martes, 12 de agosto de 2025

¿Donde está la Motivación para apoyar una Candidatura?

 

En defensa de la democracia     

Desde que triunfó la candidata del Partido Comunista, a los electores y electoras, se les viene haciendo muy difícil defender o construir un cuento, o una narrativa heroica, que por una parte defienda el legítimo derecho hacer un camino y un proceso de decisión acerca de por quién votar, y por quién apostar en la credibilidad y la confianza, en la debida reflexión. Se viene haciendo difícil la participación ciudadana comprometida, dificil constituir el deseo de paz social y de progreso, en un horizonte democrático, con ánimo de reformas y no de reacciones ni de revoluciones pasadas de revoluciones. Bombardeada por los medios de comunicación y las redes sociales, tampoco se permite, procesar y poner en la balanza los hechos de la actual gobernanza. Simplemente se trata de aplicar el negacionismo a ultranza.

La derecha haciendo alarde de un travestismo pinochetista único, se desvela por acentuar un ácida crítica a la gobernabilidad como si de lo que se tratase es de exorcizar a una identidad demoniaca, que tiene poseída al país por un conjunto de males, que solamente será espantada, de cara al ascenso del Partido Republicano liderado por el señor Kast: la representación del bien.

En efecto, la derecha ultra reaccionaria lanza un discurso feroz y polarizado sobre el actual gobierno. Se olvida de la pérdida electoral a la gestión del último proceso constituyente, se olvida de su posición en el parlamento en relación con todas las leyes votadas en beneficio de Chile, las mujeres, y los y las trabajadoras: ley de 40 horas, ley de AFP y PGU, ley papito corazón, ley voto obligatorio, ley Tea, ley de trato, por citar algunas.  Y a muchos y muchas, cuando no la mayoría nos hace pisar el palo de la polarización ideológica que, cual máquina de moler carne, busca que caigamos en la convicción de que caminamos hacia el matadero de la resignación. La derrota está a la vuelta de la esquina.

Mascamos una chilenidad, engendro del siglo XXI, producto de la alta migración y la baja natalidad. Cabalga en los jinetes del apocalipsis del narcotráfico, las redes tránsfugas de corrupción que cruza los diferentes poderes del estado, la delincuencia de las balas locas, el desánimo mundial de guerras y exterminio. Y claro, al parecer, los salvadores de la patria estarían en el partido republicano. Nos olvidamos, o se blanquea el hecho que, dicho partido, hace un año le propuso al país: una constitución negacionista, reaccionaria en relación con los derechos adquiridos de las mujeres, reaccionaria en relación con los trabajadores y trabajadoras del país, cercenadora de los derechos medioambientales.

Lo que silencia Kast, lo que calla Kast, lo que blanquea Kast es la ausencia de una propuesta convincente sobre la defensa de la democracia. Y, la silencia de manera astuta y sagaz bajo un discurso provocativo y simplista sobre el aparente retroceso de la izquierda frente amplista generacional, y el aparente ascenso del comunismo come-guagua.

Sobre el Frente Amplio: Una palabra

Es reconocible que el frente amplio no va a salir o terminar el gobierno con el mismo estado de ánimo vencedor y heroico con el que entró. Ya no tienen esa épica, aunque puede servirles para mantenerse unidos hasta que surja otra. Tampoco va a salir derrotado hacia la inexistencia. Saldrá más que sobreviviente. Es un partido fuerte, un partido que logro posicionar a una generación, y que, gracias al actual presidente, se articula junto a otros partidos políticos en una coalición más amplia.

Es cierto que en algún momento se le subieron los humos a la cabeza, pero después de las sucesivas elecciones tendrán el tiempo de madurar y analizar su propia forma de construir poder. Su propia “voluntad de poder”.

Sobre el Partido Comunista: Otra Palabra

Es cierto que en materia internacional no hay aceptación de la política que ha sostenido dicho partido. No le vamos a dar más vuelta a este asunto porque resulta en una comida indigesta de tanto darle vueltas y vueltas. No tiene sentido y cada vez se va pareciendo más a una resaca de curadera mal agestada.

También es cierto que, se está transformando la disciplina exagerada del partido único, en el polvo que está debajo de una alfombra deshilachada. Aún se mantiene en la sala de recepción, o el antiguo living de las casas de antaño, pero sin restauración.

Entonces reconozcamos que: de este material añejo, los periodistas y comunicadores buscan, cada vez que pueden, sacar a pasear polémicas opiniones e intentos de conducción desajustados de la realidad.

La realidad es que la candidata Jara, el día en que venció las elecciones se transformó en la candidata de nueve partidos, todos ellos con pergaminos, abolengos poderosos de inserción y defensa de la democracia en Chile. Defensa de los derechos humanos Incluso, el PC chileno, tiene bastante más pergaminos democráticos que la mayoría de los militantes y líderes del partido republicano.

En defensa de la Democracia del Proceso

Es cierto, hay que ajustar motores. Y en ese ajuste, la democracia liberal como principio tiene que ser un sello de compromiso irrestricto. Pero eso quiere decir además, que se busca validar la posibilidad de reformas de acuerdo a las contingencias contextuales del país, y se busca prosperar en formas más adecuadas de defender los derechos sociales como la salud, la educación, el trabajo. No es entreguismo.

En ese entonces, el cuento que se debe escribir en el registro de defensa de la democracia es la valoración de un proceso electoral y de un derecho a que cada ciudadano y ciudadana vayan construyendo y restaurando su estimación a la verdad posible. Y en esta circunstancia, la valoración y estimación del proceso, implica aceptar que: la ciudadanía debe ir auscultando y desprendiendo las propias formas de autoritarismo que como resabios están presentes tanto en la derecha como en la izquierda.

Si lo que queremos y deseamos es converger en un estado de bienestar y en una gobernabilidad amable, es necesario despejar la altanería de la aplicación y ejecución del pensamiento único, aclarar los cuestionamientos que surgen hacia una moral desprovista de empatía y propia del vasallaje.

Desde la postura del centro, la izquierda hacia el comunismo, se trata de proveernos de conversaciones y diálogos que permitan ablandar las capas de prejuicios “anticomunistas” con el asombro, la risa y la carcajada, sin miedo, sin temor. Pero también, desde el comunismo se trata de construir respuestas y acercamientos sobre distancias y juicios de realidad históricos basados en la exclusión de ciertas prácticas democráticas liberales y emancipatorias del feminismo y el socialismo.

Se entienden las resistencias y los resabios de “mansplaining” existentes, pero ellas pueden transformarse en las piedras del zapato diario para avanzar como país en ciudadanía. Es algo que la derecha no va hacer. La derecha no va a salir del closet. Ya comenzó por encerrar a sus monstruos bajo siete llaves y ocultar, blanquear, silenciar sus míseras existencias. Y sus fijaciones están en la exaltación y el ataque a los monstruos del adversario: el oficialismo, el actual gobierno.

Entonces, la otra jugada, la otra apuesta que por cierto es un desafío es atreverse a sacar a la calle nuestro propio monstruo “come guagua”. Desamarrar ese nudo es el desafío. Develar, mostrar para ver si le podemos llegar hacer cariño. No se trata de defenderlo, o criticarlo, sino exponerlo para que sea la ciudadanía la que enjuicie y juzgue. Despojarse, en el proceso de campaña electoral, de los propios mecanismos construidos culturalmente y bajo el disciplinamiento autoritario. Deconstruir las calcificaciones ideológicas autoritarias y regresivas de las polarizaciones que buscan mantenernos en cualquiera de las dos burbujas y trampearnos la construcción de realidad del cruce de puentes. En una de esas, le damos el palo al gato.

Es otra forma de construir el orden deseado.

miércoles, 18 de septiembre de 2024

El Caso Hermosilla: ¿Estallido Social 2024?

 

El Tráfico de Influencias

En lo que va del “estallido” Hermosilla por las redes y los medios de comunicación, es interesante circunscribir el posicionamiento de los actores en el escenario de los afectados. Se trata de funcionarios de gobierno, pasando por funcionarios del poder judicial, hasta funcionarios relacionados con el campo político.

Es raro el clima de septiembre por la memoria del 11 de septiembre, en el que se conmemoran además las fiestas patrias, y el estallido social del 19 de octubre.

En general, en este último tiempo se ha tendido a desprestigiar la sensación de malestar social y colectiva de esta movilización social que tuvo expresión en la plaza dignidad y a nivel nacional, en todas las plazas y calles de Chile. Por eso, además, es raro el clima de este tiempo.

En este contexto, ha resultado interesante escuchar no solamente las primeras declaraciones del presidente Boric, en relación con la detención del principal investigado, sino, los ministros de estado, específicamente, Interior, Justicia y Derechos Humanos, secretaria general de la Presidencia, gobierno. etc. También, representantes del poder judicial como los fiscales y por cierto todos aquellos actores que, como profesionales, expertos, sea actores relevantes propios a la élite, o a los colegios profesionales envueltos en el asunto: léase colegio de abogados, por ejemplo, y las mismísimas universidades.

En efecto, estamos ante un problema del sistema político que se inicia en uno de los tres poderes del Estado, el judicial, pero traspasa a todos los otros poderes: político y legislativo, incluso el comunicacional y de las instituciones y las empresas que prestan servicios al estado.

Aunque tradicionalmente no se considera a los medios de comunicación y su acceso a los mismos como envolvente. Sin embargo, es cierto no está constituido como el cuarto poder del Estado, es un poder que hace posible la legitimación de la información y las comunicaciones. Son un poder. Y, a la fecha no ha sido visitada por la jurisprudencia. Entonces, al parecer, ha llegado el tiempo en que se haga una conversación.

La Transparencia

Interrogantes vienen y van. A estas alturas se reconoce que hay intereses económicos poderosos en este país ejerciendo influencias indebidas en el espacio político. O, sea ya van varios casos desde SQM en adelante, incluido el gran negocio de las fundaciones.  Y, si es así, en la pragmática, en la realidad, vinieron para quedarse.

Entonces interesa despejar: ¿en qué condiciones se regularán las conversaciones de lo que se entiende por privado? Lo privado cuando se trata de la familia de linaje compartido es aceptable. Pero, al tratarse de red de amistades de negocios y sus conversaciones, hay que hacer una demarcación porque el delito de tráfico de influencias también tiene límites e indicaciones. Y, en esa estamos, para verificar el daño, y la corrupción.

La Élite

La conversación sobre lo que sea la élite, nunca había estado tan en boga a partir del estallido Hermosilla. Y eso es porque el pelaje de la élite cambió. Se democratizaron los accesos al poder, y claro que cien años no es nada, ante la impermanencia. Entonces, hay quienes buscan en la élite y ciertos protagonistas de ella, los cabezas de turco de este episodio, aunque para ello es necesario que dezgranar el choclo.

El futbol, el deporte, los personajes de televisión y de los reality shows, entraron a la opinión pública y al parlamento hace ya unos veinte años.

Hay algunos que indican que se perdió la formación, los partidos políticos perdieron la visión cultural y de formación que le es propia. Esto para informar a la ciudadanía que la verdad aún tiene vestuario. Sin embargo, antes habían características de la élite que ya no corren en estos tiempos, y que son de responsabilidad de otras instituciones. El campo que conforma la opinión pública y de aquellos y aquellas que acceden a la misma para influir en la política propiamente tal, no es la misma que advino al inicio de la transición en los años noventa al finalizar el siglo pasado. Entonces cabe preguntarse: ¿cual es la élite que se descompone en este estallido que no está en las plazas, ni en las calles, pero está en los medios y en las redes?

En esos años, el acceso a las mejores universidades, el clivaje familiar, el acceso al sistema de herencia eran las monedas de cambio y de circulación e inclusión. Pero hoy, la élite ha ido desdibujando esos contornos, otros apellidos chilenos y chilenizados, conforman no solo la burguesía financiera, sino, la burguesía oligárquica y por lo tanto las redes. 

Hasta ese aire aristocratizante decadente que antes emergía en las conversaciones, hoy por hoy, se diluye por entre medio de clivajes culturales provenientes de aspectos religiosos como los evangélicos, por ejemplo, que tienen una representación en el congreso.

A inicios del siglo XXI, en un artículo que escribiera sobre la opinión pública en Chile, dimensionar ese cambio que ya se percibía sobre todo para los estudiantes de comunicaciones, muchos de los cuales en sus tesis ya se interrogaban sobre la entrada de los futbolistas al mundo de la política, no parecía sin embargo, interrogarse necesariamente, sobre su efecto en la constitución del campo de la política, ni siquiera en cuanto líderes de opinión pública.Las comunicaciones se preocupaban con el traspaso de la fama, el prestigio, conseguidos en un cierto espacio acotado de lo público, y la influencia, el impacto que aquello tenía no hacia la política sino más bien, hacia la ciudadanía.

No se entendía muy claramente el proceso que el propio quehacer político funcional diluía en el rasgo popular propiamente tal, hacia lo electoral. Y, esa dilución desaguó en los propios partidos políticos que aceptaron con un cierto júbilo, la levedad del proceso mediante el cual, las ideas, los posicionamientos estrictamente políticos, devenían en una suerte de liquidez. Los propios partidos cambiaron su fisonomía, sus gustos, sus preferencias, su estilo sea sobrio o estridente, su moda. Tenemos un parlamento diverso, una nueva generación en los sillones.

En algún momento de ese periodo fue fácil definir la whisky-izquierda, por ejemplo, fue fácil definir la distinción del corte de pelo, de la barba, del vestuario, de las formas de decoro que empoderaba a una cierta élite. Isabel Allende, la escritora en alguno de sus libros, indica que las clases medias eran sobrias, modestas, y educaban a sus hijos e hijas, en ese decoro, de la educación pública y la privada era sobria ante la ostentación. No eran amigas del derroche, del exceso. Las mujeres no solían pintarse la cara en exceso, no solían dejarse las uñas largas, y se valoraba “lo natural” como estilo de vida. No había mucho postizo. No se conocía la inteligencia artificial.

Y, la élite que asumió el poder en 1990, tenía esa impronta. Basta revisar las imágenes de época de la élite circulante a través de los medios de comunicación y se puede observar formas simbólicas que claramente hoy están en desuso. En efecto, hoy la élite cambió, la política cambio de apellidos, aunque algunos se mantienen, y entramos en la explosión de los cinco minutos de fama de Andy Warhol de una generación que toma el control de esa circunstancia ante los medios de comunicación. 

Pero desde esa cambio, se mantuvo y sostuvo una élite vinculada a lo que representa Chacwick y por cierto Hermosilla.

Al inicio del proceso de democratización, en los noventa, la élite que entró a lo público, de algún modo estuvo definida y circunscrita a lo ya conocido. Se abrió, pero quienes entraron fueron nuevos en el parlamento, y fueron pocos quienes quedan hasta hoy día. Posteriormente, se fueron integrando nuevos giros culturales con la nueva mayoría, incluso después de R. Lagos. De hecho, la democracia cristiana no volvió a comandar el país, el centro se diluyó y la élite que copaba ese espacio derivó en extinción.

Tal vez, Piñera, le entregó al país la emergencia de una élite ricachona, arribista, ya no siútica, sino más bien, criolla consumista, abigarrada y estridente. Es la otra cara de la elite "profunda" de las redes de amistad.

De hecho, son pocos y pocas los sobrevivientes y resilientes de esa época. Sin reggaetón.

Por lo mismo, ya en los últimos veinticinco años, al inicio del siglo XXI, entramos en una redefinición de la élite. Los criterios sobre educabilidad y formación universitaria no son los mismos. La privatización de la educación superior tiene otros enclaves de formación de la derecha y de lo que esa élite quiere proponer como tal al país. Ya no interesa si un integrante de la élite es formado en la Pontificia Universidad Católica, o en la Universidad de Chile, o en las Universidades del Consejo de Rectores. Tener un título profesional de la USS (Universidad San Sebastián o USTO o Los Andes o de una universidad cualquiera, otorgan a da un impulso suficiente para ser considerado y evaluado positivamente. Incluso, de atraer cierta característica de neutralidad ideológica rara, pero al parecer satisfactoria a la constitución del poder.

En la actualidad, las habilidades requeridas para entrar al espacio político se camuflan de otro modo y aunque hay intentos de consolidación de los rasgos que con anterioridad eran relevantes, la democratización insiste en derrumbar y tirar el mantel, más que guardar el polvo debajo de la alfombra a modo de reliquia patrimonial de la familia.

Lo mismo ocurre con los apellidos y con los clivajes que históricamente condujeron la política en los poderes del estado. Es cierto, que hay linajes que se mantienen, pero en su mayoría han cambiado y de hecho en los últimos años los gobiernos no solamente han ampliado esa inclusión, sino que además la nueva generación que asumió el comando, arribó con linajes regionalistas, no necesariamente capitalinos.

De cualquier manera, no se puede despachar una élite sin considerar el clivaje en su proveniencia y procedencia. Y, no se puede entender el clivaje de una élite sin las diferenciaciones culturales, o las que apuntan a consideraciones territoriales, del tipo: capital y provincia, capital región, rural y urbana, centro y periferia. También del tipo de burguesías, y oligarquías.

Por eso, el caso de este estallido tiene un derrumbe patriótico extraño.

domingo, 18 de agosto de 2024

Amor y Macaya: un revival no digerido

 

Es extraño el estado de ánimo y sobre todo la visión de mundo que se han presentado ante la opinión pública en el último tiempo en Chile. Se trata del caso Macaya y al caso Amor. Ambas familias, que, por diferentes motivos, y en diferentes espacios de la política, resultan envueltas en problemas de alta tensión. Ambas, por constituirse en el ámbito de abusos y violaciones a los derechos humanos.

Los datos de las situaciones que se analizan se vuelven a posicionar en un espacio relativo a la moral, y por consiguiente en las coordenadas de lo que se conceptualiza como negacionismo desde el punto de vista de su funcionamiento, sea dispositivo de discernimiento, visión de mundo, y construcción de ordenamiento social. Hasta construcción de sentidos de gobernanza.

Los caminos a los que se llega al negacionismo de algún modo son parecidos. Tanto Macaya hijo como Amor hija, buscan defender a sus respectivos padres, figuras paternas, padres de familia, hombres, heterosexuales, representantes de un orden simbólico, referentes de un ordenamiento social y de una cultura.

En ambos procesos, tanto el hijo como la hija, al defender a sus padres de hechos que están en la justicia, fidelizan su capacidad de razonamiento debido al vínculo paternal, y al hacerlo, sueltan el discernimiento, la autonomía de juicio, y lo peor, con ello, vacían de la construcción del juicio moral propio a la de la ciudadanía adulta y democrática. Y, por cierto, en general a la ética del bienestar comunitario que debería auto sustentar la comunidad política en general en términos del marco o referente de conversaciones.

Por lo mismo, la declaración con una visión certera, experta, y sabia de la psiquiatra socialista Fanny Pollarolo titulada "la profundidad de la herida" es aclaradora en el sentido que focaliza y centra, delimita lo que está en juego, respecto Isabel apellidada Amor al igual que su padre en relación con el ocaso de un nombramiento para ocupar un cargo público. Y, que afecta a la sociedad chilena en su conjunto.



Ahora, es a partir de la reflexión sobre los contenidos de los trechos de entrevistas de la ciudadana en comento, y las declaraciones de exigencia de reparación moral, que surge inevitablemente la comparación con lo ocurrido con el padre e hijo Macaya. Y, en este sentido, lo que más llama la atención posterior a la aclaración en las respuestas de ambos es el filtro que opera ante las entrevistas, la ambiguedad del descentramiento y la relativización del lenguaje para afirmar e identificar la presencia del "mal".

Ambos "creen" en lo que sus padres les dicen, y hacen de esas voces, una defensa, en democracia, de hechos delictivos. En el efecto, reiteran la "desconsideración de la víctima" de manera directa o de manera indirecta. Y, constituyen la reiteración de la violación y el abuso incluso del derecho a la memoria y a la verdad. 

Es complejo, presentar el antecedente de la entrevista psicológica realizada para obtener el cargo en el caso de Isabel Amor, y judicial en el caso del senador Macaya ya que se supone que ambas entrevistas “debieran” preservar la privacidad y confidencialidad propia a la situación.

La primera en tanto entrevista de selección de personal de parte de una empresa / consultora privada para el Estado y gobierno de Chile, en la alta dirección pública; y el segundo en tanto que testigo favorable al acusado por caso de abuso en proceso ante el poder judicial.

En ambos casos, a posteriori lo que se observa es que se buscó "blanquear" el delito, el abuso, la violación del derecho humano cometido por la figura paterna. Personalmente, no supongo la intencionalidad o la mala fe en las omisiones del juicio moral, o si se prefiere en la defensa que hacen ambos, hijo e hija, de los delitos de sus padres. Es decir del “blanqueo de memoria” que deriva en la constitución del negacionismo en ambos casos. A partir de la lectura de Pollarolo sobre el caso Amor, y la propia reflexión sobre Macaya, lo que interesa presentar es la derivación ética sobre el estado de nuestros “lapsus” en la inacción.

En efecto, ambas cuestiones siguen siendo de interés nacional, precisamente porque sirven de base, para pensarlas, ambas, desde una manera y perspectiva civilizatoria. Mientras, lo único que se advierte es la inmadurez, los inevitables enclaves de insensatez, falta de historia de Chile, falta de conciencia. Ante los cuales, solo queda apelar al "valor".

En el caso de la hija Amor, una cierta narrativa política hace una defensa que se parapeta en una suerte de egocentrismo victimizado al punto, que la ciudadanía tiene derecho a preguntarse: ¿cómo es posible que en pleno siglo XXI en una democracia que ya se la quisieran los chinos, los rusos, los ucranianos, los venezolanos, los israelíes,  los palestinos, etc., existan mujeres adultas jóvenes que salgan a detener el normal avance de las conversaciones políticas, con tamaños apoyos comunicacionales?

En el caso de Macaya, tuvo que renunciar a la presidencia de su partido, a la vocería del mismo, y se le bajó el perfil a la discusión pública sobre su función senatorial.

Contexto Reflexivo

Piaget, Erickson y Guilligan ya desde la mitad del siglo pasado y a comienzos de este siglo XXI inauguraron estudios sobre la construcción del discernimiento moral por etapas en los seres humanos. Guilligan incluso en la Voz Diferente, especificó con ejemplos el modo como las mujeres y el género expresaban y ejercitaban la moral.

Específicamente en Chile, el currículo de filosofía y psicología de los adolescentes de tercero y cuarto medio desde los años noventa en adelante contemplaba la enseñanza de las etapas de desarrollo moral, tanto las de Piaget como las de Erickson. En ambas propuestas, se consigna por cierto que el joven adulto, pasado los 18 años es capaz de discernir el comportamiento abusivo. Y la ley contempló por tanto incluso el discernimiento pasado los 16 años.

Es más, en las etapas de desarrollo moral definidas por Erickson que es más amplia, se consignan características más relevantes que deberían llevar al joven adulto hacia el altruismo moral, sobre el cual se instituye la sociedad de manera estable. La edad de los jóvenes adultos estirando la cuerda se ubicaría hasta los 35 -37 años de edad.

Posteriormente y al inicio de este siglo, en la enseñanza universitaria, los módulos de Ética, Valoración y Sociedad, y de Responsabilidad Social en todas las mallas curriculares de todas las graduaciones, es decir en estudiantes de entre 19 y 22 años, se buscaba en la reiteración, poner el refuerzo en la construcción de los mínimos éticos ciudadanos propuesto por Adela Cortina, y en la experiencia moral (Humberto Giannini) como capacidad y ejercicio cotidiano de valorar lo bueno y lo malo, y de aprender a ponderar en la esfera laboral la necesaria colocación de límite cuando los hechos, situaciones, casos lo requieran.

En efecto, desde un cierto punto de vista, fidelizar la capacidad de razonamiento se vincula a la etapa del desarrollo moral que no debiera darse en la etapa adulta según Erickson, Guilligan, Piaget. Y, en términos generales, todos los discursos y narrativas político sociales parten del supuesto habermasiano de existencia de deliberación en las comunicaciones: las cuales se dan entre pares. Y he aquí entonces que, transcurrido el primer cuarto del siglo XXI, constatamos que no es ese el nivel en que se circunscribe la conversación política que se vehicula en la opinión pública, en los medios de comunicación. 

¿Qué ha sucedido desde entonces que nos encontramos con dos casos en lo que va el año, en los cuales el discernimiento de un hijo e hija “adulto y joven adulto” se suspende, se bloquea, se niega por la construcción de una suerte de “fidelización del discernimiento y del juicio moral”?  

Al punto esto ocurre que, caemos redondo o redonda en conversaciones pifiadas, con este tipo de entretelones, en las cuales la psicología de las entrevistas especializadas "guatean" por "déficit", "error", "corte y confección de perfil adecuado" para ajuste o encaje a la legalidad vigente. Cabe preguntarse en concreto: ¿Qué pasó con los filtros a la entrevista en profundidad que debieron ser realizados por la psicóloga y/o psicólogo en tres sesiones en el caso de Isabel Amor? Estamos hablando de un sistema de expertos que opera como aval de consultoría privada pagada por el Estado para proporcionar a “los y las mejores”. Estamos hablando de entrevistas donde la profesional se niega a afirmar, confirmar un delito. Se trata de una dulta joven que "no sabe como hablar del hecho". La vaguedad, la imprecisión para delimitar la falta, conduce al relativismo y ambiguedad moral.

Todo ello ocurre porque efectivamente, y no es un detalle menor, que los hijos e hijas pasada cierta edad joven adulta, al parecer no tienen juicio moral sobre las acciones y comportamientos de sus padres. Y, no es un detalle menor que en estos casos, lo hagan en la defensa de una visión política autoritaria, y no democrática. Por cierto, para el feminismo, no es un detalle menor, que la defensa se haga en orden a en última instancia reivindicar el orden de la jerarquía patriarcal de las familias.

Por lo mismo, desde el punto de vista de la ética ciudadana, de la ética normativa, lo que está en juego es la construcción de criterios comprensibles no solamente para uso de los expertos, a la política y a las profesiones, sino también para el necesario autocuidado.

Es cierto que la fidelización ha sido elaborada en la economía como trato a lograr hacia los clientes. Es cierto también que al sostener a la base un vínculo de fe, en términos generales, hay una aceptación de la palabra, en este caso del otro, que no se cuestiona, aunque por la edad, se apelaría a que al menos a nivel introspectivo se diera una cierta elaboración como sentimiento crítico. Sin embargo, la fe, y el carácter de la fidelización, cuando se refiere a creencias, que justifican un orden religioso, suelen mantenerse sin elaboración racional dentro de cada individuo. Por lo mismo, al parecer surgen en la acción, como un padrón de normalización de comportamientos, propios a un autoritarismo que en su resabio se adecua a la banalización del mal.

En este sentido último, desde el punto de vista de la memoria, se plantea como exigencia analítica, la elaboración del mal. En verdad, la obediencia al interior de ciertos grupos e instituciones tiene, entrega por educación, socialización, sesgos en los sujetos que no se adecuan a las democracias complejas.  

 

domingo, 28 de julio de 2024

El Caso Macaya


A estas alturas del desarrollo del caso Macaya, ante la opinión pública, es interesante desenredar la madeja porque siguen surgiendo aristas que complejizan el rol de las instituciones del Estado, el rol y el funcionamiento de quienes se deben a ellas. 

Está el poder judicial quien lleva el caso de abuso sexual de menores a Eduardo Macaya. 

Está el poder político a través de la intervención o participación de un senador de la república, presidente de un partido político, que es hijo del principal acusado. Están las instituciones del Estado que con el pasar de los días se ven envueltas en el enredo de la madeja.

Cada uno de estos poderes, a través de sus actores van conjugando un guión que termina siendo cuestionado por la ciudadanía. 

Una primera consideración se ofrece al distinguir lo que debiera ser propio a la esfera pública y lo que debiera ser propio al ámbito privado, doméstico o familiar. Del cruce, desdoblamiento,  diferencia, de lo que se entienda por acción "propia" a cada espacio, resultara el posicionamiento que el sujeto tendrá respecto de la materia de la agenda pública, y la velocidad e intensidad con que releve el hecho.

Una segunda consideración aporta significaciones a los hechos cuando estos ocurren en el ámbito privado doméstico familiar y son derivados hacia la justicia. Es interesante destacar aqui, los procedimientos, el respeto a la secrecía, al sigilo de la investigación, la protección a las víctimas, a la presunción de inocencia hasta que el tribunal determine la culpabilidad y el comportamiento que en tanto que tal, quienes tienen un posicionamiento político deben guardar, mantener.

Una tercera consideración deviene de la forma como la ciudadanía y cada sujeto van evaluando el proceso y construyendo su propia acción política.

Se comienza con la publicación a través de medios de comunicación de contenidos del proceso judicial, en que un senador de la república defiende la inocencia de su padre acusado de comportamientos abusivos hacia menores. Es decir, amparado en una función pública, admite el hecho judicial y declara la inocencia de su padre y, se ajusta en lo público, a lo que dicta la ley: presunción de inocencia.

En el despliegue de la situación, se realiza la publicación de las declaraciones hechas en el proceso judicial, en calidad de "testigo", en defensa del acusado una vez que el tribunal declara al imputado como culpable de a lo menos dos delitos hacia dos menores de edad. Aquí, no solamente se enreda la narrativa de justificación, sino que se enreda el discernimiento, en el trasplante de funciones en la defensa de intereses privados y familiares. 

Continúa complejizandose la situación cuando al establecer la detención del imputado se vuelve a enredar a dos instituciones del Estado de Chile: la institución de Gendarmería, por un trato privilegiado al victimario y culpable de delitos. Y, se agrega, la institución de la Defensoria de la Niñez, por denunciar en el espacio público que, durante el proceso judicial, recibió llamadas telefónicas y preguntas de parte del "senador" por el estado del proceso judicial.

Se agraba más aún, con las declaraciones sobre el mismo proceso que hace el "senador" y presidente de partido en un medio de comunicación. Una narrativa poco feliz frente a la cual la ciudadanía reacciona con diversar movilizaciones sociales.

Se busca bajarle el perfil a la situación, con la renuncia de parte del senador, a la presidencia del partido politico. Sin embargo, la situación no se allana a una comprensión más conclusiva de parte de la ciudadanía. 

La medida adoptada por el Partido Político no es suficiente.Tampoco lo es el reconocimiento del error de parte de un senador de la república. Y, entonces podemos preguntar ¿por que no es suficiente?

No es suficiente porque precisamente lo ocurrido se sitúa en el ámbito de lo ético normativo, de la experiencia moral, del estandar cívico que debiera tener un alto funcionario público en su acción pólitica. Es decir, se trata de un hecho que convoca a la ciudadanía a manifestarse en el ámbito del "bienestar comunitario", de la alta política, del bien común.

No se trata solamente de dirimir sobre los conflictos de intereses que aquejan en este caso al senador y su familia. Se trata también del tráfico de influencias, del ejercicio del poder representantivo de quién ostenta un cargo de elección popular.  En última instancia, también se trata de colocar discernimiento democrático en el ámbito familiar y privado porque es precisamente la base del bien común.

Es cierto, hay un ruido instalado cuando se mezcla el sigilo de protección de las víctimas menores de edad, a cuando, se silencia el hecho porque es una cuestión de familia, o se busca intencionalmente descalificar el abuso, porque ocurre en un espacio doméstico. 

Lo privado, en un cierto sentido también es investido como público cuando en la domesticidad de la familia hay abuso, violación o violencia y se busca acceder a la justicia. Y al parecer, eso es lo que se debe dilucidar aquí. Es decir, en este lugar no puede operar la obsecuencia. Al menos la ciudadanía no la espera de un legislador, sobretodo de un legislador.

Lo privado también da cuenta de lo democrático cuando es sometido a la ley, y cuando hay justicia o se busca aplicarla. Y, esa es la convicción que al parecer aún no es confirmada con claridad. Esa es la convicción que le falta a Chile, el de la igualdad ante la ley en los tribunales.






sábado, 27 de julio de 2024

viernes, 23 de septiembre de 2022

Dibujar los bordes - Desde el impacto, la decepción, interrogantes, camino, señales

Na Primeira todos caem

na segunda cai quem quer

na terceira cairá

quem vergonha näo tiver   (Joäo Luís de Sousa - Assentamento Rural de Urna  PB - Brasil, septiembre 1998)

La votación y los datos me dejaron reflexiva, pensativa acerca de Chile. Es un cultura electoral de voto obligatorio que se expresó en las urnas. Sumada a la derecha que ya conocemos, la que dice representar la república. Y, la conservadora pipiola de la burguesía santiaguina, liberal en materia económica. Y su reproducción en el parlamento. 

Sin embargo lo que más me impresionó es que en su gran mayoría son una cultura del modelo de libre- mercado, con la consecuente introyección de ciertos patrones de consumo y acceso a redes. La experiencia modernizante de la democratización de títulos universitarios y técnicos. Conjugándose con nuevas amalgamas, clivajes desconocidos. 

 Ahora tengo claro que el escenario político cambió. El segundo partido que tiene mayor cantidad de militantes es el PG. Hay un Partido Republicano. Seguro que se legalizaran nuevos partidos. El Partido Amarillo al parecer se legalizará de hecho. El Partido tiene gente que viene desde un clivaje cultural comunista, socialista,  izquierda Mapu - Moc. Pasando por la DC hasta Evopoli.  

Y, un primer descanso a la caída: Huenchumilla con un mandato para la constitución. Junto a Provoste representan linaje ancestral, pueblos originarios estarán también presentes. 

Dibujar los Bordes

El significado de la noción partisana asociada a prácticas revanchistas en los ánimos no me ayuda enaltecer la expresión societal desde el bienestar. Y la conversación de los espacios televisivos francamente agota a mi salud mental. 

Fue un tiempo de muchas mentiras falsas circulando por las redes.  

El clima de amenaza y agresivo lo experimenté cuando en la escuela en la cual trabajo, algunas profesoras querían tener acceso al nuevo texto. Tuve acceso a ellos y se los lleve. Se lo iba a dejar en manos, cuando un alumno me grita: Rechazo. Yo iba caminado por el pasillo y no lo miré. No vi su rostro. Me quedó claro que identificaba la imagen iconográfica de edición del libro. Y me grito para que lo escuchara. Rechazaba solo al reconocer la imagen del texto. No respondí, ni siquiera di vuelta la cara. 

Me desbordan esos comportamientos y me inhiben socialmente. Y además el uso de las redes, fue abrumador.   

Pegarse en la Cabeza: la oración que molesto a los Eunucos Pos Modernos

Un cierto realismo acompañado de experiencia me hizo caer en la realidad. Identifiqué ciertas formas partisanas de comportamientos. Y llegué algunas obviedades:  los amarillos llegaron para quedarse. Y, claramente el senado se la jugó, ganó,  y al quedar en ese espacio la pelota de la constitución se transformaron en la guinda de la torta. Lo mismo el parlamento.

Hasta resucitaron el TPP11. 

#Seguimos


miércoles, 16 de diciembre de 2020

Habitación 2806 serie documental Netflix.

 

Habitación 2806 serie documental Netflix.

 

Cuenta el derrumbe del capital simbólico de Dominique Strauss-Kahn uno de los hombres más poderosos del mundo financiero, francés, ex director del Fondo Monetario Internacional, (hasta el ex ministro de hacienda chileno sale en una toma); y quien sería presidente de Francia si no hubiera sido por su detención en Estados Unidos acusado de abuso sexual a una mujer adulta en el 2011.

 

Deja planteada algunas interrogantes para las mujeres, y para el mundo más liberal, demócrata sobre todo porque se da en un contexto abierto cultural francés y en la izquierda política.  El tipo era militante del Partido Socialista Francés. Y hay mujeres socialistas militantes que entregan sus opiniones sobre los hechos y el "compañero" Strauss-Kahn. (jajaja)

 

Muestra por dentro esa izquierda "varonil" que nos ha gobernado, por la que hemos votado, y como se juega, se construye la sexualidad, la seducción, el "abuso de género" dentro de la élite whiskierda.

 

Se puede observar, el trato que estos hombres heterosexuales le dan a las mujeres y como estas mujeres "se arriman" al poder político en estas relaciones. También como sobreviven a este tipo de construcción de relaciones género/poder.

 

Me dejó pensativa entre otras cosas porque hay vacíos legales y éticos que permiten que estos hechos puedan seguir ocurriendo delante de nuestras narices.

 

Primera Reflexión

 

Para empezar, me devolvió a uno de los grandes temas de la antropología del parentesco que es la cuestión del poliamor, la poliginia y la poliandria.

En pleno siglo XXI, resurge la aceptación y valoración por parte de la sociedad, es decir del ethos cultural y ético en el cual el individuo está adscrito, de su condición heterosexual, “amante de muchas mujeres”.

Después de todo el disciplinamiento para la inducción a la monogamia, estamos ante un caso que se escapa a esa norma, e impresiona por la condición liberal de aceptación de esa construcción de identidad, por oposición a una cultura religiosa católica, por ejemplo, y al sistema biparental monogámico, en medio del capitalismo y la globalización.

Por cierto, devuelve al clásico libro de Friedrich Engels: El origen de la familia, la Propiedad Privada y el Estado en lo que pueda comprenderse como familia burguesa, en lo que pueda comprenderse como formación de la familia y los vínculos de parentesco desde la formación del Estado/Nación.

También, y particularmente porque se da en un contexto cultural intelectual y de formación de ethos, -el socialismo europeo, el partido socialista francés, por rebote el socialismo en general- donde Marx y Engels no son neutros en términos paradigmáticos.  Estamos hablando de la “izquierda política” o lo que resuene de ella en el siglo XXI.

 

Por lo tanto, evidentemente, no se trata de emitir un juicio a priori acerca de si esa condición de identidad sexual es “buena o mala” o si es abusiva. Anterior a los hechos y comportamientos del individuo Strauss-Kahn, interesa destacar, el ámbito de conversaciones y comunicaciones humanas que hacen de soporte para -no solo-, la aceptación social del poliamor o la poliginia en este caso, sino, la sobrevaloración de parte de las mujeres de este comportamiento por parte de los hombres que lo reproducen en la actualidad. 

También en el caso contrario, sería la sobrevaloración poliandria, mujeres que portan y circulan en las redes con un poder simbólico derivado de sus éxitos por emparejamientos con otras mujeres.

En efecto, y para empezar pareciera ser, que asumir esta condición sexual en el espacio público y sostenerla en el tiempo generaría un plus de atracción en las mujeres heterosexuales. Un plus de reconocimiento “alfa” entre los hombres. Un plus de legitimación en las redes que construyen el poder y el capital social y simbólico. Un plus favorable al intercambio sexual, a la mescla. Un plus hormonal neurotrasmisible favorable al emparejamiento sexual casual.

Este plus, circularía en las redes y relaciones sociales al interior de las organizaciones, otorgando ciertas posiciones de movilidad social ascendente o descendente de acuerdo a como las mujeres puedan usarlo o valerse del intercambio. De cualquier manera, se trataría de una cierta plusvalía heterosexual fálica simbólica.

En otro sentido, asumir esta condición sexual y sostenerla al interior de las relaciones entre mujeres, lesbianas, implicaría asumir un plus de atracción y jerarquía del deseo o de la deseabilidad. Una plusvalía lésbica simbólica al poder.

En todos los casos estamos hablando de una plusvalía que orienta hacia el aumento del deseo de pose o posesión del otro u otra. Y posteriormente el uso o instrumentalización de esa posesión o intercambio sexual en la que, todas las mujeres incumbentes reconocen e identifican el vínculo, el comportamiento sexual, el hecho, y “omiten” o “silencian” para su propio beneficio, y empoderamiento, la experiencia en sí.

Queda por investigar, los contenidos subjetivos de esta construcción de género de las mujeres en el poder. Y, el documental solamente sugiere y muestra la punta del iceberg en términos de los comportamientos, actitudes, valoraciones.


Segunda Reflexión


Son tres las mujeres que relatan haber sufrido abusos. Son tres mujeres adultas. Y por lo mismo, el hecho que el abuso se de en un contexto en el cual se tiene que ponderar e investigar la versión de dos personas contrapuestas hace difícil probar el uso de la fuerza abusiva.

Solamente el caso que ocurre en Estados Unidos puede ser probado como abusivo sexualmente, aunque, por condiciones biográficas, por una parte, a la mujer se le comprueban ciertas inconsistencias en su relato debido a sus condiciones de inmigrante, lo que puede constituir, si se hila fino, un segundo abuso; y también políticas por otra, porque efectivamente puede haber existido una trampa, un montaje de parte del otrora presidente francés Sarkozy para sacar del camino y acabar con la carrera política de su eminente opositor. Es decir, aunque es probatorio, las atenuantes permiten la fianza y consecuentemente la libertad del imputado.

1.      Un primer link reflexivo y de investigación antropológico y social que se abre en este caso tiene que ver con las acciones sexuales ejecutadas por el demandado sobre la “víctima” que hacen que esta las defina como abusivas y lesivas a su humanidad. De modo, tal que junto a la víctima número tres se puede estructurar un perfil abusivo “racial y anti migrantes”.

El segundo caso denunciado, de una mujer profesional joven, cuya madre había tenido un vínculo con el imputado, ambos miembros del partido socialista francés, dan cuenta de la ambivalencia no solo de la situación, sino del tratamiento del hecho por parte de la organización, es decir el partido socialista, y por cierto de la solución y el encauce legal que se le da al conflicto.

Es difusa la relación madre-hija y los contenidos allí elaborados, lo que dificulta la elaboración del contexto de la denuncia y el hilo conductor sustentable de ese proceso.

2.   Aquí se construye otro link de investigación social y de trabajo etnográfico en el sentido de reconstruir las relaciones sociales organizacionales y sus significantes en términos de la élite y de su ethos.

El tercer caso denunciado, el de la mujer francesa que ejerce como trabajadora sexual es complejo y requiere de elaboración porque se trata de una denuncia de una mujer adulta que en el ejercicio de su trabajo acusa que el abusador no se ajustó a las normas del contrato de prestación de servicios.

En términos generales, los profesionales o trabajadores sexuales tienen tarifas específicas para los diferentes servicios que prestan, y el horario de satisfacción del cliente. Esto se acuerda antes del intercambio. Es cierto, que muchos clientes no cumplen con lo pactado. Y como la relación y/o prestación de servicios se da en un espacio cerrado donde hay dos personas adultas, no hay elementos probatorios que demuestren el abuso y lo circunscriban. Por lo tanto, en general la trabajadora sexual lo integra como parte del riesgo de su trabajo o quehacer.

Y, es en este contexto es donde surge la cuestión de la ética, la norma y la ley en relación con el ejercicio de un trabajo, el de la prostitución, que no es regulado y que requiere de una organización sindical que articule ciertas defensas mínimas de trato. 

Este cruce de variables sumado a la condición racial étnica de la denunciante vuelve complejo nuevamente el procedimiento y el proceso. Lo que no resuelve la cuestión de que estamos hablando de un militante de un partido socialista que se define como humanista.

3.     Otro link a construir en conjunto con el caso número uno ya que ambas mujeres tienen un perfil racial y de inmigrantes. Una dentro de Francia y otra dentro de Estados Unidos.

Finalmente, está la revisión de la visión de género de las dos mujeres que lo acompañaron en el proceso: su esposa y su hija. La visión y la trayectoria recorrida por la mujer esposa que construye la candidatura del hombre que será futuro presidente de Francia con su dinero, y que termina divorciada con la finalización y caducidad del proyecto que la convertirían en primera dama. Es evaluable en este contexto las razones del divorcio. Es decir, en términos de la caducidad de la inversión en la construcción de poder político de las mujeres y la dinámica que este conlleva. 

Y, por cierto, la actual pareja de Dominique Strauss-Kahn, una joven que a simple vista tiene unos 25 años menos que él.

4.     Otro link que invita a reflexionar porque con esta nueva joven mujer pareja de Strauss- Kahn, se vuelve a reproducir el dilema de la aceptación de la plusvalía heterosexual fálica simbólica en un contexto de aparentemente apertura ética y libertad sexual, de aparente democratización. es decir, se trata de la constatación de la reproducción de la plusvalía heterosexual fálica dominante.

En verdad, estamos en un territorio de humanización de la vida y del trato entre los hombres y las mujeres de difícil dimensión. 

Sin un piso sólido para evaluar y contra argumentar sobre los límites que debieron ser puestos. Todas las escenas del abuso indican que las mujeres intuían que estaban aproximándose a la emergencia de un padrón de comportamiento sexual abusivo y depredador.  

En fin, queda por revisitar la valoración que el propio partido socialista y sus militantes intelectuales y profesionales, que van desde el Ministro de Cultura y la Ministra de Justicia colocan a disposición de la construcción de la categoría de género.

Continuará…👀👀