido social, y durante estos últimos cuatro años. Y en lo que va del primer cuarto del siglo XXI, en este último tiempo, han logrado visibilizarse nuevamente desde un lugar democrático, siendo claramente antidemocráticos.

En este sentido, la falta de memoria no es lo mismo que tener memoria selectiva.

En efecto, se suma a lo anterior, la fidelización de los electores evangélicos en un partido político. Esto permitió que, un clivaje se quedase a resguardo de la expresión de los derechos de las mujeres al no aceptar la sexualidad y la reproducción como conceptos de políticas públicas, y al rechazar el concepto de género como categoría explicativa de una dimensión de la experiencia vital. Se trata entonces de una visión conservadora que se une al de la supremacía blanca en un sentido fetichista.

Pero hay más. El cruce del clivaje de la biblia evangélica, con la bala del miedo, resultan ser una letanía que repetida a fuego lento ensaya una explosión delirante rural-urbana. Sin embargo, lo que más asombra es el hilo sutil que teje estos tres componentes: una devoción vasalla a la blancura oxigenada de la migración europea: alemana, judío converso que provino durante la primera cincuentena del siglo XX y que se iniciara durante la colonia en el siglo XIX.

La Supremacía Blanca Alemana

Los criterios y preguntas que son formuladas por Levitsky y Ziblatt en Como Mueren las Democracias (2018) y que permiten clasificar a un líder como demagogo y autoritario se ajustan no solamente a Trump sino a lo que está aconteciendo en Chile con Kast y Kaiser. Principalmente interesa revisar y poner atención a lo que representa Kast debido al alto nivel de adhesión que lo mantuvo en las encuestas en el primer lugar, y que de hecho fue el candidato electo, el próximo presidente de la República.

Según las diferentes encuestas de opinión circulantes los electores de Kast se ubican entre los 18 y 44 años de edad, tienen educación secundaria realizada o incompleta, tienen salarios bajos y medios los que pueden como máximo alcanzar al millón de pesos. En su mayoría son votantes que no tienen un clivaje de comprensión de lo que sea la democracia, y el juego democrático. Tampoco tienen comprensión del significado de la experiencia autoritaria dictatorial.

Han sido desterrados de la gobernabilidad y gobernanza en términos de pasado, presente y futuro político por las mismas razones declaradas por Luna en: ¿Democracia Muerta? (2024). Se trata de un desarraigo de la noción de “patria” como principio ético fundante normativo al nivel del super ego en la estructura de personalidad. Un desarraigo de la consciencia moral y cognoscitiva como parte de la identidad del yo, de la familia, de la escuela, la educación en general (Habermas, 2023).

En general, es una desvinculación, una desconexión, o un descentramiento psíquico adulterado que desde el punto de vista del Estado debería entregar protección, cuidado y adhesión de seguridad. Se trata de una no integración al modelo de desarrollo ni de crecimiento. Se trata de una proliferación en los márgenes, en la periferia, en la autopercepción que se es un “winner” por cada día de sobrevivencia. 

Como se dice con anterioridad, la edad de los votantes indica que en su mayoría no vivieron la dictadura, directamente no se vincularon con las violaciones a los derechos humanos, y por lo tanto, por su registro de memoria vivencial, la memoria histórica del país no los compromete a una cierta ética social ciudadana. A decir verdad, no tienen apego a la historia, no les interesa la ética, la experiencia moral, la reflexión sobre la misma. Tampoco, el proceso de toma de consciencia de la reflexividad y la introspección para la vida humana. Nada de lo que constituye lo comunitario, lo social, en el lenguaje está en el registro que podría convocarlos a inaugurar una trayectoria humana. 

En términos vivenciales, se han formado preferentemente en un clima político que puede nombrarse como el desmantelamiento de la democracia formal, liberal, recuperada durante la década de los noventa, y decaída, o venida a menos en su propuesta de reformas sustantivas a partir del 2.010.

En un contexto de pérdida progresiva de civismo, aumento del analfabetismo, o déficit conversacional presencial como incluso efecto pospandémico, o déficit lingüístico a lo habermasiano, (2023) vale la hacerse la pregunta: ¿Cuál sería el drive de conexión con el candidato Kast?

En efecto, cuando no se tiene nada y no se vislumbra nada como posibilidad, como futuro próximo de gobernanza, entonces, la seducción, el encantamiento del aullido del lobo se desliza por la estepa, y genera seguimiento de manada. Un eco de cacería se expande, aunque se trate de un lobo con piel de oveja.

Los seguidores del lobo con piel de oveja, los aspiracionales sociales emergentes de estos años, endurecidos por la vida en su mayoría operan a la sombra, de la figura blanca racial, y rostro afilado, agudo, de los inmigrantes nacionalizados desde la colonia. Lo más terrible es que los mismísimos blancos, tampoco los quieren visibles a la hora de operar en la granja de los bots y en los trolls, por eso no muestran su rostro ni sus nombres propios en las redes, ya que su mayor grandeza consiste en mimetizarse con el líder. Trabajan escondidos en las sombras porque su rostro ganador en la vida, y presentable al mundo es precisamente Kast: la supremacía racial blanca pálida. Sin embargo, se trata de una expresión remanente en Chile de la maldición de Malinche Mexicana cantada por Amparo Ochoa y Gabino Palomares.  

Es triste porque nadie de la patria quiere reclamarlos como suyos. Los calificativos sociales más humanos con los cuales se los designa socialmente al nicho de los votantes de Kast y Kaiser, es decir la más suave forma de nombrarlos es bajo el seudónimo de: “Facho”. Y hay fachos pobres y fachos ricos pinochetistas autócratas y antidemocráticos. Hay un tipo de facho pobre, huaso rural, aún no emprendor, y un tipo de facherio rico pinochetista patrón de fundo, ahora, empresario de la fruta. Hay un tipo de facherio zorrón urbano, y hay un tipo de facherio zorrón rural.

Y ¿quién es el lobo con piel de oveja reseteado Kast en el 2025?

Es un ser humano que ha vivido toda su vida de los abolengos rancios pinochetistas, asociados a la explotación de su figura corporal, que en territorios donde la morenidad, la morenicie, es un resabio de los morenos. Suele tener un plus de capital social, sobreviviente, sea para la reproducción de la especie, las mixogenaciones necesarias, la mezcla.

Pregunta: ¿cómo opera en el siglo XXI esta suerte de arrobamiento enamoradizo, sumiso, contradictorio? ¿Es impúdico porque es misógino? Y, ¿es perverso en su confusión o ambigüedad de valores? En efecto, Kast no codifica las comunicaciones que se le dan cuando no están en el registro del modelo o caja de resonancia, fue maquínico en los debates. Y todo lo que no obedece al entrenamiento de Steve Bannon lo dejaba parpadeando, en estado de recepción de información no clasificable, desechable.

La Chilenidad Democrática gobernada por: Depende

Kast instauró en campaña, en la oralidad el: “depende”. Sobre todo, cuando se lo interroga en relación con alguna situación compleja que requiere de la ética y el juicio moral. O requiere decisiones rápidas y que se perciben como entrada en un territorio de contexto histórico inexplicable. En campaña, evitó expresamente referirse a temas críticos.

Mientras, a la gente votante en general, y mayoritariamente en torno al 60% adulta, mayor de 50 años, le seguirá preocupando la corrupción de las instituciones en los diferentes poderes del Estado. Y la corrupción en cuanto corroe y cruza la sociedad y la vida social en su conjunto.

En estos años de decaimiento de la democracia, Boric dejará varias herencias. Es decir, traspasa a Kast variados asuntos de estado que no son detalles menores:

- el develamiento de las redes de circulación y tráfico de influencias y dinero en el poder Judicial a través del caso Hermosilla que se llevó además a Chadwick para la casa. Los casos de corrupción en el Poder Judicial.

- En el Estado, al quebrantamiento de la responsabilidad y el servicio público a través del caso de las licencias médicas, y las redes de narcotráfico al interior de las Fuerzas Armadas. (Se recordará que Dorothy Pérez fue nominada por Boric en el cargo).

- un clima de inseguridad social en general que va desde los problemas de delincuencia y violencia por redes sociales, portales de bancos, plataformas de compras digitales, asaltos telefónicos, en la calle, atracos en sus formas físicas, con riesgo de vida y presencial.

- la resolución del caso Monsalve, el caso de democracia viva, las fundaciones, y los gobiernos regionales.

- los fallos e investigación de la contraloría sobre el estado de cuentas de los ministerios.

- el clima post electoral como revival revanchista del victimario pinochetista.

- la compleja consideración de la migración asociada al narcotráfico.

         El hilo conductor que para la ciudadanía tienen todos estos hechos, es la progresiva pérdida de valores morales que le dan sustento a la vida social, al bienestar democrático. Al bien común. Y a la fecha, ninguna oferta programática de ninguna candidatura, le habló a esta circunstancia histórica que nos toca vivir y experimentar. Ni siquiera con la pregunta ¿Cómo recuperar este intangible patrimonial cuando se trata del buen vivir?

Así como en el libro Como mueren las Democracias Levitsky expone como de algún modo la derecha política autoritaria sistemáticamente va eliminando las barreras de contención que aseguran la democracia, socavando lentamente los principios de mínimos como: la debida legitimación del enemigo político desde la aplicación de la intolerancia y el negacionismo. También, se han ido desdibujando, las reglas no escritas como el respeto al quehacer de los diferentes poderes del Estado, como el parlamento, y la justicia, el respeto en el trato. 

La Derrota por la Dosimetría del Algoritmo (segunda parte)

El encapsulamiento en las burbujas ideológicas polarizadas probó que el manejo de un cierto lenguaje, en las comunicaciones, funciona. Y, hay un proceso de calcificación.

Prever la derrota electoral es un asunto, y la instalación del gobierno de Kast es otro escenario. Para todo evento, el lenguaje revanchista, y la agresión anticomunista creada durante el proceso de campaña electoral debería acabarse, o al menos bajar su intensidad.

Pero vayamos por partes. En esta derrota hay aspectos externos y aspectos internos. Y, por cierto, aspectos internacionales como lo es el surgimiento de gobiernos de ultraderecha que pueden ser llamados neonazis, iliberales, o neofascistas. Todos ellos para llegar al poder en las democracias actuales a líderes como Milei, Bolsonaro, o Trump, los cuales se valen de un modelo y diseño electoral vehiculado a través de las redes sociales. Este modelo aplicado genera: el encapsulamiento de nuestras mentes en burbujas ideológicamente polarizadas. Y, las calcifica.

A modo de ejemplo de su funcionamiento es como lo que ocurre en una carrera de caballos. Al inicio de la corrida, se les ponen anteojeras, para limitar el campo de visión del animal, de modo tal, que se concentre en lo que tiene delante y no se asuste con estímulos a los lados o por detrás. Se espera que con esta “ayuda” mejore su rendimiento y manejo. Aplicado a esta contienda, nosotros, los y las electores fuimos los caballos de la corrida.

Y en Chile, quedó demostrado con este resultado de la votación su buen funcionamiento y rendimiento. En la polarización binaria básica, la anteojera usada fue: comunistas/anticomunistas asociadas al caos, el desgobierno versus el orden y la restauración del mismo. Para ello, se usó una dosimetría del algoritmo aplicado gradualmente en todo el proceso de campaña electoral desde las primarias, la primera vuelta hasta la segunda vuelta. Y, esta estrategia de campaña electoral, fue vehiculada a través de los medios de comunicación, las redes sociales exitosamente.

Es evidente que la polarización ideológica comenzó durante las dos convocatorias e instalaciones de las respectivas asambleas constituyentes. Sumado al cansancio de un electorado que, conducido a la obligatoriedad del voto, concurrió a las urnas estos últimos tres años sin descanso. La ciudadanía electoral de la que habla Gómez Leyton (2025).

En un cierto sentido, la opción no ideológica dura del centro político: “ni facho ni comunacho” que emergió en la primera vuelta electoral presidencial desde el comando del candidato Parisi, se instaló en la esperanza de romper la polarización y la calcificación de las dos burbujas ideológicas imperantes.

Tal cual y conforme los resultados, esa opción logró una adhesión de cerca de un 20% de la votación, llegando a alcanzar un tercer lugar inesperado para quienes explican a través de las redes y medios estos fenómenos políticos dado que además se impuso en varias comunas del país. El candidato Parisi quedó a 4 puntos de pasar a la segunda vuelta, a 4 puntos de ganarle a la candidatura que, después de la segunda vuelta, se transformó en el presidente electo: José Antonio Kast.

Mirado en retrospectiva, en primera vuelta Kast el candidato de la ultraderecha, heredero de Pinochet y Jaime Guzmán, le ganó a Parisi el candidato de centro por 545.065 votos. Y, Jeannette Jara la candidata militante del Partido Comunista y representante de la alianza de partidos de gobierno le ganó a Kast en primera vuelta por 378.898. 

Lo que se quiere demostrar con los datos es que la adhesión electoral, ya en primera vuelta, se posicionaba buscando salidas alternativas a la polarización básica. Pero, también es cierto que la polarización una vez instalada, es muy difícil desarmarla. Estando instaladas las granjas de bots en contra de candidaturas de las mujeres, estando instalada y operativa la circulación de noticias falsas desde antes del proceso electoral propiamente tal, y durante todo el proceso eleccionario de primera vuelta, sin judicialización ni garantías de defensa democrática mínima, sin guardarraíles, con una red de medios y periodistas vasallos y serviles al poder de los empresarios, era bien poco lo que se podía hacer a nivel macro estructural (Levitsky y Ziblatt, 2018). Por lo mismo, ya en segunda vuelta, y con poco tiempo de campaña para profundizar en los contenidos, los resultados inclinaron la balanza hacia lo esperable.

En un cierto sentido, nadie quiso enfrentar a la instalación mediática y de redes que la ultraderecha Kast y Kaiser hicieron para posicionar sus candidaturas. Y, decir nadie es nombrar a los actores políticos con posicionamiento y peso que si pudieron hacerlo: la prensa, la televisión, la radio, las candidaturas en curso, los parlamentarios y parlamentarias demócratas. De este modo, la población electoral fue siendo dirigida por un camino sin salida, y hacia un tipo de información que convenía a los propósitos e intereses también de la derecha empresarial. El conjuro de la revancha política de parte de las derechas fue sellado con bastante tiempo de antelación.

Tal como es señalado por Nunes y Trauman en Biografía del Abismo, (2023) a partir de un cierto momento de la historia electoral de un país, se busca consolidar un “ecosistema de comunicación política sesgado que produce disonancias cognitivas colectivas”. En este contexto, los electores y electoras intentan desviar las disonancias, consumiendo información solamente sobre aquello que les interesa, configurando lo que se denomina “sesgo de confirmación”. (:54-55) Bajo esta configuración, se abre un espacio para las noticias falsas, las comunicaciones polarizadas, las granjas de bots, los trolls, etc., las cuales son utilizadas precisamente para inyectar el miedo, la amenaza, los prejuicios sobre los otros y otras. En este contexto, el discurso del caos, temor a los inmigrantes, y la seguridad anticomunista le hizo sentido al 58% de la población.

La Derrota a Nivel Interno: desde la izquierda

Una primera argumentación podría apelar a la condición reflexiva, analítica y de un cierto modo iluminista de la cual se supone depositaria la élite, los intelectuales, los partidos políticos de las izquierdas para interpelar a la ausencia de responsabilidad en el manejo de los tiempos, los plazos en política electoral y el manejo de los medios. Es como decir que hay un tiempo para hacer la política y otro tiempo de las plataformas digitales. (Varoufakis, 2023)

Podría afirmarse que no se acudió a tiempo con el darse cuenta que: la población estaba siendo conducida al matadero electoral, producto de la instalación de la ya manoseada burbuja ideológica del anticomunismo que terminó en la calcificación y satanización del color rojo. Pero, concatenada así la narrativa, y el proceso electoral en su conjunto, solamente pueden servir para comprender el resultado electoral de segunda vuelta, de ningún modo, los comportamientos previos y relativos a la cultura política, que debieron ser desmontados o deconstruidos, una vez que se determinó el cierre de los plazos de la primaria, y se construyera el escenario de la primera vuelta presidencial.

Así como no es útil llorar sobre la leche derramada, puede ser útil advertir que una sociedad construida a partir de burbujas ideológicas polarizadas en este sistema de comunicación, no le es fácil recuperar la veracidad, la confianza, ni superar los quiebres instalados al interior de los núcleos de convivencia ciudadana. Al finalizar el proceso de campaña de segunda vuelta, las familias ya estaban divididas, polarizadas y calcificadas: los hijos e hijas tenían posiciones distintas a las de sus padres, y en muchas parejas adultas, los hombres tenían un voto favorable a Kast y las mujeres, un voto favorable a Jara. O al revés, hombres adultos que favorecían el voto hacia Jara y sus parejas, hacia Kast.

En elecciones anteriores a estas, donde se usaba la dinámica del “puerta a puerta”, o el convencimiento con conversación callejera al entregar el volante o panfleto político, la gente lo recibía, a veces abría la puerta de su casa, o bien, en la calle se instalaba a conversar sobre las dudas, las propuestas de cada candidatura. Era un momento de ejercicio de la civilidad, donde bien podían encararse opciones distintas, pero con reconocimiento del otro u otra en sus legítimas interrogantes, preguntas, posicionamientos políticos.

En esta ocasión, en la segmentación de la calle, hubo un porcentaje preferencialmente hombres que estaban cegados hacia la política. En la calle, respondieron con una negación de la política. Señalaban que en su opinión eran todos unos ladrones. Esto, permitía suponer que votarían nulo de cara a la obligatoriedad del voto porque asertivamente no entregaban un nombre. Sin embargo, la votación por los nulos no fue necesariamente más alta que en procesos eleccionarios anteriores.

También, hubo un porcentaje preferencialmente mujeres que estaban cegadas hacia la candidata mujer porque era comunista. Estas mujeres argumentan que Jeannette Jara además de ser comunista, era ladrona. Y cuando se les pedía que transparentasen pruebas a las acusaciones, se envalentonaban de rabia y respondían con garabatos y agresiones verbales. En la contraparte, hubieron mujeres jóvenes, adultas jóvenes con temor a expresar al interior de sus familias su verdadera opción, la necesidad de protección en el silencio ante el quiebre familiar, y el necesario ocultamiento de opción. Había un temor a visualizarse en un gobierno de ultraderecha, un temor a ser reconocida y visibilizada como “roja comunacha”.

Un factor sorprendente y a destacar fue la salida del closet del militante de derecha dura en la calle. Un porcentaje de hombres y mujeres adultos y adultas expresaron claramente esta vez, su posicionamiento político y dijeron: “soy de derecha”, incluso, algunos confidenciaban su militancia.

En verdad, el 42% obtenido en segunda vuelta por la candidata, dada la división y el temor vehiculado fue alto, atrevido y valiente.

Una segunda argumentación también “desde dentro”, apela a la existencia de un clivaje radicalizado identitario de la izquierda movimientista que buscó de una manera exigente, agresiva e intolerante, imponer la candidatura comunista, pensando que ese posicionamiento hacía trizas la articulación del socialismo democrático, a la élite de la concertación sobreviviente. Y, de paso, resistiría y se alzaría con una victoria posible, a la derecha radicalizada en dos candidatos Kaiser y Kast. Una suerte de imaginario voluntarista acompañaría a la victoria. Esta opción por cierto no consideró las manipulaciones más actualizadas del algoritmo, y las lógicas binarias.

Lo que se quiere demostrar con estos dos argumentos, es que, para lo que sea que se llame y convocó como élite progresista chilena, centralizada en la capital, ya estaba escrito cual sería el desenlace.

En efecto, desde la instalación de Carolina Tohá como precandidata presidencial, y de acuerdo al diseño electoral que ya habían desplegado las ultraderechas chilenas, estaba de algún modo sellado que: esta candidatura era la única posibilidad que tenía la actual gobernanza de triunfar en estas elecciones presidenciales 2025. Por lo tanto, el quiebre que generó la no comprensión de esta dimensión de la realidad coyuntural, de parte de quienes apoyaron a Jeannette Jara en las primarias, no fue solamente y con exclusividad una cuestión de opción personal e individual frente al reconocimiento de quién fuera una mejor candidata, sino un quiebre político y cultural sobre la comprensión de la sociedad chilena en su conjunto, y del peso que tendría el voto obligatorio. 

De lo anterior se desprende que: en el corto tiempo político del que se disponía para esa decisión de primarias, el progresismo, el socialismo democrático, el socialismo democrático de izquierda, el frente amplio, y la izquierda comunista que definía su voto y participaba electoralmente, fueron sometidos al primer proceso de construcción de burbujas ideológicas, con una polarización al interior de la misma oferta. Esta polarización, sin duda, fue movida y manipulada por los medios de comunicación, en su mayoría controlados por la derecha y ultraderecha las cuales observaban el horizonte buscando tipos de discontinuidades que se daban, para no solamente detectarlas, conocerlas, sino que aprovecharlas con éxito a posteriori. Se polarizó esta primera convocatoria, a modo de ensayo general entre: comunistas, izquierda radicalizada, y demócratas de centro izquierda.

El encajonamiento de esta primaria entre Tohá y Jara, le dio a la ultraderecha y también al centro político disperso, los instrumentos lingüísticos para afrontar y diseñar comunicacionalmente la primera vuelta propiamente tal. Con el triunfo de Jara, el nicho común se consolidó, ya no había posibilidades, solamente cabía caminar lo que se venía con las botas puestas.

Lo que aprovechó comunicacional y culturalmente la ultraderecha electoral, al contrario de lo que señala la mayoría de las opiniones públicas de las izquierdas, que suelen resaltar el excelente liderazgo de Jeannette Jara, son más bien, aspectos latentes del imaginario simbólico de Chile, y que no fueron considerados al instituirla como la candidata a través del voto en las primarias. Otra forma desplegar el voluntarismo disciplinario a prueba de argumentación, con una incomprensión de la caracterización de la sociedad chilena en su conjunto, y una revictimización de cara al anticomunismo emergente. No fue posible durante todo ese proceso de primarias instalar una crítica a la narrativa del Partido Comunista sin tornarse automáticamente en anticomunista.

En efecto, a un sector de los chilenos y chilenas, su currículo no les dijo mucho: una mujer relativamente joven, (50 años) sin experiencia eleccionaria previa, sin manejo político previo de conducción organizacional partidaria o de otro tipo, no perteneciente a la élite ni a su historia, sin experiencia consistente en el ámbito internacional, proveniente de un gobierno desgastado generacionalmente, proveniente del partido comunista, y sin una trayectoria política sólida que mostrar, en lo general, hacía muy difícil su defensa ante el electorado.

Al voluntarismo de la disciplina comunista, al voluntarismo de la captura de un imaginario de izquierda socialista con un estilo de vida ya fragilizado producto del consumo y el modelo de redes sociales, y de una memoria de derechos humanos dificultosamente resiliente, asociado a un discurso anti élite, de procedencia comunal, anti clase media “gomero” aspiracional, anti baby boomers, con emergencia desde sectores populares, y la meritocracia, había que oponerle “desde dentro”, contenidos de campaña gestados desde 1990 en adelante, y un cambio de la sociedad chilena en su conjunto. No era posible.

También había que oponerle, resabios y remanentes culturales del 73 en adelante: todos quienes han sido presidentes de Chile, a excepción de Boric, se han inscrito en una tradición que de algún modo remite al 11 de septiembre de 1973.  Y en esta ocasión, después de 4 años de una experiencia inédita en la historia de este país, la elección presidencial volvería a definirse por los clivajes patrimoniales. Incluso, los de la misma izquierda, que los tiene, buscó en Tohá esa opción porque se entendió el momento histórico, y percibió que ese era el camino para enfrentar a esa derecha pinochetista resistentemente articulada y enclavada desde el advenimiento de la democracia.

Además, había que inyectarle un trabajo territorial y comunal que desde hace años las sucesivas gobernanzas han desestimado en su gestión y ejecución desde el Estado como servicio público.

Todos estos clivajes puestos en escena, fueron detectados por el algoritmo, y el candidato opositor de la ultraderecha generó una campaña básica, ideológicamente motivada por la promoción de una oposición radical a un gobierno considerado como la instalación del mal, frente al que se hacía necesario restaurar el bien, el orden a través de la seguridad, la patria frente a la inmigración, con retorno a la estabilidad y a los modelos clásicos ya conocidos de gobernanza: restauración con supremacía blanca, con supremacía de orden patriarcal, heterosexual, supremacía de cultura autoritaria proveniente de la dictadura.

Cuestiones de Fondo

Una visión experiencial enfocada más bien en la autocrítica, la autoevaluación de la izquierda pone otros énfasis en el análisis, y pondera como relevante desde el mediano plazo lo siguiente: 

1.- Desde el estallido social del 2019 se buscó organizar un orden que tiene que ver con el lenguaje woke del todes, y las variaciones del género. Y en eso proceso, las identidades en la diversidad, fragmentaron la institucionalidad política, y esa fragmentación derivó en la actualidad, a vivir un momento en que se requiere volver al universalismo, o a los universales.

 En este tiempo ocurrieron los procesos constitucionales fracasados y la evaluación incluida de Giorgio Jackson. (https://democracia.udp.cl/el-fin-de-un-ciclo-que-esperar-ahora/). Y, en esta última elección, de acuerdo a la segmentación usada por Juan Carlos Gómez Leyton en ¿De que sirvió la revuelta de Octubre del 2019 para el movimiento popular? (2025), la “ciudadanía despolitizada” optó por sostener el modelo de políticas neoliberales, y, por un proceso de regresión democrática que tenderá a inhibir los procesos de diferenciación en curso, sobre todo, en lo que respecta a los procesos de subjetivación identitaria-sexual y a la proliferación de estas narrativas.

En efecto, la instalación de ese ordenamiento que incluía la visibilidad del feminismo en su deconstrucción de enclaves de colonización ideológica y cultural, tanto en la gobernanza como en la gobernabilidad del presidente Boric a nivel nacional y regional tuvo su intensidad e impacto en estos 4 años. Se trató de un orden que acumuló distancia social entre generaciones, entre la gente rural y urbana hecha en un lenguaje emergente, sofisticado que también tuvo su componente de exclusión digital y de las redes.

 Se trato de un orden tiene que ver con los puentes comunicacionales rotos, quebrados entre el ejercicio de la gobernanza y las personas, entre la ciudadanía, la vida diaria, los estilos de vida y los liderazgos emergentes. La exposición de subjetividad terminó en el cansancio de la población, la incomprensión, y la saturación de los espacios de conversación.

Se asocia a lo anterior, los procesos de descolonización que comienzan a ser gerenciados desde la academia por una parte y por los movimientos sociales étnicos y raciales por otra, los cuales se mostraron en esta elección ausentes, desajustados y sin anclaje masivo en la población electoral.

Un ejemplo de los anterior es la propuesta del presidente electo de reponer la figura de la primera dama y habitar el palacio de la Moneda. Ambas instalaciones evidencian un revival colonial, real, monárquico que se ajustan a una restauración del antiguo orden, aunque sea simbólico y cultural. Sin embargo, a la mayoría de la población, esta discusión no le hace sentido, y otra ciudadanía la avala bajo la idea de austeridad, la caridad del trabajo social, y un cierto romanticismo respeto de la representación de una corte y una vida cortesana aristocratizante y venida a menos.

2.- Por otra parte, la izquierda en su conjunto también tiene que evaluar la pérdida de vínculos de la élite de izquierda cultural e intelectual con el pueblo, la ciudadanía en general. Los partidos políticos de izquierda dejaron de estar en las poblaciones y en los barrios. La militancia ha modificado su quehacer y su trabajo político, incluso su inserción y su disciplina. Se han definido diferentes tipos de militancia y trabajo partidario, lo que implica buscar redefinir el sustrato valórico, de compromiso y de responsabilidad social que podría reconfigurar una vida comunitaria y de bienestar. Los partidos políticos de izquierda no pueden seguir siendo dirigidos desde el centro a la periferia, desde la capital a las regiones. Ni los recursos financieros ordenados y administrados conforme esa disposición.

Sin ir más lejos, los funcionarios públicos en las últimas décadas tienen una concepción del trabajo y de sus funciones que se neutralizó con el paso del tiempo. Desde el arribo del primer gobierno de Sebastián Piñera, las condiciones laborales fueron cambiando en relación con la relación con los territorios, barrios, comunas, y vecindad. Por lo mismo, cualquiera construcción política partidaria debiera redefinir estas circunstancias considerando el sentir y las culturas regionales. De hecho, los gobiernos regionales que se constituyeron en una cultura democrática de funcionarios y servidores públicos desde los años noventa en adelante ya no son los mismos. La visión que tienen de sí mismos y de su trabajo no es univoca, ni se corresponde necesariamente con una dimensión de la política.

Por otra parte, la modernización del Estado, en torno a las exigencias del Servicio Electoral, y en torno al mismísimo servicio público y la selección de puestos de trabajo, tiene sus consecuencias que implican redefinir una política partidaria, de finanzas y militante. No se puede seguir tapando el sol con un dedo en relación con la investigación, el estudio y la definición de la ciudadanía electoral post restauración del voto obligatorio.

3.- En fin, la izquierda tiene que redefinir un proyecto de transformación y de demandas que permitan trabajar a corto plazo para la recuperación de lo local a dos años y medio de plazo para las próximas elecciones regionales y comunales. Específicamente, el socialismo democrático, debiera coincidir en un trabajo social para la reconstitución de las estructuras y organización partidarias en las comunas. Sin ellas, y sin un plan de trabajo que dirima sobre las circunstancias y el trabajo militante, será difícil recuperar presencia socialista en las urnas.

4.- Toda vez que puedan ser reflexionadas estas consideraciones, será necesario insertarlas en la construcción de una política de alianzas políticas y también un escenario latinoamericano. En este contexto, evaluar y reconsiderar lo que fue el trabajo de campaña electoral, es decir, las formas y los estilos de trabajo y de campaña que se desplegaron, los quiebres que se generaron y los liderazgos que construyeron. Es evidente que, en una sociedad permeada por el individualismo, el egoísmo, y los personalismos, es necesario repensar la educación política y el reconocimiento de lideres y lideresas. 

De cualquier manera que, este proceso sea conducido en lo público, el lenguaje revanchista, patriarcal, y la agresión anticomunista debería acabarse. O al menos, bajar de intensidad. Mal que mal, el presidente electo llamó al orden. Y delineo, un orden barrial, vecinal. Y, en revival expresivo de la memoria viva, recordé que, en dictadura, Pinochet y la señora Lucía mandaban a pintar la casa, izar la bandera, a modo de obligación cívica. Aunque obligatoria desde el 11 de septiembre en adelante.  

Bibliografía

1.Nunes y Trauman, 2023: Biografía del Abismo, www.harpercollins.com.br

2. Levitsky y Ziblatt, 2022: Como mueren las democracias, editorial planeta, Santiago, Chile.

3. Gómez Leyton J.C: 2025: ¿De que sirvió la revuelta de octubre del 2019 para el movimiento popular? Ediciones Pueblo Unido Cippsal Santiago de Chile

4.- Habermas, 2023: Después de Marx la reconstrucción del materialismo histórico, Taurus España.

5.- Giorgio Jackson (https://democracia.udp.cl/el-fin-de-un-ciclo-que-esperar-ahora/).

6.- Luna, J.P.  2024: ¿Democracia Muerta? Editorial Planeta, Santiago Chile.

7.- Varoufakis, Y. 2023: Tecno Feudalismo, ediciones Deusto, Planeta Chile.


domingo, 2 de noviembre de 2025

Entre la Errancia y la Contumacia en Política Contingente


 

La errancia en política tiene que ver con la búsqueda de un camino o salida alternativa a la oferta polarizada ideológicamente, en la campaña electoral presidencial. Es la dispersión, la fuga de opciones de voto hacia otra candidatura que sea percibida como fuera de las dos burbujas que generan el encapsulamiento principal o más relevante: derecha versus izquierda.

En el fondo, la errancia se genera debido a la ausencia real de una energía de gravedad que nucleé la fuerza centrípeta en su movimiento. No existe un contenedor que, ofrezca un nicho de resguardo, de confianza, de sobrevivencia, de resiliencia, de pertenencia identitaria, y por, sobre todo, de retroalimentación a la fragmentación.

Y, aunque la errancia genera desarraigo, es bueno aclarar que, no se produce de un día para otro. Es un proceso de huida que define una trayectoria, y va en la búsqueda de otra alternativa, cuando no se aceptan las alternativas sociales que se han dado, y por sobretodo, cuando existe la percepción que jugar el juego de optar por el mal menor es reiterado, al punto de leerse como abusivo.

Lleva tiempo porque al fin de cuenta la errancia es también un duelo no resuelto, mal hecho, con heridas abiertas por mal trato, de cara a una amenaza no percibida como tal. Y aquí entonces la errancia se pone a conversar con la contumacia política.

Detalles de la Errancia

Como generación de los baby babyboomers escuchamos un lenguaje agresivo y de mal trato ciudadano en el tono de las conversaciones, asociada principalmente a la generación transversal al presidente Boric.

La derecha política de las candidaturas apoya la agresión verbal de los jóvenes de sus comandos, apoya mayoritariamente los insultos, reforzando una respuesta no cívica en política.

Es la generación millennial o generación Y, de los kaiser de la vida: los Coloma, Ramírez, Schalper, Diego Paulsen, el vocero de Matthei, Cristian Valenzuela el asesor de la kastmanía, todos, buscando darle golpes a la versión oficial del FA: Jackson, Pérez, Crispi, Vallejo, Cariola, etc. Y, por cierto, de paso, darle duro al gobierno en su máxima expresión: Boric. Con una envidia desatada, desde un narcisismo rabioso también desatado.

Es cierto que toda esta generación se juega su sobrevivencia política ahora en las elecciones. Y hay varios que pueden perder sus lugares parlamentarios. Es cierto que los menos, buscan sostener su visibilidad en los equipos de campaña.

También es cierto que, en un momento de validación popular, todas las candidaturas, -a través del voto, quieren, desean, buscan conseguir representación y visibilidad pública. Pero otra cosa es ingresar al espacio de los "inter paribus públicos" con calificativos exagerados, y de minusvaloración social del otro/a como generación.

En efecto, se trata de: una élite política que entró a gobernar el país ya hace cuatro años. Con diferentes adscripciones políticas, es sobreviviente, resiliente y no cabe duda que tendrá lugar en la escena. Por lo mismo, no se entiende que creen y reproduzcan esta animadversión. No se entiende que anden a los insultos. Por eso, el lenguaje debiera ser una señal, un signo importante e interesante a evaluar, hacerle seguimiento, y a cuidarlo en las relaciones sociales.

Estas acusaciones, a modo de guerrilla verbal “intrageneracional”, a modo de ajuste de cuentas, terminarán en este primer periodo eleccionario, pero de seguir, dejarán secuelas.

En efecto, hacerse responsable de las decisiones y opciones políticas a posteriori, es un proceso reflexivo y analítico que debiera afectar y/ o acompañar, a todas las generaciones, y a la política en general, o a  aquellos y aquellas  que se constituyen en su campo.





Parásitos y Atorrantes

En Chile, del 2025 en adelante ya no se hablará de los cursis, siúticos, pipiolos, chascones, terceristas, rojos, rotos, etc. Ahora es otro el tono y la expresión de la socialité. Notifíquese: sociabilidad de la élite. Y se aplicará a todos los que tienen un empleo, y trabajan en un servicio público: parásitos y atorrantes.

A veces, al interior de las fuerzas de seguridad, se dice: tropa de atorrantes, tropa de parásitos, cuando se vive a costa de alguien. En este caso, al parecer del Estado.

En ese sentido, decir atorrante tiene un giro social, de clase y de jerarquía de mando. Obviamente, tiene un sentido de querer marcar quién tiene el poder en una relación, con un subordinado. Puede pasar a veces que: el egoísmo autoritario de quién no tiene poder y aspira a tenerlo, sea un lapsus de retroceso para denunciar lo que aún no evolucionó, a modo de recalque se quedó atascado en un resentimiento. Y al buscar expresión comunicativa, surge como agresión.

Atorrante en una conversación social puede interpretarse con un énfasis despectivo narcisista. Es cierto que en un sentido estricto y de diccionario, el calificativo está referido a lo ineficiente, inoperante en el aparato burocrático, improductivo tecnológico y como fuerza de trabajo, con cargo al Estado.

Sin embargo, al ser usado –intrageneracionalmente- como calificativo, tiene un dejo de prepotencia, de atribución de responsabilidad y enjuiciamiento, como si quién lo dice: estuviera libre de polvo y paja. Libre de la inexperiencia política y de la gobernanza no viable.

Emerge entonces la rabia, porque sin duda hay cierta pasada de cuenta a la generación de Boric, por la gobernabilidad a concluir, por el arribo a los diferentes cargos de gobierno, en una temporalidad de final de tiempo del partido, y cuando en La Moneda, solamente está quedando gente del PC y del PS. De la generación del presidente Boric, y del FA va quedando: hacienda y el ministerio de la mujer.

Por otra parte, se tiran los dardos, pensando solo en los servidores políticos de la Moneda, y no en el país. En las diferentes reparticiones públicas del Estado que día a día, ven a los servidores ejercer su trabajo, en el servicio público en sus variadas dimensiones: salud, urbanismo, cultura, educación, organización, seguridad, etc., este enjuiciamiento resulta mezquino, descriteriado y poco serio.

En ese contexto, además se observa a una oposición de derecha en campaña muy poco propositiva, más bien beligerante que ha buscado darle con todo al gobierno aislando la visión colectiva, y la necesidad de tener un tiempo para construir comunidad y bienestar.

De hecho, la narrativa de Kast con el gobierno de emergencia nacional, para un gobierno fracasado es eso, y, la inoculación de la idea que la patria democrática se está cayendo a pedazos, para justificar las medidas de seguridad que implica su propuesta de gobierno no solo dan miedo, sino que paralizan.

Kaiser, el otro botón de muestra pone en peligro las relaciones con Bolivia, endurece el negacionismo generalizado que abarca el multilateralismo y los derechos humanos.

En efecto, por ahora ninguno de los candidatos y candidatas pone la mirada en lo que debiera estar la conversación: en el ámbito del manejo y administración de las finanzas públicas en los próximos cuatros años, la migración, la corrupción en general, la calidad del servicio público entre otras.

Y con este vacío, y con un poco más de violencia verbal, al acercarnos al 16 de noviembre pasaremos a la primera vuelta.

De los presidenciables, Jara al parecer pasará a primera vuelta. Y, queda por ver quién de la derecha.

La Errancia de una herencia invisibilizada

El Estado en sus tres poderes clásicos ha transitado por momentos complejos electoral y políticamente en estos últimos 4 años de gobierno. Desde el desastre de las idas y venidas constitucionales, la muerte de Piñera pasando por el caso Hermosilla, Monsalve, las licencias médicas, las platas de las fundaciones en asociación con las gobernaciones y sus respectivas administraciones regionales, la muerte de Ojeda, los sicariatos, las redes de narcolandia, las platas del exdirector de la PDI, etc, etc. Todo esto también es una herencia política que por alguna razón no se ha visibilizado durante la campaña. El desmoronamiento de una élite.

En este tiempo, hay partidos políticos que han sostenido la estantería. La institucionalidad democrática está viva, se sostiene, pero es vulnerable en: el poder de la justicia, y en el poder ejecutivo, a nivel, de los funcionarios del servicio público y a nivel del sistema judicial. Y, bastante más pudiera hacer en el Servel, que, con una mejor legislación, debiera modernizarse para controlar las noticias falsas, las agresiones de las cuentas falsas, los bots y las granjas en las redes.

Sin embargo, durante este primer momento electoral, estos hechos, principalmente en lo que refiere a la reforma del poder judicial, la reforma de la legislación del servicio público y del Estado no han sido tocados. Y, si algo debiera unir a la chilenidad, es a buscar acuerdos legislativos para que estos hechos no se repitan.

Los gobiernos regionales merecen atención y mejora en la administración de los recursos públicos. Y, el sistema judicial, las fiscalías, tienen que aplicar, sancionar con justicia. Son instituciones nuevas que requieren de mejoras precisamente para salvaguardar sus competencias.

Entre tanto, los Slep también deberían hacer rendición de 

cuentas. En qué sentido están siendo, empresas prestadoras 

de servicios al ministerio de educación, y en qué sentido son 

un servicio del gobierno.


De la Contumacia Política en la Izquierda

La contumacia en política es arrastrar una negación, ahora manifestada en una ambivalencia de adhesión errante. Por una rigidez añeja de parte de la mayoría, en este caso, la izquierda y la centro izquierda, en su voluntarismo político priorizó la contingencia política electoral, y silenció o se negó a la reflexión, y al pensar sobre los errores cometidos en el pasado por las diferentes fuerzas políticas que la componian. De algún modo, la pérdida de Tohá, re edita la marginación de Lagos de otrora. Con todas las secuelas propias a la constitución de esa élite y la emergencia de la élite del FA.  

Como no se genera ni generó, el espacio para conversar sobre el error, sobre las fallas, las salidas de padre y madre, como no se verifican las responsabilidades sociales ni políticas sobre el daño causado, y tampoco se ofrecen las disculpas; entonces, estamos sin aprendizaje caminando la errancia, en la obstinación y rebeldía de un actor que no quiere acatar los procedimientos que otrora reconocía como propios. 

Por lo mismo, para la generación de los baby boomers este tiempo es muy áspero y de ensimismamiento. Elaboramos una insatisfacción por no dar con el tono de lo que la sociedad chilena requiere hoy, y por no haber elaborado nuestros errores en la toma de decisiones en los últimos años.  De hecho, se detecta, en las vocerías de la plaza que los dardos se dirigen a la reiteración de una puesta en escena para escoger la “opción por el mal menor”, de la cual están hartos y cansados. Sobretodo los y las cuerantones y cincuentones. 

Mientras, a la obligatoriedad del voto se le suma el enfrentamiento del antiguo dilema: civilización o barbarie que nuevamente en la polarización solidifica. 

En este escenario de exigencia de obligatoriedad, a la cual se le ha impuesto la no reflexión, sumada a la insistencia por colocar la opción del mal menor, resulta inevitable la fuga, hasta que "alguien" pueda liderar el regreso a casa. 

Aquí la errancia con la contumacia caminan juntas. Y, la 

responsabilidad social, el compromiso, esta vez 

están  fragilizados.   En la vulnerabilidad de una identidad

fragmentada,  descuidada, maltratada. 


domingo, 19 de octubre de 2025

Un break parasitario: a propósito de Chile, las Elecciones y la Cultura Política


Queriendome explicar el fenómeno Jara, en las elecciones presidenciales de Chile, tuve un revival de los tiempos de Gorbachov, de la Glasnost y de la Perestroika. Y, el primer problema que me genero revisitar esta imagen de momento histórico, vino del contraste entre historia reciente y el presente. 

Recordé a Gorvachov por estos dias, en una conversación con gente profesional cuarentona en un "break parasitario". Por entre medio de una conversación de trabajo, en un espacio laboral. En ese ahí, surgió su nombre en mi mente, y el sobresalto se apropio del presente porque me dí cuenta que, los interlocutores, a pesar de tener la misma edad de la candidata, no conocian, no tenian referencias, ni información del sujeto principal de la comparación. 

Yo, lo estaba mencionando a propósito precisamente de lo que busca representar este nuevo liderazgo comunista de Jeannette Jara. Estaba buscando justificar el comportamiento político de Jara a partir de Gorvachov. 

Pero, al hacerlo, encaraba un desafío mayor planteado por los integrantes de su propia generación ya que, para mi sorpresa: por una parte, no reconocian ni identificaban la historia del contexto de vinculación con la organización partidaria PC en los tiempos de los ochenta de Jeannette. Y, por otra, sin tener este background, no podrían entender el fenómeno de descentramiento, o giro del mismo Partido Comunista, que está haciendo la candidata en la actualidad, como un proceso que empezó ya hace un tiempo en la organización y estructura. (la perestroika)

Es crítico constatar que en estas elecciones, las generaciones más jóvenes pueden y de hecho no tienen la idea de esa gobernanza histórica pos guerra fría, y su impacto mundial, a pesar de que son parte de ella. Conocen la Rusia de Putin y en guerra con Ucrania, pero no la Unión de Repúblicas Socialistas Sovieticas lideradas por Gorvachov en tiempos de la guerra fría. En fín, el hombre que tenía ese gran lunar en la cabeza se me venía a la memoria, en un contexto diferente. Y en un periodo de campaña, donde detenerse en contenidos de fondo es un exabrupto mal agestado. 

Por estos dias, se lee poco, se buscan intercambios linguisticos fáciles, y por entre medio de las redes sociales, las palabras cuestan. Y, es cierto, el contexto diferente, es el actual: un proceso de elecciones presidenciales en Chile 2025. En ese horizonte, se trata de querer  comprender y explicar no solamente la candidatura de Jeannette Jara, sino, su militacia en el PC, en el proceso que podría llevarla a ser Presidenta de la República como otro mal menor. Otro mal menor en comparación con Boric y su generación. 

Gorvachov llegó con la Glasnost

Cuando Gorvachov la trajó al mundo occidental, fueron tiempos de apertura para nosotros que, acá en Chile, estabamos en plena dictadura, y con una represión desatada de violación a los derechos humanos. Aún la URSS como modelo nos parecía un país viable, aunque había reflexión sobre los socialismos reales. 

En Chile, en los espacios universitarios ochenteros, había un cuestionamiento al estalinismo, al militarismo, y la glasnost se veía como apertura a todo nivel. Es cierto, que a nivel interno, el PC no  recibía bien este cambio de prácticas mas liberales.  Pero, había que avanzar en la recuperación de la democracia y la unidad de las organizaciones partidarias en la clandestinidad trabajaban para eso.  

Y tal vez, la glasnot sea uno de los aspectos que busca encarnar Jara en su descentramiento del PC.

Gorbachov y la Perestroika

Tiene que ver con la re estructuración, con la reforma del sistema y modelo político. Tiene que ver con la transparencia y la confianza dada por la glasnost. Gorvachov trasmitía un liderazgo más abierto y generaba confianza en Occidente. Era un hombre amable que trasmitía una visión de cambio después del conocimiento del "gulag".

De hecho, este liderazgo posibilitó generar cambios internos, liberó a importantes científicos, hizo reformas políticas dentro del partido y en la URSS. 

Por esta cualidad recordé también a Jeannette Jara, en un Chile actual en el que aún se percibe a los comunistas como come guaguas, y a toda la izquierda, como violentistas anti democráticos.

Glasnost y Perestroika Chilena 

En la búsqueda de una narrativa: Jara, Cariola, Vallejo, son una generación de mujeres que han construido liderazgos y visibilidad pública marcando diferencias claras respecto del feminismo, los derechos de las mujeres, el patriarcado, al interior del Partido Comunista. De algún modo son glasnot y perestroika.

Estos liderazgos han marcado un compromiso visible con los principios de la democracia liberal. En Chile, ni siquiera Kast, ni Kaiser, ni Matthei pueden acusarlas de no respetar la cultura de los derechos humanos, de los derechos sociales, políticos. Son igualmente patriotas. Incluso puestas en la balanza de la edad, y de los compromisos, se han hecho bastante más responsables de lo ocurrido en la dictadura militar de Pinochet que los otros concurrentes de la derecha.

Es cierto, que hasta ahora igual, hay un sector de la chilenidad que: no le tienen confianza a los liderazgos emergentes, y sobre todo al autoritarismo del partido comunista en esa definición de partido único.

Después de Boric, y principalmente de su generación, con la que llegó al poder político a construir gobierno, hay un porcentaje no menor del electorado que se han vuelto desencantados. Pusieron esperanzas en esos liderazgos, y se vieron golpeados por la prepotencia, la falta de experiencia, y otras hiervas ya ventiladas y consumidas.

Y, aunque también es cierto que, en general, la generación de mujeres de los baby boomers está con ella, con Jara, hay un sector que la  sigue casi por inercia, no por convicción. Se trata de un sector de hombres y mujeres al cual todavía la candidata no les dice mucho. Mal que mal, por edad Jara es parte de la generación de gobierno de Boric. Y, ven a los mayores de 60 años como parte de una humanidad a quienes hay que cuidar, infantilizar, y no seres autónomos, sustentables y con experiencia para aportar y gobernar.

En efecto, además hay un porcentaje de electores, mayores de cuarenta, que no se sienten vinculados al proceso de construcción de la democracia, o a alguna de las candidaturas.  Consideran que van a elegir, otra vez, un mal menor, y eso les genera malestar, desencanto, tristeza, desazón con Chile. Basta recordar los dos últimos procesos por las constituyentes, y un ¡hasta cuando! ensombrece los rostros de puro cansancio. 

En efecto, Chile desde hace unos 20 años producto de la inmigración y la globalización, construye cada día una identidad diferenciada acelerada, una cultura que transita por muchos lugares de memoria que ya no nos son comunes. 

Hace 20 años atrás, a un señor de ultra derecha le habría dado un cierto pudor decir su identificación política en la calle, hoy lo hacen sueltos de cuerpos: un venezolano avecindado en un taxi, un adulto mayor blanco frente a la publicidad de los parlamentarios en campaña. Lejos de considerarlo un insulto a la democracia, autoclasificarse como de ultraderecha parece proclamar un orgullo que había permanecido en el closet.

Cansa Chile, agotan esas sedimentaciones culturales que se amalgaman en la ignorancia, en la falta de cultura cívica al ritmo del narco reggaetonero o el hip hopero de turno, en las burbujas polarizadas sin palabras, sin conversación, a punta de esloganes, rotulaciones, etiquetas.

Más allá de la conversación que se quedó entrampada por la falta de palos para cruzar el puente, a veces, los males menores son necesarios mientras se acumulan fuerzas después de tantas derrotas y tantas osadías. Jara ofrece esa templanza y ecuanimidad. Ofrece madurez.

Y por cierto, mientras, se pueden plasmar compromisos de reformas en una gobernanza trasversal que al menos ya tiene experiencia en el parlamento.

Para quienes vivimos la dictadura, sabemos que se puede caer más bajo aún. Pero, las nuevas generaciones que no la vivieron no están disponibles para que los ancianos les vengan a decir que hacer, que decidir y como gobernar. En su sobervia narcisista piensan que es su tiempo, y se sienten envalentonados lo suficiente para mirarse morenos y sonrientes, sobretodo los hombres, en el rostro de Kast, Kaiser y Matthei: la supremacía blanca.¡Dios nos ampare diría mi abuela!

Así que, no todo es malo ni estamos tan perdidos. Y aunque no muy convencida, la experiencia nos dice que: peor es mascar laucha. Se gane o se pierda, el mismísimo PC tendrá que hacer su camino de reflexión para precisamente, en la inflexión, procesar los contenidos que resisten a cierta cristiandad chilena. 

Aún queda agua que correr bajo el puente...

miércoles, 1 de octubre de 2025

Las 3 B en la Política

 


A modo de aclaración, las 3 b en política surge en Brasil en tiempos de Bolsonaro como una forma de explicar el clivaje cultural de su apoyo electoral, en el parlamento, y a nivel popular. Ya no es lo bueno, bonito y barato en el mercadeo, sino que, se refiere a: la biblia, el buey y la bala como sedimentos de mundos que configuran una cultura política que resiste, se acomoda a los cambios de época, y defiende estilos de vida.

Un clivaje cultural es una sensibilidad o configuración mental que los actores políticos y sociales, adscriben, defienden. No es un estanco o compartimento rígido incomunicado de otros clivajes presentes en una conversación o diálogo. Se entrelazan caracteres para defender su modo de vida.

Un clivaje cultural en el espacio de las relaciones sociales, de las comunicaciones y del espacio político es un relato, narración, opinión que busca explicar una visión de mundo a la que se adhiere.

En este caso específico de las 3 b, se trata de una formación no susceptible a la crítica, ni es reflexiva. No está disponible para ofrecerse a una argumentación desde una cierta racionalidad, y en este sentido, es simplemente una creencia fidelizada que se trasmite y que busca ampliar su radar de acción, de anclaje en la población.

La B de la Biblia

Al comienzo de estos tiempos, la Biblia en política ya no designa al catolicismo sea del alto o bajo clero. La biblia no representa la cristiandad tradicional amparada bajo lo apostólico y romano. Desde hace ya unos veinte años en adelante, específicamente se trata de la organización de las iglesias y de los pastores evangélicos con el objetivo de arrimarse y acceder al poder político.

En efecto, durante los últimos años han alcanzado una cuota considerable de parlamentarios en la cámara de diputados, y un nivel de influencia considerable que los llevó a la cúspide precisamente con Bolsonaro. En “Apocalipsis en los Trópicos” un documental de Netflix se explica de una manera bastante sorprendente su cultura, sus procedimientos, las formas de expresión que hacen de su fe, la forma de fidelización, y por sobre todo, su estilo peculiar de instrumentalizar las creencias y la propia religión en su base cristiana, para empoderarse y movilizarse en las redes y circuitos del campo del poder político.

Como estructuración en el poder político, el clivaje de la biblia, inicialmente busca organizarse a través de un partido político, busca ganar elecciones para ocupar el parlamento, y, ubicaciones en diferentes lugares del poder ejecutivo en el estado. Como base aliada de apoyo a cualquier gobierno: defienden valores conservadores respecto del lugar de la mujer en la vida social en general. Se posicionan en contra de la defensa de las políticas públicas que tienen como objetivo la promoción de los derechos sexuales y reproductivos.

Pueden ser considerados negacionistas en relación al uso del “género” como categoría de comprensión diferencial de la realidad de las mujeres y las diversas sexualidades. Sobre explotan la dimensión de la mujer en la familia, tanto en la reproducción de hijos, como en la reproducción del rol materno y la división socio sexual del trabajo. Y cuando llegan a los espacios políticos de representación popular, precisamente en ellos, sobre valoran esta condición de las mujeres: su equipamiento biológico anatómico.

En términos generales, la expresión de la diversidad sexual es considerada una patología o una enfermedad, no una opción. Por lo tanto, la heterosexualidad se constituye en la norma. En una ley. Este clivaje al amalgamarse con los otros 2 (la bala y el buey) resulta conmovedor en la consolidación del enclave conservador.

En términos de su inserción territorial rural urbana, la organización de las iglesias a través de la figura del pastor, se empodera en espacios donde se ha debilitado progresivamente el poder del Estado. Es decir, en lugares en los cuales, las diferentes organizaciones sociales pierden conexión con el Estado en cuanto gobernabilidad y gobernanza, pierden gestión y eficiencia, pierden protección y cuidado ciudadano. En estos contextos, surgen estas organizaciones de iglesia llenando un vaciamiento de lo propiamente colectivo de la sociedad, a partir de la explotación de un sentimiento de fe devocional. 

El pastor de iglesia se apropia por trasferencia o por un cierto traslape, de un cierto remanente de contenidos culturales constituídos otrora, en la relación social propia al sistema de inquilinaje: entre la familia del inquilino y el patrón de fundo en términos de lealtad, subordinación, y afectividad. Modificando el sentido y el significado de la figura del protector que por cierto, ya no es el Estado.

La B de la Bala

Lo primero que surge en el imaginario social en términos de procedencia de este referente y clivaje cultural actualizado es el fascismo agrícola y rural en la Italia. Tiene una abundante cinematografía que la describe como sangrienta, violenta y prepotente. Posteriormente se extiende hacia las fuerzas paramilitarizadas no solamente en el campo, sino en la ciudad al servicio de la defensa de intereses de la clase dominante de los terratenientes, y, por cierto, de la propiedad de las industrias y la defensa armada a través del crimen organizado del territorio.

En el campo, surgen como defensa de la propiedad agrícola, la defensa de la hacienda, al momento de la emergencia de la expropiación de tierras, y el cambio de la fuerza de trabajo agrícola. Sobre todo, con el proceso de modernización agro exportadora. Y aquí se unen con la tercera B, la del buey.

El clivaje de la bala tal como su nombre lo expresa tiene como fundamento la idea que el orden social y político, el control y el uso del poder requieren no solamente de las instituciones del Estado que lo garanticen, vale decir las fuerzas armadas, sino que, además, los propietarios tienen que valerse y generar sus propios medios útiles que les permitan, cuando la situación lo amerite, usar las armas en la protección y defensa de sus intereses, por cierto, de sus tierras y de lo que ellas producen.

La bala sirve para protegerse de los sublevados de la tierra.

El clivaje de la bala, asume el postulado que la propia seguridad y la protección de la propiedad privada y de los bienes amerita la posesión y el uso de armas. Históricamente han estado detrás de todas las intervenciones militares que posteriormente han derivado en dictaduras autoritarias sanguinarias.

Independientemente que actúen en las sombras, buscan influir en todas las decisiones de política económica que les conciernen en relación con las modernizaciones que experimenta el campo, la agricultura de exportación, así como el trabajo.  

En Brasil, tienen una fuerte expresión política llamada bancada parlamentaria "ruralista", que se corresponde con los grandes exportadores de productos agrícolas del país. De hecho, en la historia política se suele hablar de los gobiernos del “café con leche” que sirve para designar la alianza de producción agrícola del café y la ganadera, de la leche.

El componente de la bala es la acción disponible para defender tanto a la biblia como al buey. Es el golpe de fuerza y de sometimiento cuando no se alcanza el argumento, la reflexión, el voto, la opinión o el consenso. Y las propias creencias, la fe, no se sostienen.

El componente de la bala opera hoy día en las redes del narcotráfico, en las redes del sicariato. En sus excesos, y en sus vericuetos de crímenes como el de Julia Chuñil.

Por cierto, la bala está en todo el cuerpo militarizado, pero especialmente en el “bajo clero” asociado al cultivo de la biblia evangélica fidelizada.

Se entiende por alto clero militar, al cuerpo del generalato y relativo a quienes tienen carrera militar ya que acceden a puertos de gobierno, y a un cierto circuito de favores y prebendas, relativas al capital simbólico del alto mando en su maridaje con las familias y linajes del país.

Y, por cierto, se entiende por bajo clero, que compone y usa la bala, a quienes pertenecen a las fuerzas armadas, pero como sostenedores de la jerarquía de mando: el vulgar perraje. Son ellos los que deben estar disponibles para salir a defender con la bala, lo que se les solicita desde la jerarquía. Y, por lo mismo, en esta cualidad radica: lo popular de su condición y lo familiar de su centramiento. 

Es decir, durante el siglo XXI, la bala militarizada en su base de bajo clero se hizo evangélica, y fue fidelizada al calor de los rituales de la biblia y del pastor de iglesia. La bala militar no se democratizó en la transición ni con el retorno a la democracia. 

El bajo clero militar de la bala genera un maridaje con la b de la biblia, y en ese espacio, reproducen el modelo cultural tanto en el campo como en la ciudad. La bala del bajo clero militar, permanece culturalmente en el vínculo de vasallaje moral con el pastor, y la del alto clero, venida a menos, permanece fidelizada a los abolengos del pasado que les dio el antiguo régimen autoritario dictatorial. 

El clivaje de la bala también está normalizado en la vida citadina a través de la emergencia, institucionalización y consolidación de empresas privadas que otorgan, venden: seguridad y protección a los bancos, y a las empresas para la circulación del dinero.

La B del Buey

La B del buey es la b de la ganadería, ya que la carne es un producto de exportación en Brasil, y por lo mismo ocupa grandes sectores del campo. En efecto, su productividad, industrialización y exportación requieren de un poder político que las defienda.

En Chile, se corresponde con todo el amplio trabajo en la tierra y con la producción agrícola. Y en la política conservadora, busca tener visibilidad en la defensa de la vida campesina, aunque con su componente cultural expresivo diferencial del fundo, del inquilinaje.

En el centro del país, bajo este componente cultural de origen rural se mezclan todas las costumbres y tradiciones del campo. El rodeo, las corridas de caballo, el cultivo y la tradición huasa, la tradición ecuestre, las danzas y los bailes considerados nacionales, las comidas que preferentemente se preparan con carne como los asados, etc. Y, por cierto, a este componente también se encuentran asociados todos los derivados de la producción y el consumo de la cerveza y del vino: un producto tradicional y de exportación.

En los últimos años y productos del avance de la cultura de derechos humanos, este estilo de vida ha entrado en pugna con quienes defienden los derechos de los animales, sobre todo, teniendo en consideración el trato del vacuno en los rodeos costumbristas.

En el sur de Chile, el producto derivado de este componente es la leche y los diferentes tipos de quesos. Puede incluso extenderse a la manutención de la oveja, la cabra, la alpaca y lo que producen.

Sin embargo, con el paso de los años, el buey de allá, y la política industrializada de la tierra, definida desde lo agrícola por las grandes forestales, no son necesariamente operables en los bueyes, sino en el lobby en el parlamento, y por cierto, la bala en la defensa de la ocupación de terrenos para las grandes plantaciones.

Las 3 B en Chile

Desde el punto de vista de la presencia de clivajes en esta campaña electoral del 2025, y la búsqueda de los comunes denominadores que definen ciertas posiciones de los votantes de derecha, es evidente que el Partido Social Cristiano, el Partido Republicano y el Partido Nacional Libertario, se sitúan y posicionan desde las 3 b. Se articulan, se mezclan, se refuerzan.

Cualquiera de estos partidos políticos, han buscado tener presencia en el parlamento, definiéndose desde alguno de estos clivajes o usando los 3. El más evidenciado en la opinión pública es el clivaje bíblico, porque suele comprenderse como una política institucional religiosa, y, por lo tanto, se percibe, curiosamente, como un mal menor, controlable. Opera en contra de las mujeres liberales, las diversidades sexuales, y es postulado por las propias mujeres conservadoras que han alcanzado lugares políticos con visibilidad electoral. Y, como es una expresión religiosa, aunque sea negacionista de valores civilizatorios, sus vocerías son aceptadas como parte de la libertad de expresión.

Los clivajes de la bala y el buey en sus recauchajes políticos han sido invisibilizados, operan en las sombras o los pasillos de los tres poderes del Estado, y, el cuarto poder de los medios de comunicación. Ahora, además, en las redes sociales.

Estos clivajes ya no hacen alarde del poder que ostentan, sino más bien, recurren al poder de la influencia del dinero, en el caso del clivaje del buey. Y, el poder de la bala, recurre al silenciamiento, a la quema del cuerpo del delito, al poder del chantaje al amedrentamiento y la amenaza, a través de las redes sociales. Todos juntos calibran el poder de la ignorancia, el temor tan presente en la vida post pandemia para infundir y propagar un apocalipsis del Estado-Nación.

Los tres partidos de las 3 b tienen a Kast y Kaiser como candidatos presidenciales, cual más, cual menos, operan en el negacionismo de todos los acuerdos civilizatorios construidos en las últimas décadas: ciencia, cambio climático, derechos humanos. Por lo mismo, su narrativa se sostiene en torno a polaridades, y la construcción de superlativos catastróficos que solo reconocen el bien y el mal en la vida societal.

El clivaje de las 3 b se ha unido en esta campaña electoral para ocultar su adhesión a un cierto pinochetismo no elaborado en relación con los derechos humanos, la democracia liberal y la comprensión del Estado de Bienestar. En su fuero confesional interno se articulan en torno a la supremacía blanca, y a la obediencia propia del vasallaje moral que logra articular el carácter populista dicotómico de la burbuja ideológica en la que buscan encapsular al electorado.

martes, 12 de agosto de 2025

¿Donde está la Motivación para apoyar una Candidatura?

 

En defensa de la democracia     

Desde que triunfó la candidata del Partido Comunista, a los electores y electoras, se les viene haciendo muy difícil defender o construir un cuento, o una narrativa heroica, que por una parte defienda el legítimo derecho hacer un camino y un proceso de decisión acerca de por quién votar, y por quién apostar en la credibilidad y la confianza, en la debida reflexión. Se viene haciendo difícil la participación ciudadana comprometida, dificil constituir el deseo de paz social y de progreso, en un horizonte democrático, con ánimo de reformas y no de reacciones ni de revoluciones pasadas de revoluciones. Bombardeada por los medios de comunicación y las redes sociales, tampoco se permite, procesar y poner en la balanza los hechos de la actual gobernanza. Simplemente se trata de aplicar el negacionismo a ultranza.

La derecha haciendo alarde de un travestismo pinochetista único, se desvela por acentuar un ácida crítica a la gobernabilidad como si de lo que se tratase es de exorcizar a una identidad demoniaca, que tiene poseída al país por un conjunto de males, que solamente será espantada, de cara al ascenso del Partido Republicano liderado por el señor Kast: la representación del bien.

En efecto, la derecha ultra reaccionaria lanza un discurso feroz y polarizado sobre el actual gobierno. Se olvida de la pérdida electoral a la gestión del último proceso constituyente, se olvida de su posición en el parlamento en relación con todas las leyes votadas en beneficio de Chile, las mujeres, y los y las trabajadoras: ley de 40 horas, ley de AFP y PGU, ley papito corazón, ley voto obligatorio, ley Tea, ley de trato, por citar algunas.  Y a muchos y muchas, cuando no la mayoría nos hace pisar el palo de la polarización ideológica que, cual máquina de moler carne, busca que caigamos en la convicción de que caminamos hacia el matadero de la resignación. La derrota está a la vuelta de la esquina.

Mascamos una chilenidad, engendro del siglo XXI, producto de la alta migración y la baja natalidad. Cabalga en los jinetes del apocalipsis del narcotráfico, las redes tránsfugas de corrupción que cruza los diferentes poderes del estado, la delincuencia de las balas locas, el desánimo mundial de guerras y exterminio. Y claro, al parecer, los salvadores de la patria estarían en el partido republicano. Nos olvidamos, o se blanquea el hecho que, dicho partido, hace un año le propuso al país: una constitución negacionista, reaccionaria en relación con los derechos adquiridos de las mujeres, reaccionaria en relación con los trabajadores y trabajadoras del país, cercenadora de los derechos medioambientales.

Lo que silencia Kast, lo que calla Kast, lo que blanquea Kast es la ausencia de una propuesta convincente sobre la defensa de la democracia. Y, la silencia de manera astuta y sagaz bajo un discurso provocativo y simplista sobre el aparente retroceso de la izquierda frente amplista generacional, y el aparente ascenso del comunismo come-guagua.

Sobre el Frente Amplio: Una palabra

Es reconocible que el frente amplio no va a salir o terminar el gobierno con el mismo estado de ánimo vencedor y heroico con el que entró. Ya no tienen esa épica, aunque puede servirles para mantenerse unidos hasta que surja otra. Tampoco va a salir derrotado hacia la inexistencia. Saldrá más que sobreviviente. Es un partido fuerte, un partido que logro posicionar a una generación, y que, gracias al actual presidente, se articula junto a otros partidos políticos en una coalición más amplia.

Es cierto que en algún momento se le subieron los humos a la cabeza, pero después de las sucesivas elecciones tendrán el tiempo de madurar y analizar su propia forma de construir poder. Su propia “voluntad de poder”.

Sobre el Partido Comunista: Otra Palabra

Es cierto que en materia internacional no hay aceptación de la política que ha sostenido dicho partido. No le vamos a dar más vuelta a este asunto porque resulta en una comida indigesta de tanto darle vueltas y vueltas. No tiene sentido y cada vez se va pareciendo más a una resaca de curadera mal agestada.

También es cierto que, se está transformando la disciplina exagerada del partido único, en el polvo que está debajo de una alfombra deshilachada. Aún se mantiene en la sala de recepción, o el antiguo living de las casas de antaño, pero sin restauración.

Entonces reconozcamos que: de este material añejo, los periodistas y comunicadores buscan, cada vez que pueden, sacar a pasear polémicas opiniones e intentos de conducción desajustados de la realidad.

La realidad es que la candidata Jara, el día en que venció las elecciones se transformó en la candidata de nueve partidos, todos ellos con pergaminos, abolengos poderosos de inserción y defensa de la democracia en Chile. Defensa de los derechos humanos Incluso, el PC chileno, tiene bastante más pergaminos democráticos que la mayoría de los militantes y líderes del partido republicano.

En defensa de la Democracia del Proceso

Es cierto, hay que ajustar motores. Y en ese ajuste, la democracia liberal como principio tiene que ser un sello de compromiso irrestricto. Pero eso quiere decir además, que se busca validar la posibilidad de reformas de acuerdo a las contingencias contextuales del país, y se busca prosperar en formas más adecuadas de defender los derechos sociales como la salud, la educación, el trabajo. No es entreguismo.

En ese entonces, el cuento que se debe escribir en el registro de defensa de la democracia es la valoración de un proceso electoral y de un derecho a que cada ciudadano y ciudadana vayan construyendo y restaurando su estimación a la verdad posible. Y en esta circunstancia, la valoración y estimación del proceso, implica aceptar que: la ciudadanía debe ir auscultando y desprendiendo las propias formas de autoritarismo que como resabios están presentes tanto en la derecha como en la izquierda.

Si lo que queremos y deseamos es converger en un estado de bienestar y en una gobernabilidad amable, es necesario despejar la altanería de la aplicación y ejecución del pensamiento único, aclarar los cuestionamientos que surgen hacia una moral desprovista de empatía y propia del vasallaje.

Desde la postura del centro, la izquierda hacia el comunismo, se trata de proveernos de conversaciones y diálogos que permitan ablandar las capas de prejuicios “anticomunistas” con el asombro, la risa y la carcajada, sin miedo, sin temor. Pero también, desde el comunismo se trata de construir respuestas y acercamientos sobre distancias y juicios de realidad históricos basados en la exclusión de ciertas prácticas democráticas liberales y emancipatorias del feminismo y el socialismo.

Se entienden las resistencias y los resabios de “mansplaining” existentes, pero ellas pueden transformarse en las piedras del zapato diario para avanzar como país en ciudadanía. Es algo que la derecha no va hacer. La derecha no va a salir del closet. Ya comenzó por encerrar a sus monstruos bajo siete llaves y ocultar, blanquear, silenciar sus míseras existencias. Y sus fijaciones están en la exaltación y el ataque a los monstruos del adversario: el oficialismo, el actual gobierno.

Entonces, la otra jugada, la otra apuesta que por cierto es un desafío es atreverse a sacar a la calle nuestro propio monstruo “come guagua”. Desamarrar ese nudo es el desafío. Develar, mostrar para ver si le podemos llegar hacer cariño. No se trata de defenderlo, o criticarlo, sino exponerlo para que sea la ciudadanía la que enjuicie y juzgue. Despojarse, en el proceso de campaña electoral, de los propios mecanismos construidos culturalmente y bajo el disciplinamiento autoritario. Deconstruir las calcificaciones ideológicas autoritarias y regresivas de las polarizaciones que buscan mantenernos en cualquiera de las dos burbujas y trampearnos la construcción de realidad del cruce de puentes. En una de esas, le damos el palo al gato.

Es otra forma de construir el orden deseado.